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30 Madrid MIÉRCOLES 17 8 2005 ABC SE DICE SE COMENTA QUIÉN TIENE RAZÓN El Gobierno regional hizo públicos ayer los datos de siniestralidad laboral en la Comunidad: los accidentes disminuyeron un 11 por ciento en julio, respecto al mismo mes de 2004. El mayor descenso se registró en el apartado de accidentes graves, con algo más del 34 por ciento. Sin embargo, la oposición no se cree estos datos y tardó poco en tacharlos de manipulados. Una acusación que se repite cada vez que salen a la luz nuevas cifras. ¿Quién tiene razón? ¿Por qué no acuerdan un método objetivo para dar la información? MADRID AL DÍA OBRAS TERMINADAS El único consuelo que queda a los sufridos conductores madrileños es que las obras se acaban y, en teoría, todo quedará mejor que estaba. Como muestra, el enlace de la A- 2 con la M- 30, que ya está prácticamente concluido y será una de las primeras inauguraciones oficiales de la legislatura. A partir de ese momento, los estrenos oficiales se repetirán, y llegarán a su momento culminante en un año, cuando la mitad de las obras que nos rodean ahora mismo serán parte del pasado. Será cuestión de paciencia. LA PISCINA RAMIRO BUENO L LA OPINIÓN DEL LECTOR Pueden dirigir sus cartas a esta sección: Correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Fax: 917 424 104. Correo electrónico: madrid abc. es Nudismo en la cárcel de Alcalá La directora de la prisión de Alcalá de Henares (Madrid I) Milagros González, prohíbe tomar el sol este año en top- less en la piscina de las instalaciones penitenciarias. Basa la prohibición en que no se trata de una normativa nueva, ya que se aplica la misma que rige en las piscinas públicas de la Comunidad. Esto no es en absoluto cierto. Por tanto hemos de quedarnos con la segunda de las razones que da, que se traduce en convertirse en la guardiana de la moral de sus empleados entendemos que masculinos. La directora alude a la corrección en el vestir Debe saber que para una gran mayoría de ciudadanos la forma correcta de vestir cuando de tomar baños de sol o de agua se refiere es sin ropa alguna. Los fines de las instituciones penitenciarias se especifican en el artículo 25.2 de la Constitución Española y en el artículo 1 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, y no incluyen mayores castigos que los de privación de libertad establecidos por el juez. Desde la Asociación ADN, animamos a las reclusas a ejercer la libertad de elegir su vestimenta correcta en cada momento y a la Directora de la Prisión a dejar el control de la moral de sus empleados en manos de ellos mismos, que ya son mayorcitos. Solicitamos de la Directo- SIGEFREDO Golpes de calor. Siempre conocí los golpes de tos y los golpes de suerte pero hasta ahora no había comprobado en mí mismo el golpe de calor Es un golpe traicionero, no avisa. Hay que combatirlo con agua fresca y buscar la sombra para que al salir del trabajo no nos reviente la cabeza. Antonio Floriano Corbacho ra de Instituciones Penitenciarias que inste a la Directora de la Prisión de Alcalá a suprimir esta parte de la norma con carácter inmediato. Ismael Rodrigo Rodríguez Presidente de la Asociación para el Desarrollo del Naturismo parece muy acertada la idea por los daños que estos animales producen tanto en edificios como en la salud de los ciudadanos. Deben hacerse campañas más frecuentes para concienciar a las personas que les dan de comer. Estas personas piensan que con este gesto expresan su amor a los animales, pero el verdadero amor a los animales se demuestra siendo responsable con los que acogemos en nuestras casas, dándoles el cariño que se merecen. Vivo en una zona donde los bloques de viviendas están rodeados de pequeños jardines, y entre las palomas y la cantidad de gatos callejeros que hay, más bien se parece a un corral los gatos, además del maullido nocturno, se encargan de destrozar las plantas; y las palomas son las encargadas de decorar la fachada y toldos de los edificios con sus excrementos. ¡Bonito panorama! ¿Esto es querer a los animales o sólo fastidiar a los vecinos? Si quieren alimentar a los animales, lo hagan dentro de su domicilio. Aislada en la Berzosilla Vivo en Torrelodones en una zona llamada la Berzosilla, en el Kilómetro 31.500 de la vía de servicio de la AP- 6. Esta carretera está ahora en obras y debido a ellas, nos han cortado los dos únicos puentes que nos comunican con el pueblo. Ahora hay que recorrer la vía de servicio hasta Villalba para comprar el pan o hacer cualquier gestión. Tengo que andar 16 kilómetros, y eso que vivo sólo a uno del pueblo. Nos han dejado aislados a la Berzosilla, la Berzosa y los Peñascales. Además, como nos desvían por la autopistas, no podemos usar ciclomotores. Paloma Rodríguez Blanes Amor a los animales No hace mucho ABC se hizo eco de las medidas tomadas por el Ayuntamiento de Madrid para la disminución de las palomas en la ciudad. Me a piscina es para el verano. Igual que las bicicletas. Vaya, hemos bajado por el tobogán de las frases tópicas. Bicicletas y asignaturas pendientes son comodines y comodones que han servido como tumbonas perezosas a la tribu periodística. Pero volvamos a chapotear en el charco piscinero. Invocar la palabra piscina nos trae recuerdos de aventura veraniega, aroma de Nivea, murmullo o tumulto de agua azul, chapuzones y melodías añejas sonando por los altavoces. Además, sin llegar a las chicas que calientan sus cuerpos desnudos al sol del tema de Radio Futura, entonces una de las mejores posibilidades de ver cuerpos femeninos exhibiendo ombligos, escotes y piernas más allá de lo habitual era en la piscina. Se iba más que a nadar y a guardar la ropa, a mirar cómo ellas aparecían sin parapetos textiles. Antes lo atrevido eran los anuncios televisivos del desodorante Fa y sus limones salvajes del Caribe. O en el cine la publicidad de Ron Bacardí con féminas y playas paradisiacas. Ir a la piscina del barrio suponía ser un almirante Nelson dirigiendo batallas navales con los ojos como balas de cañón. También parecerse al comandante Cousteau, buceando entre corales de pechos a medio descubrir. Se retrocedía a un estado primitivo cuando los adolescentes imitaban actitudes simiescas, haciéndose los gallitos para atraer el interés de las chicas. Ellas, arremolinadas en un refugio de toallas y bolsas con todo tipo de objetos, parloteaban sin cesar o exponían sus cuerpos a pleno sol, mirando de soslayo y riéndose con las actitudes infantiles de los Pepitos piscinas. Ejerciendo de mirón podías conocer mejor los contornos y protuberancias de alguna vecina. Licencia para mirar y después hablar, porque si alguien contaba con algún lunar indiscreto al día siguiente todo el mundo estaba enterado. Un día de piscina era una singladura por un mar urbano. El tiempo quedaba detenido. Sobre todo tras la comida, esperando que transcurrieran esas dos horas y pico reglamentarias según las ordenanzas maternales no escritas. Acababa la jornada, y se volvía a casa, ahíto de chapuzones, cloro, sol y cuerpos fugitivos que por unos instantes habían sido deseo eterno en esa isla llamada piscina.