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ABC VIERNES 12 8 2005 43 Cultura y espectáculos Bono, anoche en Madrid, deleitó junto a su banda a un público entregado ÁNGEL DE ANTONIO U 2 protagoniza en Madrid un concierto lleno de nostalgia, mística y con berrinche incluido Un problema con el micrófono hace perder los estribos a Bono b El Vicente Calderón vivió, con el Franz Ferdinand, convidado de excepción Mientras U 2 representa el pasado glorioso- -y un presente también magnífico, pero sobre todo por los réditos que atesoran- Franz Ferdinand se encuentra ahora mismo en el ojo del huracán. Tienen algo que es fundamental en el rock, que es juventud. Por tanto, desparpajo. En su visita a Madrid como teloneros de las súper estrellas irlandesas, ellos quisieron tener su momento de gloria. Así que un día antes se pasaron por la sala Aqualung para ofrecer un concierto lleno de fuerza. Sólo tienen un disco en el mercado, pero en un lugar- -las Islas Británicas- -donde la competencia es feroz y donde se aguarda con ansia el relevo de los Oasis o blur. Ellos salen destacados. En ese álbum han demostrado que son capaces de aunar la arrogancia punk con las melodías pop, creando algunos himnos que se quedan enseguida enganchados al cerebelo. Los anticipos de su nuevo disco sonaron, eso sí, demasiado acelerados. Estuvieron sin duda más lucidos en la sala pequeña que ante un estadio, que siempre abruma. Les acompañaron, tanto en sus labores de teloneros como el día anterior, Kaiser Chiefs, un grupo que a aveces asemeja a los Ramones y otras al clásico sonido británico. También derrocharon entusiasmo y se les presiente un buen futuro. público entregado, otra noche épica con el concierto de los irlandeses, a pesar del enfado de Bono por los incidentes técnicos PABLOM. PITA MADRID. Empezó torcidilla la cosa. Fue a los diez minutos de iniciado el concierto cuando Bono empezó a hacer extrañas muecas. Tenía problemas con el micrófono, y de los gestos de enfado pasó directamente a la violencia, ejercida sobre su micrófono. Con furia lo golpeó contra el suelo varias veces, y allí lo dejó, desvalido. Enseguida le pasaron otro, pero, ¡horror! éste sí que no funcionaba de ninguna de las maneras. El irlandés ya no cabía en sí del berrinche que tenía, aunque el asunto fue rápidamente solucionado. Tardó un poco en que se le pasara el mal rato, pero el público, entregado en cuerpo y alma desde el primer segundo en que hicieron su aparición los cuatro músicos sobre el escenario, no dejaba lugar a las malas caras. Todo ello ocurrió durante la interpretación de Electric Co. tras un comienzo espectacular con Vértigo -con los focos de luces a pleno rendi- miento- -y I will follow tema especialmente agradecido por los seguidores más acérrimos de la banda. Exceptuando esta curiosa anécdota con los elementos electrónicos, el resto fue más o menos seguir el guión que se ha venido desarrollando en Barcelona y San Sebastián, con Declaración de Derechos Humanos incluida. Bono conserva la voz en estupendas condiciones- -y más teniendo en cuenta la tanda de conciertos que lleva encima, más de cincuenta- Pero sus alusiones a cuestiones sociales, que siempre ha habido en sus recitales, han terminado por adquirir un protagonismo inusitado. Resulta ingenioso formar la palabra Coexist con los símbolos religiosos de musulmanes, judíos y cristianos, pero Bono, en algún momento- -incluso de rodillas- se arroga una función casi mesiánica. Entre los espectadores puede causar cierta impresión, eso es cierto, y conseguir que más de uno se vaya a su casa sintiéndo- Los mejores momentos de la actuación de U 2 se vivieron, como es lógico, con los temas clásicos de la banda se mejor persona de la que entró. Sí es así, la verdad es que para algo sirve. Los mejores momentos del concierto se vivieron, como es lógico, con los temas clásicos. I still haven t found what i m looking for Sunday bloody sunday Where the streets have no name One y With or without you funcionan con los ojos cerrados. La gente los acompaña con sus voces porque esas canciones les han acompañado a ellos mismos durante mucho tiempo. La edad de los presentes sobrepasaba, en su mayoría, la treintena, precisamente porque vivieron en sus carnes la época gloriosa del grupo. Las composiciones del último álbum, como Miracle drug Love and peace Yahweh o Sometimes you can t make in on your own ganan en directo, pero resultaría extravagante que no lo hicieran teniendo detrás un mega escenario, en medio unos profesionales con más de 25 años de experiencia y delante más de cincuenta mil personas arrebatadas. También hay que valorar con suficiente contundencia la labor de The Edge. El guitarrista del grupo permanece en un segundo plano, pero construye el pilar sobre el que se sustenta todo el entramado de U 2, ese sonido afilado y épico en el que luego Bono se desenvuelve con soltura.