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4 Opinión MARTES 16 8 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil EL GOBIERNO PREJUBILA G RETIRADA DE GAZA L comienzo de la retirada de Gaza tan sólo puede describirse como un acontecimiento histórico. Lo que muchos consideraban como un imposible se ha hecho realidad confirmando que el difícil proceso de paz israelo- palestino progresa. Después de 38 años de ocupación, los israelíes abandonan un territorio conquistado durante la Guerra de los Siete Días. De este modo, se inicia un proceso de retirada negociada que recuerda, a pesar de sus evidentes diferencias, al que fraguó en 1978 la Paz de Camp David entre Egipto e Israel y que condujo a la devolución por Tel Aviv de la disputada península del Sinaí. Con todo, el efecto mediático que tiene al abandono de Gaza es, si cabe, mayor. No sólo porque hablamos de una devolución territorial que hará posible la progresiva adquisición de un estatus de plena soberanía para la Autoridad Nacional Palestina (ANP) sino porque esta minúscula franja de arena mediterránea ha encarnado un icono de resistencia palestina frente a la ocupación militar israelí, especialmente desde que dio comienzo la Intifada. Por tanto, la importancia simbólica que para los palestinos reviste Gaza es evidente. Como también sucede para los israelíes, aunque por razones distintas. La retirada comienza con la evacuación de los asentamientos de colonos judíos establecidos en la franja. Estamos hablando de un colectivo reducido de apenas 9.000 colonos que, sin embargo, representan para los sectores más intransigentes de la sociedad israelí una especie deprimera trinchera frente a un territorio altamente peligroso para la seguridad de Israel, al estar controlado principalmente por Hamás y alojar a 1.400.000 palestinos con ínfimos niveles de renta. Esta circunstancia, sumada el carácter ultraortodoxo de casi todos los colonos allí establecidos, hacen que la evacuación esté cargada de fuertes dosis de tensión para la opinión pública israelí. Este factor simbólico que tiene tanto para palestinos como israelíes, así como la carga emocional asociada a la retirada, hace que estemos ante un instante especialmente crítico. Un momento que requiere altas dosis de habilidad y sensatez por parte de quienes tienen que gestionar directamente el proceso: Mahmud Abbás y Ariel Sharón. En realidad, el éxito o el fracaso del proceso iniciado en Gaza está subordinado a sus dotes de acción y su capacidad de maniobra a la hora de E someter a quienes desean que la retirada embarranque en el caos. Las mayores dificultades están, sin duda, del lado del primero. Abbás tendrá que demostrar sobre el terreno (no en balde su propio gobierno reside en Gaza desde hace dos semanas) que controla la situación y ejerce un liderazgo efectivo sobre los palestinos, especialmente sobre Hamás y las otras organizaciones radicales que desestabilizan la salida negociada que quiere lograr la ANP. De hecho, si la violencia terrorista rebrotara y se frustrara la retirada, la supervivencia de Abbás al frente de la ANP estaría seriamente comprometida, de modo que el desenlace final del proceso de paz quedaría en el aire y el horizonte de solución del conflicto israelo- palestino, peligrosamente ennegrecido. Las últimas bravatas de Hamás no invitan precisamente al optimismo. Más fácil parece tenerlo, en cambio, Sharón, aunque analizadas las cosas con cierta perspectiva habría que sostener que tan sólo en apariencia. La creciente complejidad del panorama político- -puesta de manifiesto días atrás con la dimisión de Netanyahu- -y las derivas inconscientes que para la sociedad israelí puede tener el mayor o menor traumatismo con el que se gestione la evacuación, emplazan el escenario doméstico de Israel en un clima de alto riesgo. De hecho, el desbordamiento de la situación puede venir del propio lado israelí. El grado de resistencia numantina que estén dispuestos a exhibir los colonos y las repercusiones mediáticas que tenga ante la opinión pública no sólo podrían avivar los conflictos internos dentro del Likud, sino estimular la torpeza que Sharón ha demostrado tener otras veces cuando ha afrontado situaciones de crisis análogas. Así las cosas, la laberíntica factura que encierra el proceso de evacuación demanda de la comunidad internacional una implicación que apuntale la difícil solución que se ha puesto en marcha. En este sentido, el papel de los EE. UU. es decisivo. No sólo porque es el único interlocutor capaz de presionar eficazmente a las partes, sino porque el fracaso negociador exhibido por la UE en la gestión de la crisis generada por Irán hace aconsejable que los nuevos aires insuflados por Condoleezza Rice a la Administración Bush sean los que despejen la enrarecida atmósfera que ensombrece