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24 Internacional SÁBADO 13 8 2005 ABC Más de 3.000 extremistas judíos se han colado desde hace semanas en los asentamientos de Gaza para oponerse a la evacuación del Ejército. Apenas han pasado la pubertad De colonias de verano en Gush Katif TEXTO: JUAN CIERCO CORRESPONSAL SHIRAT HAYAM (GUSH KATIF) Apenas tiene 15 años pero no se corta un pelo para mirarte de arriba abajo e intentar humillarte con la mirada: ¿De dónde eres? ¿qué haces aquí? ¿eres judío? ¿crees que estamos locos? Miriam viste una camiseta tan naranja como su amiga Esther, unos meses mayor que ella. Calza unas zapatillas deportivas blancas que apenas asoman debajo de una falda vaquera larga, muy larga, que no deja visible un milímetro de su piel. Miriam y Esther no viven en Gush Katif. Han llegado de Kiryat Arba, uno de los asentamientos más duros de Cisjordania, en la región de Hebrón. ¿Qué cómo conseguimos entrar? Fue muy fácil. Llegamos de noche al paso de Kissufim, lo rodeamos, hablamos con un soldado que vigilaba un acceso paralelo, le miramos a los ojos y nos dejó pasar explica la más joven de las dos dándole un codazo a su amiga, satisfechas ambas de su pillería. Esther y Miriam son dos de los centenares de adolescentes judíos que se han organizado en las últimas semanas unas colonias de verano gratis en las playas de Gush Katif. Duermen en tiendas de campaña; comen y cenan juntos en la pizzería de Neve Dekalim; pasean de la mano por la arena tórrida de Shiram Hayam mientras miran al Mediterráneo, sin hacerlo un poco más allá, donde reside un millón de palestinos hacinados. Esta tierra nunca ha sido de ellos, lo dice la Biblia dice Avi Rossen, padre de cuatro hijos, llegado al asentamiento religioso de Netzer Hasani desde Eli, colonia de Cisjordania cercana a Ramala. Nos jugamos mucho en Gush Katif, nos jugamos el futuro del judaísmo, de Israel. Por eso me he traído a mis hijos y a mi mujer. Por eso no pensamos movernos de aquí hasta que no venga el Ejército a sacarnos por la fuerza dice mientras uno se asusta de ver cómo este director de colegio pone en riesgo la seguridad de niños de 7, 5, 4 y 2 años. La mayoría de los 3.000 extremistas judíos que ha burlado las medidas de seguridad y se ha metido en Gush Katif por la puerta de atrás responde a este perfil tan poco amenazador desde su particular amanecer naranja. Son jóvenes, adolescentes, niños dispuestos a resistir pero también a salir corriendo en cuanto un soldado tosa demasiado alto al comienzo de la Operación Confraternización Son familias enteras, con niños pequeños, con bebés, con un saco de fanatismo y otro de sinrazón. Yehuda y Debbie tienen ocho hijos. Se han traído a los ocho a una pequeña tienda de campaña que han clavado en la arena de la playa junto a la de sus vecinos de Ariel. Llevan aquí desde la víspera del 13 de julio, día en el que el Ejército ordenó el cierre de Gush Katif a todos los israelíes no residentes en los asentamientos. Entramos con un permiso provisional de 36 horas para ver a unos familiares y decidimos quedarnos hasta el final dice Yehuda mientras explica que sus primos, instalados en Morag, se han rendido y empaquetan sus bienes desde hace unos días. Un trabajador israelí destruye un inodoro en una casa de colonos de Nissanit ganizaciones internacionales por la venta de sus invernaderos. Los de fuera, en cambio, no tienen nada que perder, quizás unos días en el calabozo a lo sumo. Tampoco todos los infiltrados son adolescentes con acné o familias jóvenes. Los hay más peligrosos. Los hay AP dispuestos a encadenarse en los tejados, atrincherarse en sus casas, almacenar alimentos y comida para resistir el asedio militar. Su punto de anclaje, el aislado asentamiento de Kfar Darom. Pero ese será otro frente, muy distinto al de las colonias de verano de Gush Katif. Sharón no pedirá perdón a los colonos J. C. SHIRAT HAYAM. Ariel Sharón no se esconderá el lunes, el primer día de la evacuación israelí de Gaza, y se dirigirá por televisión a sus compatriotas para explicarles, una vez más, el alcance histórico, político, económico y religioso de una decisión que ha levantado más ampollas de las que el otrora padre de la colonización hubiera pensado. Pero a diferencia del presidente de Israel, Moshé Katsav, el jefe del Ejecutivo no pediría perdón a los colonos por ordenar su evacuación. Sharón considera que no tiene por qué pedirles disculpas, pues no gobierna para los colonos sino para todos los israelíes. Lo que sí estoy dispuesto a hacer, y haré, será compartir su dolor que comprendo y respeto declaró el primer ministro, quien no descartó más retiradas de enclaves aislados de Cisjordania al diario Yedioth Ajronoth. Dolor, respeto, comprensión... pero no perdón. Queda dicho. Mucho y poco que perder Y es que esa es otra diferencia importante entre los colonos de Gaza y los que han venido de colonias de verano. Los primeros tienen mucho que perder si no obedecen las órdenes y no cumplen los plazos establecidos por el Gobierno y el Ejército: pueden quedarse sin una nueva casa, sin los 200.000 dólares de media prometidos, sin los 14 millones de dólares pactados con or- Familias enteras israelíes, con niños pequeños y bebés, se cuelan dentro de la Franja Entre los judíos infiltrados en Gaza, los hay dispuestos a atrincherarse y resistir el asedio militar