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ABC DOMINGO 14 8 2005 La Entrevista 11 Luis Aragonés está preocupado por el presente de la selección, pero está convencido de que se clasificará para el Mundial y apuesta por una buena clasificación ne el arraigo que tiene en Brasil, Argentina, Italia... -Es que nuestros clubes llevan toda la vida ganando títulos y se llevan el protagonismo. ¿Cómo la gente no va a ser del Madrid si gana siempre y lleva ganando no sé cuántos años? En Brasil, Argentina, Alemania, Italia... la selección es lo más grande, es un sentimiento de nacimiento, lo heredan de padres a hijos, lo ven de otra forma a nosotros. ¿Y aquí no podemos tener también un problema político? -Nunca me he parado a pensar en esa posibilidad. No creo. Hemos tenido regímenes distintos y la selección siempre ha ocupado el mismo lugar. Yo tiraría más porque nos falta el plus de haber ganado algo. Ganar une mucho. ¿Es una ventaja a la hora de afrontar un Mundial que España no haya ganado nada desde la Eurocopa 64? Nadie le señalará con el dedo. Será uno más. -De ventaja, nada. La presión la vamos a tener igual. Cuando quede un mes, nadie se acordará de que nunca hemos ganado y se nos exigirá lo máximo. La presión va a existir, seguro. Ojalá hubiéramos ganado antes, estaríamos más acostumbrados y lo llevaríamos mejor. Tengo envida sana de Brasil, de Argentina, de Italia... A estos países el haber ganado títulos les ha dado un plus. Cuando no ganas nada, surgen dudas. Puede que sea una de las razones de la poca identificación de la gente en España con la selección. -Cuando uno está en la barrera piensa que ser seleccionador es una bicoca, que se tienen doscientos jugadores para elegir... -Sabía lo que había y lo que me iba a encontrar, que todo no es tan bonito como parece. Ser seleccionador es lo máximo para un entrenador, pero tiene sus dificultades. No hay que olvidar que ya pude ser seleccionador hace unos años y si no acepté fue por las dificultades que existían. -Y por qué aceptó hace un año. -Porque pensaba que era el momento de luchar por mi país. Era una culminación importante a mi carrera y mi país se merece que lo dé todo por él. No quería dejar pasar la oportunidad otra vez. Ser seleccionador de España es lo más grande que me podía pasar. -Y si se clasifican y le ofrecen renovar antes del Mundial, ¿aceptará o esperará a ver cómo salen las cosas en Alemania? -Me lo pensaré. Aunque renovara, si voy al Mundial y las cosas no salen lo dejaré igual. El contrato no me va a atar a la silla. Para seguir deberé tener el mismo respaldo y consenso que tuve a mi llegada. Si todos los estamentos no me quieren es ilógico seguir. ¿Cómo será el Mundial por dentro? -Me lo quiero imaginar estando allí. Desde fuera lo veo como algo grande, emocionante, extraordinario. Como jugador me quedé en puertas. Pude estar en Chile 62 e Inglaterra 66 y al final, nada. Fue una desilusión entonces. La verdad es que yo era más suplente que titular en la selección. Me debían llamar porque hacía piña, caseta. Sólo fui 11 veces internacional de 30 llamadas. Estaban Del Sol, Luisito Suárez, Peiró... Nosotros jugábamos los partidos de clasificación y los amistosos y luego a las grandes competiciones iban ellos. He llegado al cargo en el peor momento de los últimos años -Dice que cada vez hay menos donde elegir... -No es una queja, es una realidad. Los que me conocen saben que no me gusta llorar. Soy realista. Lo que hay es lo que hay, pero me gusta que todos se den cuenta de lo que hay. Creo que he llegado al cargo en el peor momento de los últimos años para la selección. Me gustaría tener más jugadores donde elegir, pero tenemos que vivir con lo que tenemos y lo estamos intentando. No tenemos siete u ocho jugadores grandísimos porque somos un país importador. Ahora tampoco tenemos futbolistas cuajados como Nadal, Hierro, Guardiola, Luis Enrique... -Mal lo pone y aún no estamos clasificados. -Pero vamos a hacerlo. Hablo de realismo, pero yo soy optimista. Siempre lo he sido y sé que el realismo se puede cambiar. Todo es cuestión de convencer a los jugadores de que son mejores de lo que son o parecen ser. La asignatura del entrenador que yo más cuido es la psicológica, más que la táctica incluso. Es en lo que más insisto en las charlas, mis jugadores tienen que saltar al campo con la mentalidad única y exclusiva de ganar. -Como vulgarmente se dice, les come el coco. -Todos los equipos que he tenido son para mí los mejores del mundo y quiero que mis jugadores se lo crean. En el fútbol, un equipo que salta convencido de ganar tiene una ventaja terrible. La duda en el fútbol es mala. En la vida, peor. Yo he visto perder a equipos formidables por dudar. Quien duda, muere. Yo en la vida normal nunca dudo. Cuando me pongo a hacer una cosa siempre creo que la voy hacer perfectamente. En el fútbol se habla poco del aspecto anímico y psicológico y para mí es más importante que un buen sistema. La mente suple en cualquier momento las deficiencias que se puedan tener. -Cada entrenamiento de la selección es un ejemplo didáctico, se le ve hiperactivo, no para de gritar, corregir. Hay jugadores que dicen que tres semanas a sus órdenes en el Mundial pueden ser explosivas. -Es mi forma de ser y trabajar. No tomo nada raro, no piense. Me entusiasma mi trabajo y los jugadores tienen que sentir que el que los manda está ilusionado, lo vive. Que no se preocupen que no les voy a matar, lo van a aguantar seguro.