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ABC SÁBADO 13 8 2005 Nacional 19 POLÉMICA TRAS LA TRAGEDIA DE GUADALAJARA El retén forestal de La Iglesuela (Toledo) uno de cuyos miembros falleció a principios de agosto en Ávila, denuncia que los gobiernos autonómicos no piden ayuda a los efectivos del Ministerio de Medio Ambiente para justificar así el gasto en personal y medios contra los incendios Unas condiciones laborales penosas Para llenar las cantimploras tenemos que recorrer ocho kilómetros hasta un manantial cercano porque no tenemos ni agua potable denuncian los componentes del retén de la BRIF con base en la localidad toledana de La Iglesuela. Y es que estos bomberos forestales definen sus condiciones laborales como penosas Nos vestimos en un hangar en el que sólo hay unas taquillas, aunque muchas no tienen cerraduras y otras ni puerta. En este mismo espacio, en el que no hay ni bancos para sentarse ni duchas, nos cambiamos hombres y mujeres explica uno de los miembros del retén. Los servicios y las duchas se encuentran a unos metros, en dos módulos prefabricados en los que los techos están construidos con chapas, con el calor que acumula este material durante el verano matiza con resignación otro componente del equipo de extinción. Además, a la hora de la comida o la cena- -depende del turno- los integrantes de la BRIF se ven obligados a compartir un microondas y una nevera. Imagínate. A veces nos juntamos unas treinta personas Sin embargo, las adversidades unen y los miembros del campamento lo demuestran: El compañerismo que reina nos permite olvidar todo La coordinación es caótica TEXTO: JORGE A. MORENO FOTO: EFE MADRID. Acuden cada año a sofocar los incendios y pueden dar testimonio de su acusación: La coordinación cuando se declara un fuego en nuestros montes resulta caótica Es la denuncia de los compañeros del joven Javier Tirado Rodríguez, el miembro de la Brigada de Refuerzo a Incendios Forestales (BRIF) con base en La Iglesuela (Toledo) que perdió la vida el pasado 6 de agosto mientras colaboraba en la extinción de un incendio en un pinar de la localidad abulense de Casavieja. Este grupo de elite en la lucha contra los incendios depende del Ministerio de Medio Ambiente, pero sus integrantes sólo acuden a colaborar en la extinción de un incendio tras la oportuna petición oficial por parte de la Comunidad en la que están localizadas las llamas. Los gobiernos autonómicos tienen transferida la competencia en esta materia y cuando se declara un incendio en su territorio tratan de sofocarlo con sus medios para justificar así el gasto anual en personal y material. Sólo cuando el fuego se convierte en uno de los grandes- -así denominan ellos a los incendios que adquieren mayores proporciones- -solicitan nuestra ayuda... pero muchas veces ya es tarde explica uno de los componentes del retén de La Iglesuela. Este joven, que prefiere permanecer en el anonimato, recuerda con tristeza el caso del incendio ocurrido a finales de julio en Guadajalara, en el que once compañeros del retén de Cogolludo murieron carbonizados. El incendio se declaró un sábado por la tarde y nos movilizaron el siguiente lunes por la mañana. Se perdió mucho tiempo se lamenta. Por ello, el personal de la BRIF de la base de La Iglesuela- -localizada estratégicamente al norte de la provincia de Toledo, a escasos kilómetros de Ávila- -reclama mayor coordinación entre las administraciones. Miembros del retén de La Iglesuela durante su intervención en Casavieja (Ávila) fienden que la prevención durante el invierno es el mejor método para luchar contra los incendios. Los montes españoles- -explican- -se encuentran en unas circunstancias deplorables en cuanto a acumulación de combustibles y falta de mantenimiento en caminos y cortafuegos por lo que reclaman tratamientos selvícolas durante el invierno para desbrozar, podar y quemar aquellos residuos que no sean aprovechables. Pero la realidad es otra bien distinta y las labores de prevención se llevan a cabo en escasas ocasiones debido a la falta de contratación del personal especializado. Los miembros de las BRIF, que cuenta con ocho bases a lo largo de la geografía española, sólo permanecen operativos durante julio, agosto y septiembre, meses en los que reciben entrenamiento diario, aunque no existe una continuidad en su formación y trabajo durante el resto del año. Además, esta formación no siempre se realiza en las mejores condiciones laborales ni económicas denuncian. Falta de preparación En otras ocasiones, los fallos de coordinación se producen- -afirma otro miembro del retén- -porque, cuando se declara un incendio, aquellos que en un momento de tensión deben tomar decisiones (en referencia a algunos cargos políticos) carecen de la formación necesaria en esta materia La falta de medios genera igualmente descoordinación: A veces, cuando nos adentramos en el monte para sofocar un incendio, el coordinador del grupo desconoce nuestra posición exacta. El sistema GPS, del que no disponemos, mostraría siempre nuestra localización y ayudaría a los responsables a guiarnos de manera más efectiva en la lucha contra las llamas Aunque su trabajo es extinguir el fuego, los bomberos forestales de- El incendio de Guadalajara se declaró un sábado por la tarde; hasta el lunes siguiente no nos movilizaron Los montes están en un estado deplorable por la acumulación de combustibles y la falta de mantenimiento Por vocación La vocación, en la mayoría de los casos, es lo que les anima a continuar en este trabajo. Los 900 euros mensuales de sueldo no son argumento- -aseguran- -para jugarse la vida cuando se recibe un aviso tras detectarse un fuego en el monte. Además, recuerdan, muchos de los componentes de las BRIF no son naturales de las Comunidades en las que se encuentran situadas sus bases, por lo que deben pagarse un alquiler en algún pueblo cercano. En este ca- so, los precios de los alquileres son elevados porque las localidades que rodean a las bases de estos bomberos forestales son visitadas por numerosos turistas durante el verano. Aunque afirman que el reconocimiento de los afectados por los incendios después de terminar su trabajo es la mayor recompensa que pueden recibir, ninguno de los componentes del retén de La Iglesuela hubiera querido escuchar el emocionado agradecimiento que los vecinos de Casavieja (Ávila) -donde ardieron 630 hectáreas- -rindieron a uno de sus compañeros tras perder la vida el pasado 6 de agosto durante una intervención. Javier Tirado Rodríguez, de 29 años y natural de Villaverde del Río (Sevilla) murió al recibir el impacto de unas piedras que se desprendieron del monte mientras luchaba contra las llamas. Hasta ese día, este miembro de las BRIF era un desconocido en el pueblo, pero el Ayuntamiento celebró un pleno extraordinario para decretar tres días de luto oficial por su muerte y nombrarle hijo adoptivo de Casavieja. Es la mejor forma de mostrar el dolor y el agradecimiento de los habitantes de Casavieja explicó el alcalde, Rafael Ortega. Los compañeros de Javier reclaman ahora a las administraciones que se tomen todas las medidas para evitar que vuelven a ocurrir más muertes por los incendios forestales.