Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6 Opinión SÁBADO 13 8 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA INOCENCIO ARIAS EMBAJADOR DE ESPAÑA EL PUENTE DE LA ASUNCIÓN I NTERIOR, en lo que respecta a la vigilancia y el orden en el tráfico rodado; Fomento, en cuanto atañe al trazado, construcción y mantenimiento de la red de carreteras- -sin olvidar la cuota que les corresponde a las autonomías- -y Sanidad, en el capítulo de socorro y asistencia a las potenciales víctimas de los accidentes, son los tres ministerios protagónicos, visto el fenómeno desde el otro lado del espejo, en el puente de la Asunción que comenzó a las tres de la tarde de ayer y cumplirá su plazo a las doce de la noche del lunes. Los tres departamentos son simbióticos con los ocupantes de los siete millones y medio de vehículos que, según las previsiones, circulaM. MARTÍN rán en este tiempo. En FERRAND puridad, a ellos les corresponde una cuota de responsabilidad- -a determinar- -en los incidentes y desgracias que, con dolor y lágrimas, sirven para explicar que los calendarios impriman en rojo las fechas de los días festivos. Cierto es que los automovilistas, todos si se quiere, somos menos prudentes de lo deseable e, incluso, que una alta proporción entre nosotros merece la valoración de temerarios. Ya se encarga de recordárnoslo la Dirección General de Tráfico, más locuaz que eficaz, mejor especialista en sermones que en prácticas y tan demagógica y paternalista que se lamenta en sus últimas campañas de no poder conducir por nosotros. Aún así, ¿no le toca nada a la Administración? Una buena parte de los accidentes que han de producirse en este puente, central de agosto y de las vacaciones, lo serán por impericia o desatino de los conductores; pero debe importarnos especialmente la proporción, posiblemente menor, de los que toman razón de la insuficiencia y o mal estado de la red viaria, de la escasez o inadecuación de las medidas preventivas y, ya producido el accidente, de la lentitud e impericia de los sistemas de asistencia que, como ayer informaba ABC, son concausa de que la mortalidad de nuestros siniestros sea doble de la de Alemania y triple de la del Reino Unido. Nos estamos instalando progresivamente, como efecto de la propaganda, en la equívoca sensación de que el Estado nunca es culpable y de que el Gobierno roza los límites de la infalibilidad. Nada más lejos de la realidad. En este triste binomio del tráfico y la muerte, cuando la culpa es de un ciudadano, éste paga el pecado con la penitencia de su propio sufrimiento e, incluso, con su propia vida; pero, ¿quién paga por la cuota imputable a la traída ministerial que, con los conductores, completa el cuadro de un fenómeno que es, al mismo tiempo, una de las fuentes con las que se llenan las cajas de Hacienda? Sólo con más autocrítica gubernamental y menos propaganda preventiva- -no de los accidentes, sino de la responsabilidad política- -se conseguirán metas reductoras en esta modalidad de genocidio de fin de semana. EL PÓQUER CON IRÁN La Unión Europea, según el autor, ha salido trasquilada tras su conato de confrontación con Irán por el reinicio de su programa nuclear, después de que hace dos años tratara de demostrarle a EE. UU. que la política de la zanahoria podía funcionar con Teherán A sombra del conflicto de Irak es alargada. Incide en numerosas cuestiones internacionales y cubre ahora un montón de recovecos de la reciente crisis surgida entre Irán, los tres grandes europeos y Estados Unidos. Sin el empantanamiento de Washington en Irak todo presentaría un cariz diferente, la actitud de Teherán, las discusiones en la Agencia nuclear de la ONU y la reacción de Estados Unidos. La laboriosa resolución aprobada por los 35 miembros de la Agencia en la tarde del jueves insta a Irán a detener su actividad nuclear. En realidad, sólo aplaza el cara a cara entre los tres europeos, Gran Bretaña, Francia y Alemania, e Irán. Los europeos lograron, suavizando su propio texto, que la Agencia fije un plazo, el próximo día 3, para que Irán detenga su reanudado programa nuclear, pero ni se retuvo la fecha más temprana que ellos sugerían ni el texto de la resolución menciona la bicha, es decir, el traslado del tema al Consejo de Seguridad de la ONU para la eventual imposición de sanciones a Irán. Los europeos, por otra parte, han tenido que rebobinar. Hace unos diez días afirmaban que darían por concluidas sus conversaciones con Irán si este país iniciaba de nuevo su programa nuclear. El texto de ayer, sin embargo, admite la posibilidad de discusiones posteriores Técnicamente, Teherán no está adentrándose en un terreno ilegal con su programa nuclear, que, alega, sólo L tiene usos civiles. Ahora bien, habiendo ocultado durante más de quince años a la Agencia de la ONU la existencia del mismo, hasta el año 2002 en que alguien dio el soplo, y habiéndose comprometido hace meses con los europeos a no reiniciarlo, su actual puesta en marcha levanta suspicacias y no sólo ya en Estados Unidos. ¿Qué necesidad tiene Irán, alega más de un observador occidental, de resucitar un programa nuclear con fines energéticos si tiene reservas petrolíferas que al ritmo de extracción actual durarán ochenta años, y de gas natural, que durarán casi doscientos? Se concluye que con la cobertura energética está tratando de dotarse, a través del enriquecimiento del uranio, de un arma nuclear. Teherán se rasga las vestiduras ante tal acusación, y su agravio encuentra un matizado eco en diversos países del tercer mundo, Brasil, India, etcétera, argumentando que como país independiente tiene todo el derecho a poseer energía nuclear. En uno de los debates de estos días en las sesiones de la Agencia no vaciló en señalar que es una paradoja que el país que hace justamente sesenta años utilizó por primera vez la bomba atómica se permita ahora dictaminar quién puede tener programas nucleares y quién no. La resolución salva momentáneamente la cara de todo el mundo, pero Irán no sale debilitado del amago de confrontación. Ha podido comprobar que bastantes países del Tercer Mundo no apoyaban nada que tuviera el me-