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ABC DOMINGO 14 8 2005 Los domingos 45 Todos unidos. No se enfrentarán a los soldados, pero la resistencia pacífica a dejar sus casas une a los más jóvenes en hileras que conducen hasta el alma de Gush Katif to Otros, como Shlomo, prefieren esperar y hacerse de rogar: Por qué tenemos que darnos prisa. Faltan varios días. Pueden pasar muchas cosas. ¿Por qué no un milagro? se pregunta, te pregunta arqueando las cejas, sin confiar lo más mínimo en sus palabras. La vida aquí no ha sido siempre fácil. Perdimos muy pequeños a nuestro padre. Nuestra madre nos ha sacado adelante con mucho esfuerzo. Todos, a medida que íbamos creciendo, arrimábamos el hombro; todos hemos pasado por el Ejército; todos estamos orgullosos de nuestro país y ahora, de repente, nos quitan todo eso, los recuerdos, las vivencias, las anécdotas, nos despojan de nuestra memoria, como si no hubiésemos vivido lo vivido hasta ahora señala en una amplia y emotiva parrafada el más mayor de los hermanos. Rezos y soldados El más pequeño, Rubén, está en el Ejército pero no participará en la evacuación. No lo hubiese hecho si me lo hubieran ordenado. Habría sido demasiado fuerte. Mañana estaré aquí, con los míos, a la Nos quitan todo, recuerdos, vivencias, anécdotas, como si nunca hubiéramos vivido aquí espera de que lleguen los soldados y nos digan que nos tenemos que ir dice recién colgado en una percha su uniforme militar. En cuanto vengan los soldados y nos digan que nos vayamos, nos iremos. Pero antes nos reuniremos en la sinagoga de Netzer Hazani para rezar juntos apostilla Sara mientras friega los platos de la cena en la pila de agua destinada a la carne. A sólo un par de metros está la destinada al resto de alimentos. No se pueden mezclar los cubiertos ni las vajillas de los unos con los de los otros. Lo dicta la tradición kosher que ellos respetan a rajatabla. Protestas. Dos mujeres judías preparan un desayuno para los manifestantes que en estas semanas han protestado contra la salida de los territorios. En la imagen de la izquierda, hombres de un asentamiento religioso de Gush Katif se reunen para rezar por una suerte mejor Después, la familia unida, más que nunca estos días pese a algunas diferencias de criterio (el novio de Tzeela, Ishai, acaba de llegar y lanza un alegato a favor de la evacuación de Gaza y de la paz) se sienta frente al televisor para seguir un capítulo de Friends la serie americana que también hace furor en Israel. Son las últimas horas de relajo antes de una tormenta anunciada. Por delante quedan el shabat tradicional descanso semanal judío que respetan como los 350 miembros de su comunidad fundada en 1973 por el Partido Laborista (muchos más ahora que se han instalado aquí algunos periodistas extranjeros y, sobre todo, los rebeldes naranjitos atrincherados de Cisjordania) y... la mudanza. El domingo empaquetamos todo. Nos llevamos hasta su cama. Puede usted dormir en el suelo si quiere apunta Sara mientras se prepara una infusión. Demasiado caliente, un par de sorbos y a la cama. Sus nietos duermen hace un rato; los hijos dan las buenas noches... Sara, con un chal negro para protegerse de la brisa, se sienta en el porche y se balancea, con los ojos bien cerrados para poder repasar tantas imágenes seguidas, a cámara lenta, de una vida a punto de tocar a su fin.