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ABC DOMINGO 14 8 2005 Internacional 25 Alérgicos a los cambios, rezagados mediopensionistas, fósiles frustrados, neocomunistas, populistas o nacionalistas de la ex RDA piden la voz y el derecho a una izquierda que, a falta de modelo de futuro, recupera uno del pasado El derecho a una izquierda alemana TEXTO: RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. ¿Populista un marxista como Lafontaine? Mejor ser populista a impopular dijo en una ocasión. ¿Frustrado? También. Pero el populismo sería sólo el marketing que nace para servir a un espacio de público desatendido pero real, como explicó el historiador Thomas Nipperdey: al appell du peuple le sigue de rebote un appell au peuple y así, desde Engels a Hitler o los verdes de Petra Kelly, cada cual responde y alza la bandera. Ahora, el fenómeno del Linkspartei o partido de la izquierda, del socialdemócrata Oskar Lafontaine y el ex comunista Gregor Gysi, no tiene de nuevo más que la repetición de un fenómeno viejo y, pese a su inexistencia jurídica, ha sido admitido por la comisión electoral a representar a un sector que estaba ahí y lamentaba su suerte hasta ahora sólo en las calles y en los periódicos, o votando a la extrema derecha. Pese a todo sería equivocado explicarlo, según el politólogo de Götingen Franz Walter, como el partido de los Trabant aquella modesta muestra de la ingeniería oriental automovilística, pues quienes se ponen bajo la pancarta son más bien empleados medios, de mediana edad, caídos en la mediana de la nueva autopista alemana. El Linkspartei acredita en los sondeos entre un 10 y un 12 por ciento de intenciones, lo que podría resultar en la tercera fuerza parlamentaria. Pero su jefe de campaña, Bodo Ramelow, concedía el jueves a este diario que nuestro objetivo es un 8 El partido presentaba en Berlín sus dos carteles, uno dice La Izquierda. PDS y el otro sólo La Izquierda Oskar Lafontaine, durante el mitin electoral que presidió el pasado día 11 en Erfurt, en el este de Alemania bre. Lafontaine dimitió como presidente del SPD y titular de Finanzas en marzo de 1999, al medio año de la victoria de Schröder sobre Kohl; no han vuelto a hablar desde entonces y el pasado mayo dijo romper el carnet del partido. El SPD se refiere a él como la oveja negra pero la prensa inglesa lo ha llamado el hombre más peligroso de Europa y el verde Joschka Fischer- -él mismo graduado en populismo- -lo ha comparado con Le Pen y Haider. Sectarismo incoherente, excéntrico utopismo, testarudez dogmática, aventurerismo romántico son los indicios del sarampión de todo partido, como demostró August Bebel, el llamado Kaiser de los obreros pero esto no explica todo: Una fuerza así surge cuando algo no funciona, escribe el Tageszeitung, y hay un amplio grupo crecientemente distanciado de una elite tecnócrata. Recurre entonces a la imagen de un pasado más armónico- ¿in- AFP Antiguo partido único El primero va destinado al Este y el segundo al Oeste, pues uno necesita el reclamo identitario de las siglas del antiguo partido propio, y único, y no tanto ser de izquierdas mientras en el Oeste, combativos sindicalistas o altermundistas nada quieren oír del comunismo. El detalle habla de efectismo, pues el programa es tan antiguo- -reabre la caza de impuestos y, así, la fuga de capitales, promete un salario mínimo de 1.400 euros- -que hace temer que la izquierda hoy no tenga ya nada nuevo que ofertar al sufrido obrero. Es tan típico que ni siquiera cuadra- -faltan entre 80.000 y 190.000 millones de euros, atacan a los Verdes y al SPD- -y hasta Lafontaine, que es economista, admite que se revisará. Del Rote Oskar (Oskar el rojo) y su incubada salida del armario hay que recordar un tándem con Schröder que se comparó al de Blair y Gordon Brown, y supuso un cuarto divorcio de Schröder- -sobre los tres privados- -que puede salirle más caro que ninguno si pierde la cancillería en septiem- El abrazo de Zapatero R. V BERLÍN. El presidente Zapatero envió ayer un mensaje de apoyo a su conmilitón alemán, el canciller Schröder, que inauguraba la campaña socialdemócrata en su feudo de Hannover. Al cierre de la última elección en mayo, en la roja Dortmund había acudido también en respaldo el jefe de Gobierno español, pero Schröder cosechó para el SPD el peor resultado histórico en el bastión obrero. Siguió perplejidad fantil? -en que todo era más fácil y no existían palabras como sinergia o relación de objetivos Además, los partidos establecidos tampoco presentan soluciones futuras, realistas y concisas a la coyuntura, anota el catedrático Franz Walter. Pero la izquierda tampoco parece tener otra cosa en el armario que pancartas momificadas, salpicadas de novedades como investigación con embriones o liberalización de las drogas -como ahora la rama sajona del Linkpartei- -con más efecto en titulares que el drama de parados o de madres sin guardería. diplomática y tensiones entre PSOE y SPD pues el presidente no sólo se entusiasmó en proclamas anticapitalistas que tensaban el rostro al propio canciller sino que la derrota estaba avisada por Exteriores y, Schröder, al tiempo que se abrazaba con Zapatero para la victoria final, tenía ya la carta de arrojar la toalla y adelantar elecciones. Para más inri, una semana después, el otro pilar de la ambicionada troika Chirac- Schröder- Zapatero, se tambaleaba en el referéndum francés también pese al apoyo del presidente español. Ahora el presidente vuelve a asegurar a Schröder el amplio apoyo de los socialistas españoles, no sin riesgo de tener que felicitar dentro de un mes a un homólogo contrario. Zapatero anticipa una victoria como resultado del éxito de las necesarias reformas que ha lanzado Schröder para modernizar Alemania, defendiendo su tradición de conquistas sociales La soledad como virtud En el Sächsische Zeitung, Lafontaine se proclama heredero de Willy Brandt y, si arrastra a un número significante del SPD, podría terminar sumergiendo al partido más antiguo de Alemania en la peor crisis desde que Hitler metió a sus líderes en Sachsenhausen. Pero una sonora irrupción puede laminar igualmente las posibilidades de una mayoría absoluta de democristianos y liberales. El partido de la Izquierda quiere gobernar dice Lafontaine, para mejorar la suerte de quienes en estos años no habrían sido representados en el parlamento, obreros, jubilados y parados Por eso no tenemos ningún socio de gobierno dice con pretendida honradez que sin embargo no es verdad, pues gobiernan ya con el SPD en varios lugares del Este, como en la arruinada Berlín.