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92 Los Veranos VIERNES 12 8 2005 ABC EN PORTADA (Viene de la página anterior) rareza que quizá exija una explicación clínica. Elsa Pataky luce en el antebrazo un tatuaje mínimo, quizá un anagrama que no logro descifrar; me quedo mirándolo con paciencia jeroglífica, para evitar sus ojos de jade, que la noche incendia de un secreto fulgor. ¿No crees que tu aspecto físico ha perjudicado tu carrera? me atrevo por fin a preguntarle. Por un momento dimite de su sonrisa: Quizá tengas razón. Muchos directores se muestran recelosos, no acaban de verme en el pellejo de determinados personajes. He tenido siempre la sensación de que cada papel que conseguía debía ganármelo a pulso. Sí, con frecuencia he sentido la belleza como un obstáculo ¿Y alguna vez estuviste tentada de desistir? -Hubo una época, justo antes de que me saliese el papel en Al salir de clase en que estuve a punto. Hacía muchas pruebas, me ilusionaba porque siempre quedaba entre las finalistas, pero al final nun He tenido ca resultaba siempre la elegida. Ensensación de tonces me que cada papel dijeron que que conseguía estaban busdebía ganárme- cando caras nuevas palo a pulso ra una serie juvenil. Harta de cosechar fracasos, acudí al casting muy relajada y desinhibida, segura de que ocurriría lo de siempre. Pero esta vez, para mi sorpresa, me eligieron. Desde entonces, procuro mantener una actitud positiva y convencerme de que las películas que no me han salido es, simplemente, porque no me estaban destinadas. Y si los papeles no me satisfacían del todo, pensaba para mis adentros: Ya llegará mi momento. De momento debo aprender Juan Manuel de Prada y Elsa Pataky, en el Hotel Ritz en mí desde el principio: Julio Fernández, el productor de Filmax, y José Luis Garci La fronda del jardín extiende sobre su rostro una sombra semoviente; pero me ha parecido vislumbrar en sus rasgos un gesto ensoñador: Lo de Garci fue una historia preciosa. Él nunca hace pruebas; un director, dice, tiene la obligación de saber qué actor es el idóneo para cada papel. Sin embargo, hace unos años produjo una película cuyo director sí recurrió al casting Garci vio mi prueba y le gustó mucho, aunque no quiso influir en la decisión del director, que finalmente me descartó. Lo sorprendente fue recibir, al cabo de un tiempo, una carta de Garci en la que me decía que había visto mi prueba y que le gustaría trabajar conmigo en un futuro. Al poco cumplió su palabra, ofreciéndome un papel en Tiovivo Su voz se ha hecho más confidencial, también más ensimismada: ¿Sabes lo que distingue a Garci de otros directores? Se esfuerza en conocerte como persona. Durante el rodaje de Ninette no dejó de transmitirme confianza. Es increíble la conexión que entabla con los actores, la confianza que deposita en ellos. A mí, en concreto, me hizo sentir desde el primer momento la persona más maravillosa y la mejor actriz del mundo. Tenía todos los días detalles conmigo. ¡Y su conversación! ¡Nadie tiene una conversación mejor que la suya! Es muy difícil encontrar hoy alguien como él, con ese mundo cultural tan apasionante Reconoceré que empieza a chincharme tanta devoción, casi tanto como el tatuaje que no logro o no quiero descifrar. Pero esa fluencia que se entabló entre el director y la actriz durante el rodaje de Ninette ese estado de gracia que participa del mutuo deslumbramiento, asoma a todos y cada uno de los fotogramas de la película. O sea, que ha sido como tu Pigmalión la interrumpo, echándole algo de morro. Sí, no creo que sea exagerado expresarlo así. Me ha enseñado muchas cosas, me ha permitido descubrir en mí posibilidades interpretativas que ni yo misma sabía que existían, me ha abierto los ojos a muchas cosas bellas. Gracias a él, por ejemplo, he aprendido a ver las películas clásicas de una manera que hasta entonces se me escapaba Dos personas creyeron en mí Ha fruncido la frente, en un gesto de tozudez, antes de volver a sonreír: Cuando se me mete algo entre ceja y ceja no hay nada que me eche atrás. Me gusta conseguir lo que me propongo Asiento, y vuelvo a engolfarme en el desciframiento de su tatuaje; de repente, se me ocurre que quizá esconda las iniciales de algún novio aborrecible o envidiable: la revelación me hiere como un rayo y me encarnizo con el solomillo que el camarero acaba de dejarme sobre la mesa. Elsa Pataky me había anunciado al principio que traía poco apetito, pero descubro con cierta halagada sorpresa que ha renegado de sus pretensiones frugales. Ha habido, sin embargo, dos personas- -continúa- -que creyeron Soy una mujer de palabra Elsa Pataky es consciente del salto que Ninette introduce en su trayectoria como actriz: Cuando leí el guión supe de inmediato que Garci me estaba ofreciendo el papel de mi vida. Espero haber dado la talla Uno diría que sí, a juzgar por el tamaño de los carteles que divulgan su efigie por las marquesinas de las paradas de autobús, y por la publicidad de la película, donde Elsa Pataky asume un protagonismo omnipresente y turbador: Me abruma y me crea una gran presión verme convertida en el principal gancho. Parece como si toda la responsabilidad cayese sobre mis hombros. El es- treno de Ninette coincide con un momento de mi vida en el que parece que estoy de moda; sólo deseo que no se trate de una moda pasajera Yo también se lo deseo sinceramente; y, sobre todo, deseo que no le resulte tan fugaz como esta cena, que ha ocupado tres horas, aunque a mí se me hayan antojado apenas tres minutos. En homenaje a Elsa Pataky, debo decir que no consultó ni una sola vez el reloj; quizá lo hiciera por pura cortesía, pero yo prefiero pensar- -soy propenso a urdir quimeras- -que no le caí del todo antipático. Aún me atrevo a lanzarle una última pullita: Y si al final te conviertes en una moda perdurable y empiezan a lloverte las ofertas de Hollywood, ¿dejarías de hacer películas en España? Ha pedido frambuesas de postre, que ponen un no sé qué agreste en sus labios: Desde luego, no ocurrirá eso con Garci. Él sabe que podrá hacer conmigo todas las películas que desee. Le tengo un cariño muy especial: él ha confiado en mí cuando otros no lo hacían; eso nunca lo olvidaré. Ya se lo tengo dicho, y soy una mujer de palabra La frase me ha recordado aquella otra que Lauren Bacall le dirigía a Humphrey Bogart en Tener y no tener Si me necesitas, silba Al despedirme de Elsa Pataky, vuelvo a reparar en el tatuaje de su antebrazo; me he prometido que algún día lo descifraré, aunque tenga que hacer un máster en paleografía. Un hermano mayor Trato de rebajar el tono encendido de sus elogios; creo que en mi observación subyace un fondo de envidia: Vamos, que ha sido como un padre para ti Pero a Elsa es difícil pillarla en un renuncio; ha soltado una risa despeinada que se queda prendida entre las ramas de los árboles, como un pájaro que busca su nido: ¿Como un padre? -Y ensaya un mohín desaprobatorio- No, más bien como un