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6 Opinión MARTES 16 8 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN PROFESOR DE FILOSOFÍA DE LA UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO MINISTROS ENMASCARADOS ARÍA Jesús San Segundo, ministra de Educación bajo palabra de honor, es, según el CIS, la más desconocida por los españoles entre todos los integrantes del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Es la ministra postrera- -la última, no la que se encarga de los postres- -y comparte con nueve de sus colegas la circunstancia de que más de la mitad de los ciudadanos no tienen noticia de su existencia. Quizás lo único que pueda decirse en su favor es que José Bono, titular de Defensa, es el más conocido de tan discreto equipo de trabajo y que Miguel Ángel Moratinos, el de Exteriores, ocupa el tercer puesto entre los más conocidos, M. MARTÍN es un decir, de tan anóniFERRAND mo Gabinete. La normalidad suele conducir hacia el anonimato y prueba es de ello que todos, incluso quienes somos devoradores de actualidad, tenemos que consultar con expertos tan cualificados como Miguel Salvatierra, Ramón Pérez- Maura o Darío Valcárcel para averiguar cuál es el nombre del presidente de la Confederación Helvética; pero todo tiene su límite. Aquí, con la que está cayendo, constituye un síntoma alarmante que ministros como José Antonio Alonso, Juan Fernando López Aguilar o José Montilla, siempre en el escaparate de la opinión pública por sus dedicaciones respectivas a Interior, Justicia e Industria, Comercio y Energía no sean identificables por el 55 por ciento de los españoles. Algo harán, o dejarán de hacer, para merecer un anonimato que sólo sería virtuoso si fuera otra, y más íntima, la dedicación de tales pájaros. Quiero decir, a la vista de tan invisible Gobierno, que Zapatero está más cerca del espiritismo, y trabaja con entes de corporeidad no garantizada, que en la difícil tarea de la gobernación del Estado. Eso es temerario en un momento histórico en que no son pocos, aunque estén localizados, quienes pretenden que ese Estado se descoyunte para dar paso a algo que, sin ser España, se reparta la superficie del solar al que, desde hace siglos, conocemos por tal nombre. La popularidad no es un valor político en sí mismo y ya van por arriba los nombres de Bono y Moratinos como mejor testimonio de la teoría; pero, ¿no resulta sospechoso, síntoma de una total ineficacia, la generalizada inexistencia ante los ciudadanos de unos ministros as que ya llevan cinco trimestres de ejercicio y, en aras de las malas costumbres informativas que tipifican a TVE, ocupan el tiempo estelar de los telediarios? Si, como puede deducirse de lo que se filtra del informe de gestión que Zapatero presentará a los suyos el próximo 3 de septiembre, el PSOE toma como reto diseñar una reforma estatutaria que contente a todas las autonomías, le hará falta una mano de obra más cualificada para abordar una tarea tan ambiciosa. A no ser que podamos hablar, por razones de humildad, de Zapatero y sus ministros enmascarados. M BATASUNA Y LA FARSA NACIONAL El autor analiza la última manifestación de Batasuna que, según él, demuestra que su efímera ilegalización ha ilustrado de nuevo el famoso dicho: España es un país de leyes durísimas moderadas por su sistemático incumplimiento A LGUNOS observadores interpretaron la convocatoria de la manifestación de Batasuna en San Sebastián como una toma de temperatura política por la organización terrorista. Pues bien, todo lleva a pensar que la temperatura es bastante confortable para ellos. Aunque no consigan caldear demasiado el ambiente, no padecen la mortífera congelación de la ilegalidad. Sus partidarios se muestran tibios, sus enemigos fríos. Los medios de comunicación han aportado publicidad gratuita. Alguien ha recordado estos días que la BBC estuvo más de un año sin sacar una sola imagen o declaración de los actos del Sinn Fein o de sus portavoces. Los británicos aplicaron el filtro informativo hasta obtener razonable certeza de que el IRA se veía acabado. En España es al revés: basta el anuncio de una aparición de estos nosferatus para que todos corran a magnificarla. Para entender el porqué oigamos al inefable Odón Elorza: Necesito pensar que Otegi va a ser capaz de hacer un discurso realmente autónomo y pedir en algún momento a ETA que se ha acabado el tiempo de las armas, como el IRA, y que el único campo de batalla es el de la política. Si Otegi actúa en coherencia, si es capaz de ser coherente con lo que anuncia, debiera concurrir incluso a las próximas elecciones municipales y forales Y es de este domingo, no de hace un año. Algunos jueces también se han portado. El presidente del Tribunal Superior de Justicia vasco felicitó a Balza por cumplir la ley (no espere ni en sueños algo semejante cuando cumpla con su obligación, pero así están las cosas) Y el presidente de la Sala de Vacaciones del tribunal afectado, Manuel Díaz de Rábago, emitió en la vista del recurso un voto particular justificando el derecho de los militantes de Batasuna a manifestarse- -no el de Batasuna misma, considerada como cuerpo místico- -en estos términos: La disolución del partido traerá consigo, como es lógico, que éstos utilicen directamente cauces de expresión política que hasta entonces se encauzaban por la vía del partido disuelto. No cabe ver en ello fraude alguno porque no estamos ante un partido reconstituido que funciona ilegalmente sino ante un colectivo de ciudadanos que buscan seguir actuando en la vida política De aplicarse a los violadores, habría que disculparles por expresar de ese modo irreprimible su bulliciosa líbido. Respecto al Ejecutivo de Ibarretxe, decidió no dejarse intimidar. El apabullante despliegue de antidisturbios evitó que los manifestantes ilegales ejercieran sus inabrogables derechos a actuar... por el centro de la ciudad. No hizo falta excesiva fuerza, porque los manifestantes, según testigos fidedignos, no pasaban de quinientos. Eso sí, la Ertzaintza les permitió jalear a ETA y zurrar periodistas en uno de sus feudos, las nueve hectáreas de la Parte Vieja. Renovaban así uno de los pactos no escritos más sagrados en el País Vasco, el del reparto territorial: las ciudades medianas y grandes son para los nacionalistas incruentos, los pueblos y cascos viejos para los otros. La ¿A cuál de nuestros dos ministros crees que Zapatero ha condenado sin antes oírle, y a cuál le ha concedido la presunción de inocencia?