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30 Madrid VIERNES 12 8 2005 ABC Para los comerciantes afectados por el incendio, el fin de las obras de demolición se concibe como el final del túnel. Han perdido, sin embargo, parte de su negocio Seis meses atrapados bajo las ruinas del Windsor TEXTO: SARAH ALLER FOTOS: VÍCTOR INCHAUSTI MADRID. Sanear las cuentas de Azca no será fácil. Los comercios que viven al amparo de las torres financieras siguen sin sobreponerse al embate del fuego y seis meses después del siniestro del Windsor acumulan pérdidas millonarias. Algunos conciben la apertura al tráfico de la calle Raimundo Fernández Villaverde, prevista para el próximo día 31, como el esperado final del túnel. La mayoría es consciente, sin embargo, de que el fuego les arrebató parte de su negocio. Los cerca de 3.000 empleados que habitaban la torre ya no gastan en el barrio, que languidece a la espera de las indemnizaciones. El presidente de la asociación de empresarios afectados por el siniestro, Víctor Sandoval, dice que la angustia de los primeros meses empieza a superarse. Ahora toca hacer balance y esperar a que el complejo financiero retome su pulso, libre en poco tiempo de vallas, grúas y escombros. La duda que asalta ahora a los cerca de 150 comerciantes asociados es conocer cuál será el destino del solar propiedad de los Reyzábal. La posible construcción de un segundo Windsor inquieta a los propietarios, inmersos aún en un largo semestre de obras. Esperamos que, si se hace, los trabajos molesten lo menos posible comentan. Edgar Toasa Encargado de cafetería Todo el mundo evita esta zona. El tráfico ayudará La cafetería de Edgar era un clásico en la rutina de muchos empleados del Windsor, que apuraban su café mañanero en la barra de este pequeño establecimiento. Ahora, su cercanía a la torre siniestrada ya no es un privilegio y la calle Orense, dice su encargado, tampoco es lo que era. Nadie sabe lo que hemos pasado los comercios. Antes venía a desayunar mucha gente de las oficinas, porque el café está muy bueno. Con el incendio se ha perdido un 40 por ciento de la clientela Su vista se posa ahora en el 31 de agosto, el día en que se reabrirá al tráfico la calle Raimundo Fernández Villaverde. Al menos favorecerá el tránsito, que no es poco. Todo el mundo evita ahora esta zona por los cortes y a veces te dicen que no vienen por aquí porque les pilla mal y lejos con tantas restricciones Quizá Edgar tenga razón y la recuperación de la zona pase por dejar que peatones y vehículos circulen por la zona sin limitaciones. Lo que ya no tendrá solución, sin embargo, son los despidos. Mi jefe tenía dos franquicias y tuvo que cerrar una. Luego estuvo a punto de cerrar ésta y al final despidió a tres compañeros De momento, en esta cafetería de la calle Orense se emplean a fondo con el inventario. Las cajas ya no son como antes y hay que cuantificar las pérdidas para reclamar Víctor Sandoval Presidente de los comerciantes Las fechas clave 12- 13 de febrero: Un colosal incendio iniciado en la planta 21 devora la torre Windsor. 18 de febrero: Comienza la demolición mediante grúas pinza tres ser declarado en ruina. 26 de febrero: Llega la tercera grúa móvil y arranca el desmontaje. 17 de marzo: El informe del Cuerpo de Bomberos no coincide con los análisis de la Policía Científica. Según este informe, las figuras captadas por un vídeo aficionado son reflejos. 10 de abril: Los robots desmontan los pisos superiores del Windsor. 20 de abril: Declaran ante el juez los vigilantes de seguridad que se encontraban en el interior del edificio la noche del incendio. 14 de mayo: El Windsor ya tiene seis plantas menos. 3 de julio: Los trabajos de demolición se concentran en la planta 15, el ecuador del edificio. 21 de julio: Concluye el informe de la Policía Científica. La Policía apunta a una colilla mal apagada como principal hipótesis del incendio. 10 de agosto: Terminan las tareas de desmontaje. Repliegue de las cuatro grúas que trabajaban. Haces planes y de pronto... todo se vuelve incierto Desde que el Windsor quedó arrasado por las llamas, a Víctor le tocó asumir dos retos: primero, pelear por sacar a flote su negocio, y después, ser la cabeza visible de una asociación repleta de comerciantes afectados. Consciente de que su restaurante no es de los más tocados Víctor se alegra de la prudente distancia que le separa del perímetro en obras. Aún así, el último semestre no ha sido un camino de rosas. Estuve cerrado los seis días posteriores al incendio. Tuve una caída fuerte en el negocio y ahora estoy con un 5 por ciento menos de clientes El trabajo, además, se transformó. Ahora se dan menos comidas y más refrescos y hay más gente de paso, menos clientes, porque ya no están en Azca El siniestro no sólo afectó a su bolsillo, sino también a su manera de ver la vida. Tú te haces una proyección de futuro, piensas en arreglar el local, invertir en algún cambio... y, de pronto, todo se vuelve absolutamente incierto. Esto afecta psicológicamente El único respiro del año lo provocó el propio incendio, que convirtió el esqueleto del rascacielos en centro de atracción turística. Yo recuperé bastante aquellos días. Los actos culturales y artísticos que el Ayuntamiento trajo a la zona también han ayudado La posible construcción de un segundo Windsor inquieta ya a los comerciantes, inmersos aún en las obras de demolición Los establecimientos siguen sin sobreponerse al embate del fuego y acumulan pérdidas millonarias