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ABC MIÉRCOLES 17 8 2005 Opinión 7 ta realmente indispensable que se paralice su expansión en Cisjordania, y que se decida cuáles en torno a Jerusalén se incorporarán a la ciudad, pero los que están en medio de Cisjordania no tienen sentido ni justificación alguna. ¿Por qué hay tanta resistencia a la retirada de Gaza? Es por distintas causas en función de los sectores políticos y sociales que se analicen. Los colonos de Gaza son apenas unos 8.000, sin embargo fueron decenas de miles de manifestantes los que se opusieron a la llamada desvinculación de Gaza. Algunos por razones económicas, las viviendas en los asentamientos son infinitamente más baratas; otros por razones político- religiosas, por creer en el Gran Israel; otros simplemente por desgastar al Gobierno de concentración nacional, entre los que hay que contar a los partidos ultraconservadores de corte religioso y sorprendentemente al ex viceprimer ministro Benjamín Netanyahu, al que cabría exigir, como lo hacemos siempre con los palestinos contrarios al Proceso de Paz, que crea de verdad en la solución de dos Estados. Oponiéndose a esta medida demuestra que no cree o que es un oportunista político. Por otra parte ahora, más que nunca, hay que exigir a la Autoridad Nacional Palestina que sea muy diligente y eficaz en la lucha contra el terrorismo, que sea inflexible con el fanatismo y que no permita que Hamás y Yihad crean que la retirada se debe a la presión del terror, que es lo que creyeron que ocurrió en el sur del Líbano cuando Israel se retiró unilateralmente, que es justamente lo que aduce Netanyahu. LA ESPUMA DE LOS DÍAS EN UN PAÍS EN GUERRA E ces significativos se hicieron con primeros ministros considerados halcones Yitzak Shamir, participación israelí en la Conferencia de Madrid de octubre de 1991 y los acuerdos de Oslo con un halcón laborista como Yitzak Rabin. El encargado de evacuar a los colonos del Sinab y de desmantelar los asentamientos fue justamente el entonces general Ariel Sharón, hoy primer ministro. Los asentamientos son un enorme obstáculo a una paz justa, global y duradera; no hay una nación importante en el planeta que no los haya denunciado, incluidos los Estados Unidos. Por eso resul- La paz tiene muchos enemigos, unos lo son frontalmente porque en la paz sus excusas se ahogan como los terroristas de Hamás y de Yihad; otros porque son incapaces de reconocer la existencia del otro, de esos hay en ambos lados, y sus posturas maximalistas sólo llevan al abismo de la guerra y la inestabilidad; otros por mezquindad política, de esos tienen ambas partes, lamentablemente, bastantes ejemplos, y lo hacen aun sabiendo que están lesionando gravemente los intereses a largo plazo de sus respectivos pueblos. Este es el momento de la verdad, de la paz de los justos y de los valientes, de los hombres que ven más lejos que los demás y que por eso son líderes. ¿Queda alguno de esos? Ésta y otras crisis nos lo dirán. PALABRAS CRUZADAS ¿Acierta la juez que ha planteado la inconstitucionalidad de la ley de violencia de género? ¿PERO QUIÉNES SON LAS VÍCTIMAS? ADA vez me gusta menos la discriminación positiva o cualquier distinción social entre hombres y mujeres. Pero es que en esto de la violencia sobran estas disquisiciones, porque son los muertos los que hacen la distinción. Mejor dicho, las muertas. O las golpeadas. O las aterrorizadas. Son mujeres en más del 90 por ciento de los casos, y las cifras totales son escalofriantes. Por eso no entiendo esas ganas de darle vueltas a una ley que, con sus defectos, define perfectamente el problema social. Y, sobre todo, identifica a las víctimas y vuelca todo el esfuerzo en ellas, en su defensa y en su protección. ¿No es lo que siempre hemos pedido a la acción de la EDURNE justicia? La juez María Poza ha desarrollaURIARTE do un razonamiento inteligente, pero se le ha olvidado el problema de fondo, el de las mujeres agredidas por sus parejas. Y también el del machismo que esta ley pretende combatir. No hace falta ser feminista para reconocer que este factor es fundamental en la violencia de género. Sobra la comparación con el racismo introducido por la juez. Porque hay una diferencia fundamental entre ambos. El racismo se da en diferentes