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ABC SÁBADO 13 8 2005 Opinión 7 muy inclinados a llevar el tema al Consejo de Seguridad, aunque Teherán no haya hecho buenas las promesas formuladas a los europeos. El director de la Agencia, el egipcio El Baradei, parece incluso pensar que es contraproducente haber fijado el 3 de septiembre como fecha tope. Aunque dirigentes iraníes, por boca de su presidente, Mahmud Ahmadineyad, se dicen dispuestos a proseguir las discusiones con los europeos, lo que resulta alentador, la reapertura de las centrales nucleares ha despertado el orgullo nacionalista iraní. Esto dificultará un acuerdo. El ciudadano de la calle se siente rotundamente satisfecho de la independencia mostrada por su gobierno frente a Occidente; hay una retroalimentación entre la prensa y la calle, y los negociadores iraníes, si llegan a un acuerdo con los europeos antes de principios de septiembre, no podrán traer cualquier cosa de la mesa. LA ESPUMA DE LOS DÍAS INFLACIÓN DE PROHIBICIONES E ha llenado el verano de prohibiciones como si alguien pensara que gobernar es prohibir, que el miedo guarda la viña y que los administrados somos los sospechosos habituales. Ya sé que el asunto no es de ahora- ¡hay que ver la tabarra que nos dan con las alarmas sobre el excesivo endeudamiento de las familias! pero parece que los calores han acentuado la tendencia del Estado o sus Administraciones a llenarnos la existencia de advertencias amenazantes y restricciones a la libertad. El verano se ha inflado con expresiones negativas. No fumar en el campo, no utilizar demasiada agua, no a las barbacoas, no a viajar por caMANUEL rretera a la hora que nos ÁNGEL MARTÍN plazca, no a conducir libre aunque prudentemente, no a consumir la energía que requiera nuestro confort o industria. Incapaz el Leviatán de proporcionar bienes y servicios, seguridad e infraestructuras, se erige en gendarme vigilante y decide inculpar al mundo mundial de lo que son sus propias carencias, su falta de capacidad para impulsar la riqueza colectiva y ampliar los ámbitos de libertad. En un taimado gesto invierte los papeles y sienta en el banquillo a quien ninguna culpa tiene de los eternos puntos negros circulatorios, del mal trazado y estado de las carreteras, de la falta de agua, de la ausencia de política energética o de los incendios forestales. Observen, además, que los estímulos a la pretendida buena conducta no tienen carácter positivo. No se incentiva ni premia al cumplidor, ni se le tienta con la bienaventuranza de quien sigue las normas, ni se orienta la conducta en una dirección creativa. Muy al contrario, el ciudadano es amenazado con la escasez o el castigo dentro de una estrategia disuasoria que lleva en su publicidad a los de Tráfico a comparar a quien supere los 140 km h con una asesino múltiple como Charles Manson. El miedo es la pasión más poderosa y por eso la utilizan, no tanto quienes pretenden moldear un comportamiento, sino los que quieren dejar claro quiénes son los gobernantes, y quiénes los súbditos y por tanto los culpables. Sorprende que sea tan fácil despertar en la colectividad sentimientos de culpa, que los ciudadanos acaben pensando que se lo tienen bien merecido y que sólo a través del sacrificio y el ahorro pueden purgar sus pecados. Sorprende que acaben creyéndose que la energía y el agua son bienes escasos- -en realidad, son simplemente caros o baratos- -y que para incrementar nuestro bienestar debe fomentarse la anorexia económica. Es obvio que lo escaso y caro también puede adquirirse cuando el sujeto es excelente y ventajoso- -y por tanto rico, como Suiza, como Japón- -en otras áreas productivas. Menos llorar sobre las carencias inevitables, y más crear ventajas competitivas. Menos regular y prohibir, y más autocrítica administrativa. S nor carácter punitivo contra Teherán. La Unión Europea sale hasta hoy levemente trasquilada. Hace dos años, los jefes de las diplomacias de Alemania, Francia y Gran Bretaña trataron de demostrarle a Estados Unidos que la política de la zanahoria podía funcionar con Irán. Con ambiguos resultados como vemos: hace días su oferta económica a Teherán, en compensación de la congelación nuclear, ha sido rechazada casi airadamente. Poco más tarde, llega la resolución paniaguada de la Agencia de la Energía de la que puede inferirse que los 35 países que la integran no