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72 SÁBADO 13 8 2005 ABC Deportes Isinbayeva da otro paso hacia el cielo Adornó el oro mundial con otro récord del mundo (5,01 metros) el decimoctavo de su carrera MANUEL FRÍAS. ENVIADO ESPECIAL HELSINKI. Isinbayeva logró el título que le faltaba, el de campeona del mundo, y además lo adornó con un nuevo récord del mundo, que a partir de ahora está en 5,01. No durará mucho. Va sobrada. Desde Stuttgart 93, cuando Sergey Bubka ya volaba por los 6,13 metros, mientras que el más aventajado de sus rivales llegaba con apuros a los 5,95, nunca había habido una final de un Mundial (en cualquier prueba) con un favorito tan claro como esta. Invicta en los dos últimos años, en los que ha conseguido 17 de los 18 récords que ha mejorado a lo largo de su carrera en pista y al aire libre y con su máxima rival- -esta temporada la polaca Rogowska- -20 centímetros más abajo, la joven rusa no tiene más oponentes durante la competición que ella misma... y el propio Bubka. Ella, porque no compite contra nadie, sólo contra su marca. Y Bubka, porque su objetivo es superar los 35 récords que consiguió el ucraniano y hacerlo centímetro a centímetro para elevar su cuenta de ingresos tan alto como ella se eleva sobre el listón. Ayer hizo su primer salto en 4,50, cuando ya había tres competidoras eliminadas. El segundo, en 4,60, con sólo cinco atletas en liza. Y el tercero, en 4,70, le dio el oro ante la polaca Pyrek, única superviviente. La preferida de Putin MANUEL FRÍAS Técnica depurada La primera clave para entender el fenómeno Isinbayeva es funcional. Su primer contacto con el deporte fue la gimnasia, disciplina en la que no la dejaron continuar porque creció demasiado rápido. Con 14 años ya medía 1,70 metros. Demasiado alta. Su paso por la gimnasia le dio rigor en el trabajo, saber controlar su centro de gravedad cuando está en el aire y una coordinación especial para el tren superior. Por eso se niega a hacer demasiadas pesas que puedan romper su armonía muscular. La segunda es la técnica. No es una atleta que destaque en velocidad durante sus 16 zancadas (12.5 en 100 metros y 3.9 en 30) pero se diferencia del resto de las competidoras actuales por sus cualidades y su valor. Su secreto es que mientras todas las demás inician el despegue después de encajar la pértiga en el cajetín, Isinbayeva, como Bubka y la mayoría de los pertiguistas masculinos, hace el despegue libre y comienza a saltar antes de que encaje la pértiga. No es fácil porque para eso hace falta superar elementos subjetivos (miedo) y objetivos (técnica) Utiliza pértigas UCS Spirit de 4,45 metros, hechas en Carson City (Estados Unidos) la misma fábrica que se las hacía a Sergey Bubka. Cuando se adapte a una nueva pértiga, de 4,60 metros, confía llegar a los 5,20 metros. HELSINKI. El atletismo, que casi siempre se ha nutrido de la velocidad para buscar sus héroes, ha encontrado el más actual en una joven rusa, de Volvogrado, que va a subir el listón de la pértiga mundial hasta límites insospechados. Aseguran que su competitividad le viene de nacimiento. Su padre es del Cáucaso, de Dagestan, y su madre cosaca, una mezcla explosiva que le ha dado ese espíritu invencible del que presume ahora. Yelena llegó tarde al mundo del atletismo, después de haber sido rechazada de la gimnasia, el deporte que realmente le gustaba. En efecto, a Yelena le tiró la gimnasia desde el primer momento. Versátil y acróbata, iba para figura de este deporte. Pero creció demasiado rápido (1,70 con 14 años) y comenzó a ser un problema para los rectores de este deporte en Rusia, que ya tenían uno y grave con Svetlana Khorkina (1,64) Isinbayeva llegó a competir contra la propia Khorkina. Pero tuvo que dejarlo muy a su pesar. Con 16 años se decidió por el salto con pértiga, aunque no conocía a Sergey Bubka por aquel entonces. Las actuaciones de la checa Bartova le enamoraron y se decide a probar. Entra a trabajar a las órdenes de su téc- nico actual, Evgeny Trofimov, y comienza a progresar. El primer día que le puso una pértiga en las manos ya superó los 2,80 metros. En un año subió a 3,30. Después de saltar cuatro metros en Moscú es seleccionada para el Mundial júnior para competir con chicas que tenían dos años más. Fue novena en ese campeonato. Saltó 3,90 y quedó a 30 centímetros de la ganadora, Monika Gotz, y a 20 de la plata, que compartieron Pyrek, plata ayer en el Mundial, y la española Mar Sánchez, que no ha podido continuar su progresión. Sus saltos eran cada vez más altos. En 1999 fue campeona mundial juvenil y en 2000, campeona mundial júnior. Pese a su juventud fue a los Juegos de Sidney, en el debut de la pértiga femenina, y pagó la novatada con tres saltos nulos. Su verdadera venganza llegó en 2001 con los récords mundiales júniors de 4,47 en pista y 4,46 al aire libre. Es cuando abrió la puerta para entrar en el reducido círculo de las grandes campeonas. En 2002 la pértiga femenina vivía el duelo Feofanova- Dragyla. Ambas competían por tener en su poder el récord del mundo y se comenzó a batir al más puro estilo Bubka, es decir, centímetro a centímetro. Ahora, tres años después, ha borrado de la com- Una tarde rentable 160.000 dólares son los que ganó Yelena Isinbayeva en la tarde de ayer, en la final del concurso de pértiga. Por un lado, la Federación Internacional de Atletismo estableció un premio de 60.000 dólares para los campeones del mundo. De otro está reglamentada una compensación de 100.000 por el récord. Y esta deportista lleva nueve esta temporada. petición a las que entonces fueron sus máximas rivales. Feofanova, con la que no se habla, ni siquiera ha podido venir a Helsinki; Dragyla quedó eliminada en la calificación. Es la estrella deportiva más popular del momento en Rusia y está considerada la deportista preferida del presidente Putin. Gatlin se queda sin la tercera medalla de oro Un fallo a la hora de pasar el testigo en el primer relevo entre Mardy Scales y Leonard Scott significó la eliminación del relevo corto estadounidense en las semifinales y acabó con la posibilidad de que Justin Gatlin se fuera de Helsinki con tres medallas de oro en su mochila, después de ganar las de 100 y 200 metros. El relevo de los Estados Unidos era el gran favorito de la prueba para hacerse con el oro, en vista del rendimiento que han dado sus corredores aquí. Maurice Greene, que había venido a participar en el relevo, ni siquiera participó. Han sido unas vacaciones bajo la lluvia dijo. AP