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ABC VIERNES 12 8 2005 Los Veranos 105 EN PRIMER PLANO ÁNGEL CORELLA bailarín Mi soñada Dulcinea es una compañía española de danza clásica Paseará hasta diciembre por los escenarios españoles sus series de pasos a dos y el vigor y la precisión de su suite Don Quijote Es otro de esos prodigios que nuestro país no sabe atar, aunque la gratitud del público tiene una ocasión única para lamerle las heridas TEXTO: ÉRIKA MONTAÑÉS VOCACIÓN No renunciaría al baile por nadie, porque vivo para bailar, como y bailo, duermo y bailo EL ÚLTIMO TANGO Al bailarín le llega la muerte en cada lesión, somos como vehículos que dependen del rodaje REFERENCIAS MODÉLICAS Mis ídolos no tienen nombre y apellidos. Las gentes y culturas que conoces a diario alimentan mi baile SANTIAGO. En su conversación emergen los vocablos sajones con tanta fluidez como las propias pausas para respirar. Son fruto de sus más de diez años liderando una compañía de danza clásica, Stars of the American Ballet en Nueva York, que supo acoger con los brazos abiertos a otra gran figura que España dejó escapar. Su historia calca la de aquel fílmico Billy Eliot que, en su tierna infancia, se reencontró saltando por grand écart o por pirouette frente a una profesora que deslumbró incrédula con sus virtudes. Hoy, ese chaval tiene 29 años, es el primer bailarín español que ha abierto (y abarrotado) la temporada del Metropolitan neoyorquino, y clama a los cuatro vientos un sitio en su tierra natal. -Compostela es la ciudad que estrena su gira española con Don Quijote ¿Vuelve para conseguir ser profeta en España o aquí no se puede aspirar a eso? -Claro que me gustaría ser profeta en mi tierra, pero desgraciadamente nadie que haya hecho nada importante en danza clásica ha tenido el lugar que merece en España. ¿Qué tiene usted de Don Quijote, o se asemeja más a Sancho Panza? -De Sancho tengo poco, yo trato de conseguir las cosas únicamente por mi trabajo y no me aprovecho de nada. Me gusta el soñar quijotesco, tener esos ideales que, a veces, incluso, se hacen realidad. ¿Y cuál es el gigante con el que usted está luchando? -Pues mi gigante particular es la falta de una compañía de danza clásica en España. Ésa es mi Dulcinea. Llevo dándome cabezazos contra la pared desde hace muchos años, por eso creé una fundación hace cuatro para los jóvenes que empiezan a sentir el alma de la danza, porque España tiene cantera suficiente pero carece de conciencia hacia el clásico. El bailarín madrileño, en una imagen de archivo -Tamara Rojo, Lucía Lacarra... Hay bailarines españoles en las grandes compañías de todo el mundo. ¿Cuándo sabrá España amarrarlos? -Todo el mundo de la creación lo tiene difícil, el arte, la escritura... Sales y te encuentras con españoles despuntando en cualquier país. ¿Qué reclama usted? -Simplemente, atención. ¿No cree que el genio de Nacho Duato ha eclipsado parcialmente al resto? -No ha sido culpa de Nacho, él ha hecho su trabajo perfectamente. Mi dedo apuntaría en otra dirección, hacia aquéllos que decidieron ponerlo al frente de una compañía nacional de ballet neoclásico e impidieron que se forjase una com- YOLANDA CARDO pañía de danza clásica. ¿Cuándo le llega la muerte a un bailarín? -En cada lesión. Los bailarines somos coches, dependemos del rodaje. ¿Quién es el máximo inspirador de su baile? ¿Reconoce a algún ídolo en su trayectoria? -Mis ídolos no tienen nombre y apellidos. Las inspiracio- nes que alimentan mi baile provienen de la misma vida, de la gente que te rodea, de las experiencias que tienes a diario y, sobre todo, del disfrute de diferentes culturas que he conocido en mi camino. Cuando acaba el baile y ves la reacción de la gente, entonces sabes que les has tocado el corazón y es tu auténtica sabia. ¿Por qué o por quién renunciaría al baile? -Por nada ni nadie, el sentimiento sobre el escenario es inenarrable, yo vivo para eso, duermo y bailo, como y bailo. ¿Y a qué renuncian los niños prodigio? -Yo, a los amigos en el colegio. ¿Acusó alguna vez en su profesión el hecho de ser varón? -Alguna vez, pero por falta de cultura e historia. ¿Y nunca ha sentido, en uno de sus inmensos saltos, las ganas de huir? -Todo lo contrario. Estás volando, conociéndote a ti mismo, en silencio pero en conversación con el público... -Espíritu, sobre todo... -La danza es mucho más espíritu que técnica, sin duda.