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24 Internacional MIÉRCOLES 17 8 2005 ABC Irak, entre el Islam y la ruptura del Estado El estancamiento de la Constitución pone en peligro las esperanzas de reconciliación nacional b Un acuerdo tendría que pasar por el islamismo para los chiíes, la soberanía para los kurdos, y el centralismo para los suníes, lo que por ahora parece imposible A. SOTILLO MADRID. La negociación de una Constitución iraquí es vista desde hace meses como la gran esperanza para alcanzar una fórmula de convivencia que acabe con la actual violencia y siente las bases de un Estado viable. El estancamiento de la Constitución pone en peligro las esperanzas de reconciliación y subraya que, por el momento, la política en ese país se seguirá haciendo con las armas en la mano. Los representantes suníes en la negociación han reconocido que tienen también muy en cuenta los intereses de una insurgencia nacionalista que podría integrarse en el futuro juego político. Un acuerdo sobre la Carta Magna entonces podría abrir la puerta a la pacificación de al menos una parte de la comunidad suní. Pero, por el momento, han sido los suníes quienes han bloqueado el acuerdo, y dan a entender así que no existen aún las condiciones para que su comunidad pueda reintegrarse en un nuevo Estado. El escollo sigue siendo la estructura del Estado y, en términos prácticos, las exigencias que cada comunidad considera innegociables: para los chiíes, la creación de un Estado religioso; para los kurdos, la autodeterminación de su territorio, que tendría que incluir los ricos yacimientos de petróleo de Kirkuk, y para los suníes, la garantía de un Irak unido en el que las riquezas del crudo no se repartan entre chiíes al sur y kurdos al norte. Para llegar a un acuerdo habría que crear un Estado islamista, con plena soberanía para los kurdos y, a la vez, con garantías de supervivencia de un Estado central para que los suníes no queden como parias sin país y sin petróleo. A falta de acuerdo, cada quien pone sus cartas sobre la mesa. Kurdos y chiíes cuentan con la presencia de unas tropas extranjeras a la espera de un mínimo acuerdo para salir del país. Y los suníes- -por la cuenta que les trae- -recuerdan que la insurgencia- -cualquier insurgencia- -les degollaría si no les gusta el acuerdo. Vecinos de Bagdad leían ayer las últimas noticias sobre la marcha de la Constitución en uno de los nuevos periódicos iraquíes AFP Calendario político en entredicho Dentro de una semana tendría que aprobarse la Constitución. A mediados de octubre se ratificaría la Carta Magna. Para esas mismas fechas tendría que comenzar el juicio de Sadam. A mediados de diciembre se celebrarían nuevas elecciones. En la primavera de 2006 empezarían a retirarse las tropas si se cumple el calendario político previsto. gociación se aplazaría para después de las elecciones de diciembre. No sería la situación ideal para detener la violencia ni para integrar a los suníes o pacificar a la guerrilla nacionalista. Aunque habría elecciones en las que participarían los suníes, que formarían un nuevo Parlamento y que podrían ser excusa suficiente para la retirada de tropas. No es descartable que sea ese el cálculo que se hacen los suníes para seguir vetando un acuerdo. La Casa Blanca acepta el retraso con cautela MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK. La maquinaria política de la Casa Blanca se activó en cuanto se supo que la nueva Constitución iraquí no daría a luz en la fecha prevista. El objetivo era transformar el fracaso del calendario que George W. Bush había prometido a capa y espada en un triunfo de la madurez democrática. Aplaudo el heroico esfuerzo de los negociadores iraquíes y aprecio su trabajo para resolver los temas pendientes a través de la continua negociación y diálogo dijo el presidente de EE. UU. en un comunicado escrito. Sus esfuerzos son un tributo para la democracia y un ejemplo de que los problemas difíciles se pueden resolver pacíficamente a través del debate, la negociación y el compromiso Para reforzar el mensaje, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, convocó a la Prensa para, con el mismo tono optimista, alabar la responsabilidad de los negociadores iraquíes. Por esta vez, la Prensa estuvo de acuerdo. Los editoriales de los principales periódicos quitaron hierro a la demora, pero advirtieron de que esta prórroga no puede convertirse en el primero de una serie de retrasos que ralenticen la construcción de un Estado democrático. Acuerdo de mínimos Desde hace semanas las autoridades iraquíes insisten en que el acuerdo es inminente. Pero, por ahora, no se ha dado ni una sola señal de que se haya avanzado un milímetro sobre los principales puntos en fricción. Y no se descarta que dentro de una semana sólo se alcance un acuerdo más o menos genérico que deje para más adelante la discusión sobre la estructura del Estado y el reparto de los ingresos del petróleo. En tal caso Irak sólo contaría con una Constitución de mínimos y la ne-