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40 LUNES 15 8 2005 ABC Cultura y espectáculos Las dinastías chinas 1.100 a. C. Dinastías Yin y Hsia: Modelo matriarcal De 1.100 a. C. a 700 a. C. Primera mitad dinastía Chou: Modelo feudal y patriarcal De 700 a. C. a 221 a. C. Segunda mitad dinastía Chou: Relajo de los códigos éticos De 221 a. C. a 207 a. C. Edad de los 100 filósofos: Emerge el taoísmo y el confucianismo De 206 a. C. a 25 d. C. Primera mitad dinastía Han: Gran expansión territorial De 25 d. C. a 220 d. C. Segunda mitad dinastía Han: Se generalizan los manueles de sexo De 220 d. C. a 590 d. C. Periodo de las 6 dinastías: División del Imperio en reinos De 590 d. C. a 618 d. C. Dinastía Sui Se consolida el confucianismo La vida sexual en la antigua China (Siruela) nos descubre un mundo nuevo, despojado de tópicos y tabúes, en el que las mujeres desempeñan un papel sutil pero crucial como esposas, amantes y madres Las mujeres del lejano Oriente TEXTO: ISABEL REPISO La travesía que nos propone Van Gulik (1910- 1967) abarca más de una decena de dinastías y 3.000 años de historia a través de los que se repasan las prácticas sexuales de los habitantes de la antigua China. Este libro desembarcó en nuestro país hace tres décadas y se agotó, lo que ha motivado su revisión para ser publicado de nuevo, previsiblemente a primeros de septiembre. El ensayo, traducido del inglés por Rosario Blanco Flacal y de unas 600 páginas, reúne poemas, etimologías e ilustraciones, y configura un universo despojado de prejuicios que destaca por la delicadeza de su vocabulario. La sociedad china se caracterizaba por un profundo respeto por lo sagrado. En este sentido, la labor primordial de cualquier hombre era procrear vástagos sanos que prolongasen la estirpe y contribuyesen al honor de sus antepasados. Por ello, se concedía especial importancia a la eugenesia que, a su vez, repercutía sobre otros aspectos vitales, como la nutrición o el embarazo. A lo largo de su historia, China conoció épocas de decoro y otras de mayor apertura, aunque todas ellas dominadas por notas comunes como la poligamia, la separación entre sexos, o la preferencia por hijos varones. El universo femenino El universo femenino que se dibuja en el libro es muy diverso del europeo. A diferencia de la concepción occidental, la sociedad china se asentaba sobre un sistema sexual polígamo en el que cada hombre tenía su propio harén, compuesto por la consorte principal, las secundarias y las concubinas. Esta jerarquía implicaba una serie de sutiles privilegios. Así, mientras las concubinas estaban obligadas a abandonar el lecho antes del alba y servían para adiestrar al esposo, los encuentros con las esposas tenían como fin la procreación y podían prolongarse hasta la mañana siguiente. Precisamente esta diferenciación determinaba el calendario familiar, limitando los encuentros con las esposas a los días fértiles y haciendo más frecuentes los de las concubinas. Por extraño que pue- Mujeres desvistiéndose (a la izquierda) impresión xilográfica Ming; y (sobre estas líneas) Despertando al amante que duerme del álbum erótico Feng- liuchüeh- ch ang La inaccesibilidad de la mujer al mundo intelectual fue criticada en el siglo I d. C. por la dama Pan Chao da parecer, la esposa principal era la encargada de elegir a las mujeres con las que tendría que compartir a su esposo, entre doncellas, concubinas y segundas esposas. La consideración de la virginidad como requisito para alcanzar el rango de esposa principal propiciaba que las casadas tuvieran más libertad que las solteras, que vivían prácticamente enclaustradas. Por otra parte, las de clase humilde gozaban de una vida sexual más intensa que sus coetáneas nobles, que estaban sujetas a estrictos ritos. Con la expansión del Imperio, el confucianismo se instauró como base moral, caracterizada por la neta separación entre sexos, la importancia de la procreación y la sumisión de la mujer al hombre. Dicha corriente impuso un estricto código de comportamiento que regulaba múltiples aspectos de la vida familiar, incluido el cortejo El Emperador Amarillo y las instructoras A partir del siglo VI hay tres figuras femeninas en los manuales de sexo chinos: Sunü o joven sencilla; Hsüan- nü o joven sombría; y Ts ai- nü joven elegida. Estos pliegos, escritos a modo de diálogos, escenificaban las conversaciones entre el Emperador Amarillo y las tres instructoras, y se incluían en los ajuares de las jóvenes para adiestrar a sus esposos en las artes amatorias. Su- nü estaba relacionada con el culto a la fertilidad y ya aparecía en algunos textos del siglo I a. C. Según la leyenda, cuando el Emperador Amarillo la escuchó tocar la cítara de 50 cuerdas se conmovió tanto que la consideró peligrosísima e hizo que dividieran el instrumento en dos. Por ello, antes del periodo Han, se la consideraba como una diosa experta en música. Hsüan- nü se identifica con la diosa taoísta que preside el Paraíso occidental, donde crece el melocotonero de la inmortalidad; mientras que Ts ai- nü aparece como una figura confusa, más próxima a las damas de la corte.