están mayoritariamente Teherán parece estar convencido de que puede jugar fuerte. En el Tercer Mundo su papel de defensor de la independencia de los países menos desarrollados a la hora de diversificar su aprovisionamiento energético es apreciado. Estratégicamente, en su enfrentamiento con Estados Unidos, no olvidemos que era uno de los integrantes del Eje del mal debe pensar que el momento le es favorable. Militarmente, Washington tiene las manos llenas con Irak (una intervención relámpago israelí también presenta dificultades, las instalaciones nucleares iraníes están dispersas y profundamente enterradas) Políticamente, el descrédito de la no aparición de las armas de destrucción masiva hace más trabajoso que Estados Unidos persuada a propios y extraños de que Teherán está lanzado a la consecución de la bomba. Es problemático, en consecuencia, lo que traería llevar el tema al Consejo de Seguridad con las previsibles reticencias de Rusia y China, países que tienen importantes acuerdos comerciales con Irán. ¿Qué harán Moscú y Pekín? La emergencia eventual de Irán como potencia militar atómica no interesa a nadie, sería el derrumbe de cualquier intento de parar la proliferación, ¿pero quién es capaz de probar que Teherán no está simplemente tratando de aumentar sus fuentes energéticas, aunque resulte entendible que a más de uno de sus dirigentes le pida el cuerpo poseer lo que ya tienen sus vecinos, la bomba? PALABRAS CRUZADAS Tras el caso Roquetas ¿debe dimitir el director general de la Guardia Civil? QUE DEFIENDA A LA GUARDIA CIVIL DESDE DENTRO Es la salidafácil, la dimisión del director general. Sus primeras declaraciones no fueron precisamente dignas de elogio, y luego agachó la cabeza cuando el ministro Alonso le exigió silencio. Hay momentos, y éste era uno de ellos, en los que ni siquiera las directrices de un ministro pueden ser seguidas al pie de la letra, no cuando está en juego la imagen del cuerpo que diriges, la Guardia Civil. Pero el caso Roquetas no tiene por qué llevar aparejada la dimisión o cese de Gómez Arruche. Por esa regla de tres, siempre tendría que irse a casa el que está al frente de un equipo o institución cuando falla uno de sus miembros. Y por esa regla de tres tendría que marcharse entonces el PILAR ministro Alonso, que no ha brillado por su CERNUDA forma de encarar el asunto, empezando por su orden de silencio, orden equivocada. En el cuartelillo de Roquetas se han producido escenas presuntamente delictivas; en cualquier caso, deleznables. Pero eso no significa que todos los guardias de allí sean torturadores ni significa que la Guardia Civil sea un cuerpo en el que los desmanes están a la orden del día. Gómez Arruche tiene la obligación de ponerse en cabeza de los que exigen una investigación exhaustiva, para que de esa manera quede limpia la imagen de aquellos a los que no ha sabido defender. O no le han dejado hacerlo. DIMISIÓN SE ESCRIBE CON D D de (declaraciones) desafortunadas y D de dimisión. El general Gómez Arruche no debería continuar en su cargo, aunque podríamos ir aún más lejos: no tendría que haber sido nombrado director general de la Guardia Civil. No cuando el cuerpo llevaba años dirigido por un civil, y no cuando Gómez Arruche procedía de aviación y nunca había tenido ningún destino relacionado con el que cargo para el que lo eligió José Bono no se sabe aún con qué motivos. Su elección provocó ronchas entre generales con méritos suficientes para acceder a la dirección general; y su actuación ante el caso Roquetas ha demostrado su escaso afecto a la Guardia Civil, a la que no ha defendido ni bien ni mal, porFERNANDO que no la ha defendido. Aquellas declaraJÁUREGUI cionesque Alonsoha calificadode desafortunadas ni siquiera fueron para dar la cara por la institución a la que todavía dirige, sino que se dedicaron exclusivamente a elogiar la limpia hoja de servicios del teniente que estaba al cargo del cuartel de Roquetas. Este desgraciado asunto deja malparada a la Guardia Civil en general y eso es culpa de trato brutal recibido por Juan Martínez; pero la mala imagen es culpa también del escaso coraje de Gómez Arruche para defender aquello a lo que estaba obligado, más que nadie, a defender. Al no hacerlo, cae una negra mancha de sospecha sobre todos los guardias. Su única salida es el cese o la dimisión. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate