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ABC MARTES 16 8 2005 Opinión 7 zas de la avenida. Muchos de ellos se levantaron y comenzaron a sacar fotos e imágenes de vídeo de los policías y a los grupos que poco a poco iban concentrándose en el lugar establecido por los convocantes. No muy lejos, en la Plaza de la Constitución, se celebraba un alarde de txistularis y entre las mesas de los bares deambulaban músicos ambulantes LA ESPUMA DE LOS DÍAS LA REVOLUCIÓN CON LORZAS NDA la progresía mundial atribulada; el ídolo de Porto Alegre, el líder de la tercera vía de verdad, no esa tan derechosa que se inventó Blair; el hombre que encarnaba la izquierda del siglo XXI capaz de compatibilizar su debilidad por Castro con guiños al empresariado de todo el mundo, el nunca suficientemente ponderado Lula da Silva nos ha salido otro golfo de siete suelas. Por lo poco que llega hasta aquí- -las corruptelas de la izquierda nunca son tan interesantes como las de la derecha- -no se ha privado de una sola de las prácticas que hicieron famosos a viejos socialdemócratas como Bettino Craxi, Carlos Andrés Pérez, Alán CARMEN García o nuestro más doMARTÍNEZ méstico Felipe GonzáCASTRO lez. Compra de votos, prevaricación, nepotismo... de todo hay en la maloliente viña de Lula. Él, por su parte, sigue al dedillo el guión escrito por sus antecesores: negarlo todo primero, pedir perdón después y entregar cabezas para ir trampeando. Con Lula despeñado en las encuestas de popularidad, este mes de agosto nos ha deparado algunos espontáneos alternativos en el imaginario progresista; algunos son viejos conocidos como el subcomandante Marcos; el ideólogo de la revolución zapatista ha vuelto a los periódicos con su vieja pipa, su no menos viejo pasamontañas y sus nuevos y evidentísimos kilos de más. Aunque nada comparable a la proeza subversiva del diputado de ERC Joan Puig al asalto del chalet de Pedro J. Ramírez en Meyba y con los michelines en remojo. Las lorzas de Puig- -hasta tres he llegado a contar en su republicana cintura en los momentos de mayor entusiasmo revolucionario- -me han impresionado tanto como a otros el torso impecable de Aznar; entre uno y otro estamos pasando un verano la mar de entretenido. Esos flotadores de Puig han sido tan arduamente trabajados como los abdominales del ex presidente: agotadoras sesiones de la comisión del 11- M, chantajes siempre extenuantes al gobierno, agotadores toma y daca digitales, etcétera. Un sinvivir permanente que acaba pasando factura; su jefe de grupo, Puigcercós, tuvo la previsión de seguir un régimen que le ha valido el premio de guapo del Congreso, pero Puig se ha plantado en el verano, que no en las vacaciones, con una estampa muy poco revolucionaria. A pesar de todo, desafiando a la plaga de medusas y las peñas de la costa, nuestro bravo representante se lanzó a su histórica misión con el carné de diputado en la boca, que una cosa es ser radical y otra tonto: un diputado es un diputado hasta en Meyba y al asalto de un domicilio particular. Es la versión mediterránea de la eterna revolución pendiente: en lorzas y con el carné en la boca, estos chicos han renunciado a tomar el Palacio de Invierno, les llega con las piscinas de verano. ÁNGEL CÓRDOBA Ley de Partidos podría ser ventajosamente sustituida por el Reglamento de Estacionamiento y Circulación Vial. Por su parte, los ciudadanos se mostraron inflexiblemente decididos a divertirse. La crónica que firma en El Correo Javier Guillenea describe perfectamente el ambiente: Una hora antes, nada hacía prever lo que finalmente ocurrió. Numerosas furgonetas de la Ertzaintza se desplegaron por el Boulevard y sus efectivos se apostaron en las bocacalles de la Parte Vieja, donde se habían congregado numerosos manifestantes. La escena no intimidó a los turistas que tomaban consumiciones en las terra- En la zarabanda ulterior resultaron heridos leves tres impávidos turistas que se negaron a abandonar sus mesas. En cambio, salvo algún batasuno, ningún nativo resultó contusionado, porque la experiencia es un grado. Pero los turistas lesionados tenían razones para suponer que el enfrentamiento de energúmenos y policías de negro y rojo era una variedad donostiarra de los Moros y Cristianos levantinos. En algunos países no es habitual tolerar algaradas anunciadas con anticipación por grupos disueltos por terrorismo, imagen inimaginable para mentes sin fantasía. Pero la llamada izquierda