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10 LUNES 15 8 2005 ABC Nacional La marcha ilegal de Batasuna degenera en una batalla campal en pleno centro de San Sebastián La Ertzaintza sólo actuó cuando hubo incidentes, que provocaron 10 heridos b Batasuna llevó hasta el final su pulso a la legalidad a pesar del llamamiento de Zapatero de que cualquier solución debe pasar por el cumplimiento de la ley ANA ANTOLÍN SAN SEBASTIÁN. La Ertzainzta se tuvo que emplear a fondo para impedir que la ilegalizada Batasuna se manifestara en San Sebastián, tras la prohibición del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y la Consejería de Interior. La respuesta del entorno etarra fue convertir en realidad la amenaza de los dirigentes de Batasuna y sumer- gir la capital donostiarra en una batalla campal durante más de dos horas. Aunque uno de los principales promotores de la marcha, Arnaldo Otegui, no apareció por el lugar, quince minutos antes de la hora anunciada- -las cinco de la tarde- -varios miles de batasunos se congregaron en el Boulevard, donde la Ertzaintza había desplegado ya un amplio dispositivo, compuesto por casi una veintena de furgonetas de la unidad de antidisturbios. En un ambiente cargado de tensión que hacía presagiar lo peor- -algunos establecimientos hosteleros optaron por recoger sus terrazas- los simpatizantes batasunos arroparon con aplausos la llegada de Pernando Barrena y Vosotros también sois perros les gritaban SAN SEBASTIÁN. Los agentes de la Ertaintza y los miembros del PNV tuvieron que escuchar todo clase de insultos e improperios de boca de los manifestantes que, a pesar de la prohibición, salieron a las calles de San Sebastián secundando la convocatoria de la ilegalizada Batasuna. Cientos de personas profirieron gritos contra el partido presidido por Josu Jon Imaz como PNV español Alde Hemendik (Fuera de aquí) o Utzi bakean (Dejadnos en paz) Asimismo, se vivieron momentos de gran tensión cuando los congregados comenzaron a lanzar consignas, fundamentalmente contra la Policía autonómica que había desplegado un numeroso dispositivo en la zona del Boulevard de la capital donostiarra. Mientras varios dirigentes de Batasuna hablaban con los agentes para que les permitieran celebrar la marcha, el resto de los participantes comenzaron a lanzar amenazas e insultos a la Ertzaintza como El pueblo no perdonará Vosotros también sois perros La lucha es el único camino o la ya clásica en este tipo de concentraciones Presoak kalera (Los presos a la calle) Los ertzainas tuvieron que reducir a algunos de los manifestantes REUTERS La Policía autónoma, que permitió un recorrido alternativo para la marcha, detuvo a siete personas Joseba Álvarez, a los que la Ertzaintza comunicó in situ que no les permitiría llevar a cabo la manifestación. El anunció provocó que los congregados irrumpieran en consignas en apoyo a ETA y de la formación ilegalizada pero, sobre todo, en contra de la Ertzaintza y el PNV. Tras realizar una sentada ante el dispositivo policial, los dirigentes batasunos optaron por manifestarse por el Casco Viejo, ya que los agentes les impidieron cruzar el Boulevard. La pancarta fue sostenida, entre otros, por el batasuno Joseba Álvarez EFE Sin que la Policía autónoma lo impidiera, los batasunos realizaron un acto político improvisado en la plaza Zuloaga que tuvo a Joseba Álvarez como protagonista. Éste habló de represión y abogó por un acuerdo político antes de desaparecer junto al resto de caras visibles de Batasuna. A partir de ahí, los proetarras, en vez de desistir y abandonar el lugar, comenzaron a tomar posiciones a lo largo del Boulevard y de sus dos extremos, el Ayuntamiento y el hotel María Cristina. Una calma tensa se prolongó durante más de una hora, hasta pasadas las seis de la tarde, entre la curiosidad de numerosos turistas y la anormalidad con la que los vascos viven estas situaciones- -sorteando a los agentes con capucha y escopeta en mano- como si formaran parte del paisaje. Pasadas las seis de la tarde, la situación parecía tranquila y no se habían producido incidentes reseñables, salvo algún pequeño conato entre manifestantes y agentes y la quema de contenedores en una calle adyacente, y algunas unidades comenzaron a abandonar el lugar. Cuando los efectivos policiales se habían reducido prácticamente a la mitad, los aplausos, silbidos y gritos de fuera de los manifestantes contra los agentes, dieron paso al lanzamiento de todo tipo de objetos- -botellas de cristal, latas, piedras- contra