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ABC SÁBADO 13 8 2005 Los Veranos 85 La Sala CBGB Es una provocación La cuna del punk neoyorquino, en peligro de desaparición La cuna del punk rock neoyorquino, la mítica sala de conciertos CBGB, en la que vieron la luz grupos como Ramones, Talking Heads o Blondie, podría desaparecer a fines de este mes por un litigio inmobiliario. El local pertenece a una organización que da cobijo a indigentes y el conflicto está relacionado con presuntas irregularidades en el pago de las rentas. La primer ministro de Ucrania, protagonista de un filme erótico Un importante responsable ucraniano calificó el viernes de provocación el proyecto ruso de película erótica cuyos protagonistas se asemejan a la presidenta del Gobierno de Ucrania, Julia Timoshenko, y al presidente georgiano Mijail Saakachvili. La película narra la historia de amor entre dos personalidades, Iulia y Mijail, que se encuentran secretamente en la capital rusa. EN LA BARRA JULIO BRAVO COSAS DEL DIRECTO uentan las crónicas, que Bono- -el de U 2, no nuestro minijtro de Defensa- -perdió los nervios durante su esperadísimo concierto madrileño cuando empezó a fallarle un micrófono. Sabido es que Bono- -el de U 2, no nuestro minijtro de Defensa- -es un personaje especialmente pacífico, con un largo currículo de acciones solidarias y humanitarias. Pero hasta el mejor escribano echa un borrón, y más si tiene que enfrentarse, ante cincuenta mil almas, y por muy entregadas que estén, a las zancadillas de la técnica. Es comprensible, por tanto, el enfado de Bono- -el de U 2, no nuestro minijtro de Defensa- En la televisión hace años que acunaron aquella frase tan recurrente de: Son cosas del directo una suerte de abracadabra con la que pretenden que se esfume la molestia causada al espectador o su disgusto. Aunque es verdad: el directo es lo que tiene, que da muchos disgustos. Enfados célebres hay muchos. Maria Callas, por ejemplo, protagonizó varios, pero en ella, todo carácter, sorprendían menos que en Bono- -el de U 2, no nuestro minijtro de Defensa- -o que, por ejemplo, Montserrat Caballé, habitualmente apacible pero a la que, hace más de veinte años, en el teatro de la Zarzuela, durante una representación de Semiramide hicieron perder los nervios dos espectadores parlanchines. La soprano dejó súbitamente de cantar, les reprochó su falta de respeto, y siguió con su aria, como si nada. Cosas del directo. C Antonio Canales, flanqueado por Adela Campallo (izquierda) y Lola Greco (derecha) en Sangre de Edipo Antonio Canales lleva el duende a Mérida con la sangre flamenca de Edipo MIGUEL ÁNGEL LUCAS MÉRIDA. Estallan los relámpagos, suenan los truenos, la noche de Mérida se ilumina en la escena y todas las miradas se centran en Edipo, el rey desterrado y ciego, el gran protagonista encarnado por Antonio Canales. Tras detenerse un instante sobrecogido por la furia de los dioses, el artista comienza a moverse. Se pone en marcha la energía del flamenco. Enfrente, en las gradas, cerca de 2.500 espectadores contienen el aliento. La escena tuvo lugar anteanoche en el Teatro Romano. El Festival de Mérida estrenó el sexto espectáculo de esta edición, Sangre de Edipo y la elevada asistencia confir- mó que la química existente entre Canales y el público se mantiene viva en la quinta actuación del bailarín en el escenario emeritense. El flamenco tenía asegurado el cariño de Mérida. Pero el director de la obra, Hansel Cereza, no ha querido conformarse con un éxito fácil. El baile, de hecho, es sólo una de sus partes. Su versión de Edipo en Colona es omnívora, no renuncia a ningún lenguaje artístico. Sobre el escenario se dejan ver también la música contemporánea, el teatro y efectos vanguardistas que sirven de base al texto milenario de Sófocles. Para trasladar su palabra, sobre las piedras del teatro se proyectan las imágenes de tres actores que representan a algunos personajes de la obra. Varias lonas de tela entre columna y columna permiten más visibilidad a las imágenes. Se resuelven así las dificultades con las que suelen encontrarse las proyecciones, sorprendiendo al espectador con las innovaciones del montaje. Hansel Cereza ha concebido el espectáculo como una poesía. La musicalidad reina en Sangre de Edipo Por eso las palabras se entrelazan con el sonido formando una única composición. La banda sonora, compuesta por Xavi Navarro, está al nivel de lo esperado. A lo largo de la hora y media que dura la obra conviven el cuadro flamenco con los instrumentos orquestales. El violín, el piano, el chelo y el clarinete se entienden a la perfección con el cante, la percusión y las guitarras flamencas. El ritmo de los instrumentos marca los movimientos de los bailarines. La tristeza de Edipo, su pesar por la guerra y su deseo de abrazar a la muerte encuentran un buen defensor en Antonio Canales. A su misma altura, Lola Greco y Adela Campallo encaran con garra los papeles de Antígona e Ismene. Otros cuatro bailarines arropan a los protagonistas. Entre todos llenan de fuerza la escena, redondeando una noche donde la tragedia clásica se presentó vestida de poesía y de duende.