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ABC MARTES 16 8 2005 41 Cultura y espectáculos Mendoza: Si los escritores le dedicaran tantas horas como los lectores, los libros serían mejores El autor imparte esta semana un curso magistral en el Palacio de la Magdalena de Santander ciudad de los prodigios reflexiona sobre el proceso de formación de los lectores y protagoniza hoy los Martes literarios de la UIMP ARANCHA BELLO SANTANDER. El éxito destruye, pero el fracaso aún destruye más Con frases tan rotundas como ésta, Eduardo Mendoza sorprendió ayer a los asistentes al curso magistral que durante esta semana imparte en el Palacio de la Magdalena. El escritor, que hoy intervendrá en los Martes literarios reflexiona sobre el proceso de formación del lector y la actividad de los escritores. El curso lleva el subtítulo Lecturas formativas o el arte de subir y bajar una escalera y alude al relato de Cortázar del mismo nombre que es clave en la interpretación de la posmodernidad En ese relato Cortázar analiza el proceso de poner una pierna delante de otra; un acto tan simple se convierte en extremadamente complejo, parecido a lo que sucede en la literatura cuando se debate sobre ella y acabamos tropezando con nuestros propios pies señaló el novelista. b El creador de La Entre la amenidad y el esfuerzo Mendoza rebatió algunos de los grandes tópicos como que los lectores son seres pasivos o que la gente se compra libros pero no los lee Decirlo es una injusticia tremenda apostilló Mendoza. Además, el autor de La verdad sobre el caso Savolta defendió la legitimidad de empezar un libro y dejarlo pues cada persona debe leer acor- de con sus necesidades, buscando el equilibrio entre la amenidad y el esfuerzo intelectual es decir, sin atormentarse pero buscando cierta dosis de enriquecimiento Mendoza también alabó la disciplina de los lectores de hoy en día y sentenció: Si los escritores le dedicaran tantas horas como los lectores, los libros serían mejores En cuanto a la labor del escritor, explicó que en sus primeros libros se limitaba a imitar a sus ídolos. Pasan muchos años hasta que el escritor encuentra su propia voz dijo Mendoza, que se definió como un antropólogo durante la exploración que llevó a cabo para encontrarse a sí mismo. Precisó que esta labor es un constante proceso de elección y de selección, en el que lo único importante es tomar la decisión acertada Asimismo definió la figura del escritor como un lector pasado de vueltas y subrayó la importancia de las lecturas bien hechas como faro para la propia escritura. Sobre la incansable búsqueda del lector ideal dijo que es el libro el que va imponiendo su propio lector y que, por tanto, el lector ideal son muchos Muy pragmático en sus planteamientos, el escritor catalán afirmó que no es lo mismo escribir el primer libro que el segundo porque, en el último caso, ya conoces la respuesta del público A este respecto, aseguró que es normal dejarse llevar por el éxito: No es malo que la literatura tenga un componente comercial apuntó. Para él, aunque el éxito influye, no mediatiza necesariamente Los medios inventan un tipo de lector En su primera lección magistral no se olvidó del importante papel que desempeñan los medios de comunicación en la sociedad, aunque no para bien según sus palabras. Son decisivos y destructivos afirmó. Además, subraya que la prensa se ha inventado un tipo de lector que no tiene nada que ver con el real. El lector es el que crea la literatura aseguró. El narrador catalán definió los actuales planes de estudio como una catástrofe y bromeó con la posibilidad de que su libro Sin noticias de Gurb terminase siendo recomendado para los que hacen los doctorados: Con el tiempo las cosas se han deteriorado Según el autor de El año del diluvio hay dos tipos de escritores: Los que tienen historias fantásticas y a los que nunca se les ocurre nada Con respecto a los primeros, dijo que ésos son los que nunca escriben un libro; los segundos, en cambio, son los que de verdad escriben. Las letras del capítulo primero es lo que más repetimos los escritores concluyó. No es malo que la literatura tenga un componente comercial. Aunque el éxito influye, no mediatiza Hay escritores que tienen historias fantásticas y nunca escriben; y los hay que nunca se les ocurre nada y de verdad escriben No es lo mismo el primer libro que el segundo, porque ya conoces la respuesta del público Eduardo Mendoza, ayer en el Palacio de la Magdalena ANDRÉS FERNÁNDEZ