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6 Opinión MIÉRCOLES 17 8 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA GUSTAVO ARÍSTEGUI PORTAVOZ DE EXTERIORES DEL GRUPO POPULAR UN DESGRACIADO SUCESO RÁTESE de un accidente fortuito o sea el caso de un ataque exterior como no descarta el ministro de Defensa, diecisiete militares españoles perdieron ayer sus vidas en Afganistán. El dolor de sus familias y la perplejidad de sus compañeros aconseja aplazar un necesario debate sobre la dimensión y el sentido de nuestra presencia y política exteriores. Con buen sentido y especial delicadeza, el PP se ha apresurado a señalar que no hará uso político de esta desgraciada circunstancia; pero, aún así, cuesta trabajo matizar entre la indeseable presencia de efectivos españoles en Irak y la bienhechora actuación de fuerzas equivalentes en Afganistán. ¿Sabemos, M. MARTÍN de verdad, cuáles son las FERRAND metas y los proyectos que mueven nuestras presencias, civiles o militares, más allá de nuestras fronteras? No quisiera, en tan luctuoso momento, que ni una sola de estas líneas pudiera ser interpretada como un venablo dirigido al Gobierno, a su presidente- -que en esta ocasión ha estado vertiginoso y cabal en su reacción- -ni a sus peones en Exteriores y Defensa. El mal viene de antes y, de hecho y salvo en lo que atañe a las maniobras de aproximación a Europa y sus instituciones, el zigzagueo dubitativo viene siendo constante desde que, ya con la Constitución en la mano, el primer Gobierno de Adolfo Suárez acometió la hasta entonces imposible tarea de asomarse a un exterior que no fuera el integrado por sistemas totalitarios- excepto URSS y países satélites -de todos los colores. El desgraciado suceso que hoy atrae nuestra atención colectiva le pone punto final a las vacaciones veraniegas. Las verbenas son incompatibles con los funerales y, por razones de respeto, el luto no puede ser menor tras lo ocurrido en la otra esquina del mundo. Una buena ocasión para encontrarle un hueco parlamentario y que la Cámara, sobre un proyecto gubernamental- ¿existe? conozca y discuta los planes que, a corto, medio y largo plazo, les corresponde ejecutar a los funcionarios de Exteriores, que no atraviesan su mejor momento de satisfacción y alegría, y a las unidades militares que, sin apenas medios materiales y humanos, siempre manifiestan su disposición de servicio. El mal ejemplo servido por Zapatero al simultanear su entrada en La Moncloa con la retirada militar de Irak, en un gesto tan legítimo como poco gallardo y fuera de los usos internacionales, debe ser olvidado y, aún forzando el consenso, elaborar un proyecto largo de plazo y alto de miras que marque el rumbo exterior de España. Eso es especialmente difícil cuando parte esencial del apoyo parlamentario que sostiene al Gobierno es contrario, para empezar, a la misma idea de España; pero esas dificultades, si se superan, son las que marcan la grandeza de unos gobernantes con los que hoy sólo podemos compartir el sentimiento ante lo ocurrido en Afganistán. T GAZA: EL ENÉSIMO PRIMER PASO Tras el evacuación de los asentamientos judíos en Gaza y Cisjordania, el autor cree que ha llegado el momento de la verdad, de la paz de los justos y de los valientes, de los hombres que ven más lejos que los demás y que por eso son líderes. ¿Queda alguno de esos? N el verano de 1993 se negociaron en secreto en Oslo unos acuerdos que llenarían al mundo de esperanza en torno al futuro del Proceso de Paz. A los protagonistas les valió el Nobel de la Paz y a la región le permitió respirar tras décadas de una tensa situación de ni paz ni guerra como se la denominaba allí. De aquellos acuerdos de Oslo salió un plan de retirada parcial que se conoció como Gaza and Jericho First (Gaza y Jericó primero) algunos hicieron el chiste fácil de decir Gaza y Jericó primero y último Pero no, no se quedó sólo en eso, se creó la Autoridad Palestina, volvió Arafat del exilio y se creó un embrión de Estado palestino que todavía no ha visto la luz. Los buenos augurios pronto se vieron desmentidos, la ceguera de Arafat y el asesinato de Yitzak Rabin fueron el comienzo de una espiral descendente hacia el abismo. El inicio de la segunda Intifada, la falta de voluntad primero y de capacidad después de controlar el terrorismo de Hamás y de Yihad islámica palestina, metieron al convaleciente proceso en la UVI. Ni las negociaciones de Camp David en julio de 2000, ni las de Taba un mes más tarde, ni los parámetros de Clinton, el informe Tenet, el Plan Mitchel, nada pudieron hacer para remediar el fracaso. El primer rayo de esperanza tras años de pesimismo fue la redacción de la Hoja de Ruta y la creación del Cuarteto de Madrid, que colocaba como copadrinos, por vez primera, a la UE y a las Naciones Unidas junto E a los tradicionales sponsors Estados Unidos y la Federación rusa. Los problemas que quedan por resolver no son sencillos, delimitar las fronteras del Estado palestino para que sea viable, creíble, estable y democrático, pues si se es demasiado cicatero, será imposible que el moderado y bienintencionado Mahmud Abbás (Abu Mazen) pueda vender el acuerdo. El problema de los Santos Lugares quedó admirablemente bien resuelto en Camp David y Gaza, la geografía imaginativa para conseguir que el Gran Jerusalén sea la capital de cada uno de esos dos Estados será ciertamente complicada. Un acuerdo sobre los refugiados y desplazados debe cumplir con el espíritu y la letra de las Resoluciones de Naciones Unidas, pero de todas, no sólo la 242 y la 338; no debe olvidarse la 181, que alumbra el Estado de Israel. Porque una vuelta de los refugiados al territorio que es hoy el Estado de Israel internacionalmente reconocido, supondría su fin a medio plazo, lo que entra en evidente y franca contradicción con la voluntad de la ONU expresada en 1947. Cuando en 1979 se firmaron los Acuerdos de Camp David entre Israel y Egipto, era primer ministro del Likud un hombre controvertido y con fama de duro como era Menahem Beguin, sin embargo quizás por esa razón pudo convencer a la opinión pública israelí de que no había nada que temer de la paz. Los siguientes avan- -Los militares que murieron cuando gobernaba Aznar cayeron por España; estoy esperando a que mis socios nacionalistas acaben de exigir, para poder explicar cómo se llama por lo que han dado su vida los militares que han muerto gobernando yo.