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16 Nacional LUNES 15 8 2005 ABC Damián Alonso fue uno de los 8.000 niños de la Guerra Civil exiliados en zonas republicanas del levante español. Sin embargo, el Gobierno ni siquiera los menciona en la ley que aprobó para elevar las pensiones de estos desplazados Los otros niños de la guerra TEXTO: JORGE SÁINZ MADRID. No hubo un angustioso mar de por medio. Ni siquiera un largo viaje en el Transiberiano camino de la heladora Unión Soviética. El único testigo del triste desarraigo de la huida fue, simplemente, una vetusta locomotora de los ferrocarriles Madrid- ZaragozaAlicante. Damián Alonso tenía 11 años cuando la guerra civil le arrancó de los brazos de su familia conduciéndole a un exilio forzoso en la localidad valenciana de Alberique. El año, 1936. Como él, miles de niños- -el balance de traslados forzosos dentro de territorio español se cifró en 8.652- -con padres en el frente, muertos en combate o bajo la tutela del Estado huían del acoso del Ejército nacional y salpicaban el republicano levante español acogidos en diferentes familias. Casi 70 años después, Damián Alonso siente que su drama y el de sus compañeros está durmiendo el sueño de los justos, mientras sobrevive en la incomprensión de los poco más de 400 euros de ayuda que recibe al mes. Su cruzada particular le ha llevado a consultar, a hurgar en las entrañas del Archivo de Salamanca, el Militar de Ávila y el General de la Administración en Alcalá de Henares. En todos ellos erró el blanco. No consta ninguna referencia a su nombre o al de tantos otros compañeros. Fue como un amargo trago de veneno reconoce. Sabe, sin embargo, que la vida de todos aquellos niños desperdigados por el territorio español duerme entre el polvo de varias bibliotecas provinciales repartidas, como ellos, por toda la geografía española. Ahora le pide a su presidente que haga justicia a la historia, ordene y re- Miles de niños se vieron forzados al exilio durante los años del conflicto EFE cupere esos listados y modifique la conocida ley que elevó las pensiones a los españoles desplazados a otros países durante el conflicto para incluir a los que como él padecieron el exilio dentro de sus propias fronteras. Ellos también fueron niños de la guerra, aunque parezca que nadie se acuerda. No pido dinero, sólo un reconocimiento, una mención. Trabajé y sufrí como todos. No se nos puede tratar como a españoles de segunda fila dice. Damián Alonso porta una carpeta con su historia como niño de la guerra JAVIER PRIETO El compromiso huérfano de Zapatero La ley impulsada personalmente por Rodríguez Zapatero, y que entró en vigor hace unos meses, subía la pensión anual para los niños exiliados durante la guerra civil en función del país al que fueron expatriados y la cantidad de tiempo que vivieron lejos de España. Por ejemplo, aquellos menores que emigraron a la Unión Soviética pasaron de recibir 1.400 euros anuales a cobrar más de 6.000. La medida incluía a los menores que salieron de España durante el conflicto. Se calculó que habría unos 600 beneficiarios de esta norma, que olvida a los niños exiliados dentro de España. Exiliados en el levante español En los albores de la guerra fratricida, los primeros embates contra el bastión republicano de Madrid obligaron al Gobierno a evacuar a una parte de los niños madrileños al levante español. Poco tiempo después, catalanes, vascos, cántabros o asturianos corrían la misma suerte. A pesar de su corta edad, Alonso recuerda con la mirada extraviada cómo escuchaba a sus padres mencionar una gran asamblea en la madrileña estación de Atocha organizada por el Ministerio de Educación y Ciencia. Hablaban de solidaridad internacional, de huir al extranjero, de ponernos relata. Sin embargo, viajar más allá de nuestras fronteras no era la única solución posible. El Ejecutivo republicano dejaba abierta la opción de buscar refugio dentro de España. Damián Alonso era por aquel entonces un alumno brillante del colegio Emilio Castelar, y la República aseguraba a los desolados padres que el objetivo de aquellos exilios era garantizar una educación ad hoc Alonso ha comprobado que en ningún archivo de la Guerra Civil consta su condición de niño exiliado para los pequeños, lejos de las bombas y la muerte. Nada más lejos de la realidad. Alonso emprendió viaje rumbo a Valencia. Llegamos al Ayuntamiento de Alberique. Dijeron que íbamos a residir en un albergue, pero finalmente nos repartieron unos bocadillos y empezaron a alojarnos en distintas casas recuerda. La odisea se alargó durante años. Cada día caminaba 20 kilómetros para trabajar de sol a sol y así poder comer. No pisamos la escuela durante los tres años que viví ahí. El desorden era absoluto cuenta. A pesar de la cercanía, el pequeño Damián apenas pudo ver a su padre una sola vez y tampoco le sirvió para trasladarle un mensaje de socorro: Nos obligaban a no comentar cómo era nuestra vida en estas colonias Ya no volví a pisar el colegio. Ese lastre marcó toda mi vida. Dolor, sufrimiento, exilio... Una infancia perdida a causa de una España fracturada en dos. La historia de Damián Alonso es una de tantas miles, por eso quiere que se les rehabilite en la medida de lo posible. Recuerda que no hace falta haber vivido en el extranjero para que se les reconozca el sufrimiento que padecieron. En España, tenemos archivos para despertar la conciencia concluye.