direcciones. El machismo sólo en una. No son ganas de distinguir, tan sólo de repasar el sexo de las víctimas; ahora y a lo largo de toda la historia. DISCRIMINACIÓN POR RAZÓN DE SEXO C T IENE razón el auto de la magistrada que plantea una cuestión de inconstitucionalidad sobre la ley de violencia sexista, por discriminar al varón al imponerle penas más graves que a la mujer por el mismo delito. La norma podría vulnerar, al menos, los preceptos de la Constitución relativos al principio de igualdad y de no discriminación por razón de sexo y a la dignidad de las personas. La protección de la mujer queda garantizada, entre otras medidas, con el agravamiento de las penas, sin necesidad de que sean más leves en los casos, mucho menos frecuentes, en los I. SÁNCHEZ que la agresora sea la mujer. ¿Qué proCÁMARA tección suplementaria añade la discriminación? ¿Deberá extenderse a otros casos en los que la delincuencia no se reparte equitativamente entre sexos, razas, nacionales y extranjeros o grupos de edad? La discriminación positiva es rechazable, pero, en este caso, ni siquiera se trata de ella. La juez ha seguido un principio fundamental de justicia: no castigar de manera diferente dos conductas iguales. La medida entraña una discriminación por razón de sexo, que ni beneficia a las mujeres ni las protege mejor de las agresiones. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate N estas horas, las primeras después de la tragedia aérea de Herat, resulta irrelevante indagar en los motivos por los que este Gobierno, que adujo razones de seguridad para adelantar el año pasado el regreso de las tropas españolas en Irak, tres meses antes del plazo fijado por el propio Zapatero, haya decidido en cambio prolongar y reforzar nuestra presencia militar en Afganistán, donde, el desastre de ayer nos lo recuerda con toda crudeza, los riesgos de pérdidas de vidas humanas están a la orden del día. El ministerio no descarta ninguna hipótesis sobre las causas del siniestro del helicóptero, pero ya sea por accidente o por la acción de la insurgencia taEDUARDO libán, el goteo de bajas suSAN MARTÍN frido por las fuerzas de pacificación de la OTAN en Afganistán ha sido incesante desde el derrocamiento de la dictadura fundamentalista, sólo oscurecido a efectos mediáticos por la morbosa delectación con la que se recuentan todos los días los desastres de la guerra en Irak. Afganistán, por desgracia, es todavía un país en guerra. Y es por esa razón, precisamente por esa razón, por la que los soldados españoles se encuentran allí en misión militar. Si fueran motivos de seguridad los que tuvieran que decidir los dispositivos de despliegue o repliegue de tropas, más allá de que en el caso de Irak hubiera una decisión política condicionada para hacerlo en un plazo posterior, las unidades españolas destacadas en Afganistán deberían haber estado de vuelta a casa hace ya muchos meses. Por tanto, conviene decirlo a la opinión pública sin paños calientes. Nuestras tropas en Afganistán han sido enviadas a un país en guerra, y se encuentran allí justamente para evitar que esa guerra frustre las esperanzas, no muchas por desgracia, de que se consolide algún día en aquel país algo parecido a una democracia. Y es bueno que así sea. Se podría improvisar en estos momentos de dolor un largo memorial sobre los polvos que han convertido Afganistán en el lodazal que es hoy; sobre la responsabilidad que cabe a determinadas potencias occidentales y árabes por haber incubado en aquellas tierras la bestia que en su día impuso en Afganistán un régimen totalitario medieval y que hoy amenaza la seguridad de medio mundo. Nada de eso cambiaría el compromiso que ahora, sea cuales fueran las causas de los males pasados, tienen las democracias de occidente con la extensión de la causa de la libertad en el mundo. Celebramos en estos días la retirada israelí de Gaza como un paso necesario, aunque no suficiente, para avanzar hacia la paz en Palestina. Y eso es lo que importa. De qué valdría recordar en estos momentos que fueron los países árabes los que en 1948 rechazaron la solución de dos estados por la que han muerto tantos miles de personas en las últimas décadas. O que fue Egipto quien se anexionó ilegalmente Gaza veinte años antes de que lo hiciera Irael.