Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 13 8 2005 Los Veranos 93 EN PRIMER PLANO JUAN MANUEL BONET crítico de arte Lo más hermoso es descubrir los primeros signos del talento Juan Manuel Bonet, crítico, escritor, ex director del Reina Sofía, fue de una precocidad deslumbrante al firmar sus primeras críticas en la prensa con quince años. Es autor del Diccionario de las Vanguardias y ahora prepara la biografía de Rafael Lasso de la Vega TEXTO: ALFREDO VALENZUELA ¿Ha vuelto por el Reina Sofía? -He vuelto a dos inauguraciones de exposiciones programadas por mí, la de la obra fotográfica del arquitecto José Manuel Aizpúrua, y la de Caneja. Y para presentar algún libro o dar alguna conferencia. De visitante vuelvo de tarde en tarde. ¿Por qué cree que Carmen Calvo no contestaba sus cartas, por falta de amor al género epistolar o porque no le gustaba su estilo? -Me siento bastante bien acompañado en la lista de aquellos cuyo estilo, epistolar u otro, no le gusta a esa señora. ¿El arte contemporáneo es tan feo porque está poco subvencionado? -Niego la mayor. Mondrian, Morandi o Rothko no son feos. Tampoco lo son, hoy, Alex Katz, Andreas Gursky, Helmut Federle... Otra cosa son la moda británica gamberra, o Santiago Sierra, del que para no reír sus gracias progres me quedé sin Bienal de Venecia, el año que representó a España. ¿Se corresponde el precio de las obras de arte con su valor? -Hay obras de arte maravillosas que son muy baratas. En el Patronato del Reina tuve dificultades que aceptaran unas construcciones diminutas de Santiago Mayo, por demasiado baratas. Hay obras horrorosas incomprensiblemente caras, pero no pienso ponerle ejemplos. ¿Qué obra de arte destruiría? -Me han enseñado de pequeño a, en la duda, no destruir nada que pueda ser considerado obra de arte. ¿Cuántos cuadros tiene colgados en su casa? -Algo más de un centenar, entre ellos piezas de Barradas, Ponce de León, Gaya... Pero en realidad no son sólo cuadros, también hay dibujos, es- Juan Manuel Bonet, en su casa de Madrid culturas, grabados, fotografías... Mi mujer dice que veo tres cosas parecidas, y ya pienso que es el inicio de una colección. Ahora también colecciono partituras. ¿El talento es inocultable? -Lo más hermoso es descubrir los primeros signos del talento. Por suerte me pasó con nuestros pintores de los 80, y luego con los neo- metafísicos. ¿Pueden la provocación y el escándalo suplir el talento? -Me aburren lo indecible la provocación y el escándalo. Me gustan pintores maravillosamente aburridos, como Yves Tanguy, que sólo era provocador por su afición a la bebida. ¿Qué opinión le merecen las Bienales? -Voy a muy pocas. Se me ha pasado la edad de ese tipo de entusiasmos gregarios. -Los amantes de cualquier arte suelen ser muy exigentes con las manifestaciones de esa devoción suya, pero los del arte contemporáneo siempre están satisfechos ¿no? -Habrá gente que le parezca bien todo. Nunca ha sido mi caso. ¿Qué se puede pensar de alguien a quien le gusta más un calcetín de Tapies que una pierna de la Maja Desnuda? -El calcetín es prescindible. Pero los textos del mejor Cirlot sobre el mejor Tápies, el de los cincuenta, demuestran que te pueden gustar esas piernas y la abstracción más despojada. ¿Su biografía del poeta Rafael Lasso de la Vega aclarará si de verdad se comió un perro? -La leyenda del Lasso bohemio es lo que menos me interesa. Lo que más, la novela de DANIEL G. LÓPEZ BIENALES Voy a muy pocas. Se me ha pasado la edad de este tipo de entusiasmos gregarios ARTE BARATO En el Patronato del Reina Sofía tuve dificultades para que aceptaran una obra de arte porque era demasiado barata un ultraísta errante después del Ultra, y una obra autofalsificada de extraordinaria calidad. ¿Por qué esa inclinación por los malditos? -También me gustan mucho algunos benditos, como Francis Jammes, el belga Max Elskamp, o en el campo de la música el purísimo Erik Satie, en torno al cual programé en el IVAM una exposición memorable. ¿Qué va a hacer en Polonia? -Descansar en familia, como todos los años, entre abedules, escuchando el caminar de las ardillas y el picoteo de los pájaros carpinteros. Y terminar una monografía sobre el pintor asturiano Pelayo Ortega. Y ordenar mis collected poems prometidos a Trapiello para La Veleta.