el desenlace de la feliz noticia alumbrada con el inicio de la retirada de Gaza. OBIERNO y sindicatos se disponen a negociar un plan de prejubilaciones que afectaría a 25.000 funcionarios. Economía y Administraciones Públicas manejan la horquilla de los 58 a los 64, si bien desde ambos departamentos se insiste en que la edad no será el baremo determinante, sino las necesidades de la Administración Que el Ejecutivo incluya estos retirosanticipados ensu programade modernización de la Administración supone un error tanto semántico (habría de llamarse plan rejuvenecedor como de concepto, porque la modernización no está ligada a la edad sino a las estructuras funcionales y organizativas, es decir, al modelo. También sorprende que se acometa esta medida cuando la mayoría de los expertos y los estudios más solventes recomiendan lo contrario. De hecho, uno de los objetivos de la reforma del mercado de trabajo, también en periodo de negociación, es alargar la vida laboral de los trabajadores. Parece extrañoque lo deseablepara elsector privado no valga para el público. Son demasiadas las incógnitas que presenta esta idea de renovarel cuerpofuncionarial, que seacentúancon la intención del Gobierno de modificar los concursos de oposición para que primen menos los conocimientos en beneficio de elementos más subjetivos. Jordi Sevilla J. M. SERRANO MÁS MUERTES PESE A LAS NUEVAS MULTAS LIBERTADES HIRIENTES UNQUE esperado, resulta preocupante y hasta ominoso el dato de que en los próximos cuatro años 118 presos etarras van a quedar en libertad tras haber cumplido una parte- -pequeña, en la mayoría de los casos- -de las condenas que les habían sido impuestas. La lista de los futuros excarcelados ha sido elaborada por la Dirección General de Prisiones y remitida a los fiscales de la Audiencia Nacional, quienes, por buena que sea su intención- -que, sin duda, lo es- -poco podrán hacer para evitar que queden libres. El caso del etarra De Juana Chaos es un ejemplo de la absurda lenidad de las leyes penales con criminales contumaces, a los que se bonifica por dudosas actividades académicas o laborales en el interior de las cárceles y se ignora su reafirmación terrorista. El mantenimiento in extremis de De Juana en prisión fue un alivio pero no es la solución para un problema que afecta gravemente a la confianza en el sistema penal y a la perduración de los éxitos en la lucha antiterrorista. Hay pocas alternativas a esta puesta masiva en libertad de terroristas. La mitad de los nuevos casos fueron condenados al amparo del Código Penal de 1973, que preveía generosas reducciones de condena por actividades de rein- E A serción y buen comportamiento. La otra mitad han sido condenados con el Código de 1995, que suprimió las redenciones de condena, pero eludió implantar el cumplimiento íntegro de las penas, tomando como referencia para conceder la libertad condicional no la condena impuesta en sentencia, sino el tiempo máximo de cumplimiento- -30 años- -salvo que el tribunal sentenciador acordara otra cosa. Esto es lo que permite que etarras condenados a centenares de años, salgan de prisión tras haber cumplido quince o veinte años. La reforma de 2003 estableció el cumplimiento íntegro de la duración máxima de la prisión, que podía llegar hasta los cuarenta años, limitando la libertad condicional al cumplimiento de las cuatro quintas partes y siempre que el preso hubiera mostrado un arrepentimiento verificable, con condena de la violencia, colaboración con la Justicia y petición de perdón. La posibilidad de aplicar esta norma a las excarcelaciones futuras es discutible, aunque hay tantos argumentos a favor como en contra. En todo caso, la obligación de la Fiscalía es revisar cada supuesto, auditar al día cada redención concedida a los etarras y estudiar la constitucionalidad de aplicarles la reforma penal de 2003. L ecuador del verano que constituye el puente de la Asunción resultaba el primer test para el nuevo régimen sancionador, mucho más duro, impuesto por la Dirección General de Tráfico para paliar la sangría en las carreteras. Según los datos ofrecidos ayer, cuatro horas antes de terminar la operación retorno- salida el número de muertos (45 desde las tres de la tarde del pasado viernes) ya era superior al del año pasado. Los augurios realizados desde estas mismas páginas sobre la poca eficacia, por sí solo, del endurecimiento de sanciones encuentran su constatación en la trágica realidad vivida de nuevo en las carreteras durante este fin de semana. Parece claro que con esto no basta. Es más y si nos atenemos a las cifras, por ahora es prácticamente irrelevante su influencia en la seguridad vial, aunque haya deparado una buena inyección de dinero en el apartado de recaudación por las multas. Pero ese no era el objetivo que perseguía la medida.