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ABC LUNES 15 8 2005 61 El Real Madrid cierra la primera fase de la pretemporada con un triunfo (3- 1) sobre una selección de la Liga húngara La selección española de hockey sobre patines conquista su duodécimo título de campeona del mundo Ramzi ya está en la historia al ganar también el oro en 800 El australiano Craig Mottran resistió las acometidas de los africanos en la final de los 5.000 metros y acabó siendo tercero M. FRÍAS HELSINKI. El atletismo, deporte al que le gusta pregonar sus propias gestas, ya tiene otra nueva que añadir a su amplia colección. Rashid Ramzi, Rashid Koula en su etapa marroquí, incluyó el título de los 800 metros al que días antes había ganado en 1.500 y se convierte en la versión masculina de Kelli Holmes. Ningún hombre había realizado esta gesta en unos mundiales. Sólo se había hecho en los Juegos Olímpicos. El inglés Edwin Fack lo consiguió en los de Atenas de 1896, el estadounidense James Lightbody en los de Sant Louis 1904, el británico Albert Hill en los de Amberes 1920 y el neozelandés Peter Snell en los de Tokio 64. Ramzi, como había aprendido de El Guerrouj en sus tiempos de corredor marroquí, encontró una liebre perfecta en su paisano Mansoor Ali. Éste. también keniano de nacimiento que corre ahora bajo bandera de Bahreim, marcó el ritmo de la prueba en toda la primera vuelta, preparando el terreno para el sprint de su compatriota. Ramzi siempre bien situado, desató su ataque en los últimos cien metros. Yiampoy le aguantó los primeros 20, pero después renunció en busca de al menos una medalla. Por detrás, Borzakowski, campeón olímpico en Atenas 2004, aceleró lo suficiente para superar al keniano, pero no a Ramzi. Éste ganó con una marca de 1: 44.24, la mejor suya de la historia. Borzakowsky, el favorito, hizo 1: 44.51 y el keniano Yiampoy, tercer, 1: 44.55. Como El Guerrouj, Ramzi se arrodilló en la pista nada más cruzar la meta, la besó y rezó. Holm, séptimo, con igual altura que la plata Los concursos son a veces así de caprichosos y el sueco Stefan Holm, el gran favorito para ganar la medalla de oro, acabó séptimo, pero con la misma marca (2,29) que el dúo Rybakov (Rus. -Moya (Cub. que ganaron la medalla de plata al unísono. El oro fue para el ucraniano Krymarenko (2,32) Hasta siete saltadores igualaron en 2,29, por lo que decidió la limpieza con la que habían llegado a esa fase de la competición. Stefan Holm saltó los 2,29 en su segunda tentativa, lo que le relegó de la lucha por las medallas puesto que además de los medallistas, Boswell y Ciotti habían saltado la altura a la primera. El cubano Víctor Moya ha sido la revelación de este concurso, hablándose de él como el sucesor de Javier Sotomayor, de quien recibe consejos. Rybakov en un hombre que no acostumbra a fallar y tampoco lo hizo. El concurso mantuvo la emoción hasta el final puesto que todos erraron en los 2,32, salvo el ganador, Krymarenko, que superó el listón en su última tentativa. Ramzi se arrodilla jubiloso tras su triunfo en los 800 metros AFP EN MARCHA EL PLAN RENOVE JAVIER MORACHO Limo, intratable en 5.000 Punto de interés era también la carrera de los 5.000 metros. Por un lado, por la presencia del gran Benjamín Lino, el único keniano que no ha sucumbido aún ante los etíopes y que sin Kenenisa Bekele era el gran favorito al triunfo; por otro, por ver el rendimiento del hermanísimo Tariku Bekele, otro que dará que hablar en el futuro. Y, en tercer lugar, por ver si un blanco, el australiano Craig Mottran, era capaz de resistir la tiranía de los africanos en la prueba de fondo. Mottran siempre fue en el grupo de cabeza, aguantando los hachazos continuos que le llegaban, incluida la aceleración del último kilómetro que lo hicieron en 2: 22. No se arredró en nin- Su compatriota Ali le lanzó la carrera, igual que El Guerrouj hacía con él cuando era marroquí gún momento y controló bien la carrera desde la cabeza. Al final acabó siendo tercero (13: 32.96) por delante de ilustres del fondo, como Kipchoge, SaidiSief o Kibowen. El triunfo fue para Limo, al que le cerraron antes de la última curva, que aguantó en la misma y que sacó todo su potencial para superar a los cuatro que tenía por delante en la última recta. Su tiempo fue de 13: 32.55. La segunda plaza fue para el etíope Sihine (13: 32.81) Tariku Bekele fue séptimo (13: 34.76) Tendrá que esperar. olamente han repetido título diez atletas (siete hombres y tres mujeres) de los que ganaron en el Mundial anterior en París, lo que demuestra que ha habido una gran renovación de atletas y que viene una generación con mucha juventud, muy preparada y pegando fuerte. Atención a la nueva generación de velocistas estadounidenses, que tiene juventud y cualidades físicas para conseguir grandes gestas deportivas en un futuro no muy lejano. Atención también a la mujer africana, que hasta ahora estaba relegada a otras funciones laborales y cada vez tiene mayor presencia en el mundo del atletismo. Cuatro mujeres etíopes han ocu- S pado por primera vez las cuatro primeras plazas en la final de los 5.000 metros. Estados Unidos y Etiopía han sido los grandes vencedores, ya que no se han arrugado ante las difíciles condiciones climatológicas que han influido, sobre todo, en el resultado de las pruebas técnicas. A España, que en otros campeonatos ha tenido las cosas de cara, en Helsinki no le han salido como esperaba, por lo que habrá que analizar los resultados con los entrenadores ya que estamos empezando un periodo olímpico y aún estamos a tiempo de corregir errores. Para lo mejor me quedo con la carrera de Arturo Casado y su quinto puesto en la final de los 1.500 metros, lo que demuestra que seguimos teniendo repuesto en el medio fondo español. Este atleta dará muy pronto grandes éxitos a nuestro atletismo. Ni la lluvia, ni el viento ni los fuertes rivales con los que se ha encontrado le han asustado.