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20 MIÉRCOLES 17 8 2005 ABC Internacional Un niño judío llora mientras trata de empujar a un policía de fronteras israelí en las refriegas que tuvieron lugar ayer en Neve Dekalim EPA Los colonos judíos de Gush Katif levantan la mano contra militares y policías El Ejército israelí toma el control de Neve Dekalim, la capital de las colonias de Gaza b Más de la mitad de los colonos de los asentamientos de la Franja se han atrincherado y serán desalojados por la fuerza, tras expirar la pasada medianoche el plazo para su evacuación voluntaria JUAN CIERCO. CORRESPONSAL GUSH KATIF. Cara a cara. Nariz contra nariz. Aliento contra aliento. Ojos iracundos contra ojos vidriosos. Puños apretados contra manos extendidas. Palabras de alto voltaje contra un silencio ensordecedor. Iluminados con barba de tres pelos frente a reclutas, ellos y ellas, presionados hasta la saciedad. Niños y adolescentes fuera de sí, mujeres embarazadas fuera de sí, hombres hechos y derechos fuera de sí frente a uno de los Ejércitos, contenido, más poderosos del mundo. Israel frente a sí mismo. Desnudo. Sin maquillaje. Sin ropa de marca. Con la espada de Damocles de la violencia interna sobre sus cabezas calvas, o rizadas, o cubiertas con kipás desteñidas de naranja. Los números no ayudan al optimismo. Más de la mitad de los colonos, mu- Un colono es evacuado a la fuerza en el complejo de Gush Katif AFP chos con la mudanza ya hecha para no perder sus enseres en plena revuelta, se han quedado atrincherados en sus casas vacías, en su tierra prometida que se les escapa por entre unos dedos llenos de llagas, en un sueño ya imposible que violaba los derechos de un millón largo de palestinos pero cumplía con los designios de ese Dios que, según ellos, siempre está de su parte. El Ejército y la Policía de Israel no querían entrar en terreno tan peligroso pero no tendrán más remedio que hacerlo. La realidad es la que es. La evacuación por voluntad propia no ha sido ni mucho menos completa. A partir de ahora- -la pasada medianoche expiró el plazo- -será necesaria la fuerza. De hecho, ya lo ha sido. Ayer, sin ir más lejos, decenas de agentes arrancaron a las siete de la mañana el portón metálico de Neve Dekalim, mientras la capital de Gush Katif dormía con un ojo entreabierto. No se trataba ya de facilitar la entrega de las cartas de evacuación sino de permitir la entrada de los camiones de la mudanza, de los contenedores necesarios para las 120 familias que abandonaron ayer el asentamiento con sus bienes. Poco a poco, por el efecto grito, más