abertzale no concibe una fiesta sin apología del terrorismo y persecución del disidente. Y otras personas admiten que oponerse a esa forma de diversión es muestra de intolerancia. Se apoyan en las recientes sentencias judiciales que sustituyen la doctrina Garzón por la Arzalluz: la kale borroka no es terrorismo, sino una variedad vernácula de chiquillada vandálica. Felizmente, la mayoría ha visto satisfechos sus deseos. La democracia así entendida queda a salvo. Batasuna ha obtenido abundante publicidad con escaso gasto, y de nuevo ha mostrado en la práctica que la Ley de Partidos es un espejismo. La Consejería de Interior ha demostrado que hará respetar el vigente reparto de barrios entre las banderías nacionalistas. Otro juez desconocido ha tenido su momento de gloria. Los turistas tendrán algo emocionante que contar en la oficina. Los esfuerzos de los últimos años no han sido en vano. Batasuna es parte visible de la gran farsa nacional que brilla en agosto con todo su esplendor. Forma equipo con la cabra arrojada desde el campanario, los toros de fuego y las epidemias de salmonela. Su efímera ilegalización ha ilustrado de nuevo el famoso dicho: España es un país de leyes durísimas moderadas por su sistemático incumplimiento. El termómetro de Batasuna marca unos confortables veintisiete grados al sol, la temperatura del lunes en el Boulevard donostiarra. Queda por ver si el futuro les pertenece. A PALABRAS CRUZADAS ¿Se debe actuar con toda la contundencia posible contra Batasuna? INMISERICORDES CON ELLOS L enemigo, ni agua. Y Batasuna es enemigo de la legalidad, de la democracia y de la paz. No se puede tratar con guante blanco a quienes apoyan el terrorismo y hacen un corte de mangas a la ley y la justicia. Excepto cuando les conviene, bien que reivindican los cobros de sueldos oficiales o piden indultos y amnistías para sus cabecillas. Con Batasuna se intentó en su momento la vía del diálogo y de la negociación, y el resultado fue que se fortaleció ETA y que las bravatas de los otegis de turno se convirtieron en insoportables para los que defienden la legalidad. No hablemos ya de las víctimas, a las que los batasunos y compañía- -el PCTV entre ellos- -tratan con permanente desprecio. Sólo se ha debilitado el brazo PILAR político de ETA cuando se decidió cortar CERNUDA por lo sano y hacer cumplir la ley a rajatabla. De esa manera los extremistas fueron expulsados de las instituciones democráticas y se eliminaron los sustanciosos sueldos que cobraban como parlamentarios, concejales y asesores de cargos electos. Se vieron entonces en peligro de supervivencia y empezaron a cambiar de rumbo. Esa era la buena línea, pero llegó ZP con las rebajas- -nunca mejor dicho- -y los batasunos volvieron a las andadas, el chantaje y la provocación permanentes. No cabe la misericordia con los que no tienen misericordia; con los filoterroristas no se puede andar con paños calientes. OPORTUNIDADES PERDIDAS A L ÁSTIMA. Echar un pulso en momentos delicados va contra aquella máxima ignaciana que pedía no hacer mudanza en tiempo de crisis. Quienes pensamos que no habría otro remedio que llegar a algún tipo de negociación con ETA para terminar de una vez con esta pesadilla de treinta años, quienes nos sentimos optimistas ante aquel tímido esbozo de un espíritu de Anoeta, no podemos sino dejar paso a la desazón ahora. En el mundo filoetarra están ganando los duros, los partidarios de romper con el sistema, los nostálgicos de los tiempos de la kale borroka primer paso hacia la reanudación de la pistola, la bomba, el secuestro, el chantaje revolucionario y la amenaza sobre las poblaciones. La legalidad no puede conculcarse nunca, y menos aún haFERNANDO cerlo permanentemente. El Estado, que es JÁUREGUI la sociedad, no puede quedarse de brazos cruzados, porque la ley y la norma son los elementos básicos de convivencia que hacen funcionar un país. Claro que en ningún lugar del mundo se permiten las manifestaciones descontroladas, por mucho que se respete el derecho a la manifestación, como no pueden tolerarse las huelgas sin sentido que lesionan el derecho del ciudadano. ¿Mano dura? No tanto ese concepto, que algo me asusta, como la exigencia de respeto a las leyes. Batasuna, ilegalizada, no está haciendo nada por merecer un trato mejor, aunque ese horizonte negociador, en el que ellos tendrán que ceder la mayor parte, aún está ahí. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate