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42 Sociedad VIERNES 12 8 2005 ABC Ciencia WERNER ARBER Microbiólogo y premio Nobel de Medicina en 1978 La ingeniería genética permite mejorar la calidad de lo que comemos El Nobel Werner Arber sostiene que la investigación genética no representa los peligros que se le atribuyen y que sus límites éticos son únicamente un producto de la cultura social imperante. Arber es un convencido defensor de los transgénicos y de las células madre TEXTO: VÍCTOR M. OSORIO MADRID. Werner Arber es un hombre sencillo de 76 años. Este suizo, un poco tímido, pasaría desapercibido si no fuera porque realizó uno de los descubrimientos más importantes en la historia de la genética. Su descubrimiento de las enzimas de restricción- -las tijeras que permiten cortar el ADN- -supuso la revolución que propició todos los avances posteriores de la ingeniería genética. Ese hallazgo le reportó el premio Nobel de Medicina en 1978. Hace pocos días participó en un curso sobre alimentos transgénicos organizado por la Universidad Complutense en El Escorial, donde habló con ABC. ¿Qué obtenemos con la manipulación genética de los alimentos? -Un cambio de cantidad y calidad en el producto del que hablemos. Hay que ser consciente de que la ingeniería genética permite a la humanidad mejorar la calidad de lo que comemos. ¿Cree conveniente, teniendo en cuenta los riesgos que conlleva la clonación, llegar a un consenso como el que se alcanzó en los inicios de la ingeniería genética en la conferencia de Asilomar? -Yo estuve presente en esa conferencia y me impresionó la seriedad con que se debatió. Lo que allí se habló sobre ingeniería genética influye en cómo ahora los países tratan los temas genéticos. Podría volver a ser buena una reunión de ese tipo a nivel mundial, pero aquella conferencia fue organizada por los mismos científicos y no por políticos. Eso también se debería tener en cuenta si se hace algo parecido otra vez. -Sabe que en Europa hay una opinión generalizada en contra de los alimentos y las plantas transgénicas. ¿Por qué existe esta posición? -Es difícil de contestar. En países asiáticos como China, donde hay una población mucho mayor, están interesados en encontrar nuevos alimentos de más calidad y con más propiedades nutritivas. Europa está tratando las cosas de diferente manera porque aquí no existe esa necesidad. Aquí tenemos suficientes alimentos, pero a pesar de ello no podemos quedarnos aparte. ¿Existe algún riesgo real para el medio ambiente procedente de las plantas transgénicas? -Nunca he visto esos grandes peligros de los que se habla sobre la ingeniería genética. En muchas ocasiones, los riesgos son además propios de la misma evolución natural. En ese senti- Werner Arber durante su intervención en los Cursos de Verano de El Escorial do, la genética y la evolución natural ofrecen riesgos de similar tipo, nunca mayores. Yo no comparto ese miedo. -Usted ha hablado en estos cursos de la transmisión genética horizontal, ¿puede explicar de qué se trata? -En la trasmisión vertical, un padre, por ejemplo, pasa sus genes a su hijo, pero en la naturaleza se da también una transmisión de genes horizontal, de unos organismos a otros. Esta es una de las maneras que tiene la naturaleza para llevar a cabo la evolución. Se realiza de forma activa y ocurre de manera espontánea. El árbol de la diversidad genética tiene conexiones verticales, pero también horizontales. -Hablemos de las células madre. ¿Qué diferencias hay entre usar células adultas y embrionarias? -Habría que comparar las caracterís- ABC El Nobel me dio más libertad para expresar mis opiniones, pero no más independencia. Eso no lo dan los premios ticas de las células madre embrionarias y de las adultas. Si las propiedades son iguales no habría ningún problema, pero si hay diferencias habría que hacer más experimentos. ¿Qué opinión tiene de que el Gobierno español vaya a autorizar su utilización con fines terapéuticos? -En principio no veo ningún problema en que lo haga. ¿Cuál es límite ético de la ingeniería genética? -Las reglas éticas no están dadas por Dios, sino que son un producto de la cultura humana. A lo largo del tiempo podemos encontranos con reglas éticas diferentes que han ido cambiando. No soy capaz de predecir dónde está el límite de la manipulación genética porque es algo que dependerá de hasta dónde quiera llegar cada sociedad. -Para finalizar, ¿qué le supuso ganar el premio Nobel de Medicina? -Me dio más posibilidades para investigar y para tomar parte activa en las actividades de algunos organismos científicos internacionales. Tuve más libertad para expresar mis opiniones, pero no más independencia. Eso no lo dan los premios.