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ABC VIERNES 12 8 2005 Internacional LA RETIRADA DE GAZA 23 La marea naranja inunda la plaza Rabin J. C. KEFER SHALOM. Isaac Rabin, asesinado por un judío ultraortodoxo en 1995, se revolvió ayer en su tumba al ver cómo decenas de miles de personas tomaban la plaza que lleva su nombre, la misma en la que tantas veces se ha manifestado la izquierda judía a favor de la paz, hasta convertirla en una gigante ola naranja dispuesta a llevarse por delante la evacuación de Gaza y sobre todo el Gobierno de Ariel Sharón. Pese al éxito de su nueva convocatoria, menor en todo caso a lo pronosticado, los colonos y sus simpatizantes ultranacionalistas son conscientes de que nadie moverá al primer ministro de su sólida posición. De ahí que repartieran instrucciones entre su gente para entorpecer a partir del día 15 la evacuación, bloqueando el paso fronterizo de Kissufim e impidiendo al Ejército moverse con facilidad entre los asentamientos a desmantelar. Sobre el terreno, en un gesto televisado en directo a sus vecinos y simpatizantes reunidos en Tel Aviv, jóvenes colonos y otros no tan jóvenes, unieron sus manos a lo largo y ancho de Gush Katif, en una nueva cadena humana de cara a la galería. Recibos rotos, facturas ajadas, certificados ancestrales... los palestinos reúnen los papeles para reclamar las tierras de sus mayores, que hace cuarenta años les arrebataron los judíos; ha llegado la hora de volver El largo regreso a la tierra palestina TEXTO: LAURA L. CARO. ENVIADA ESPECIAL FOTO: REUTERS RAFAH (GAZA) Una base militar israelí jalonada de amenazantes torres de vigilancia, de soldados con el M- 16 al hombro capaces de todo con tal de proteger como Yahveh manda la colonia judía de Morag, ocupa desde hace más de tres décadas las antaño fértiles hectáreas de cultivo del bueno de Mohammed Duhrir. Dicen los palestinos como él que la tierra es un miembro más de la familia Un padre amado al que se echa de menos todos los días desde lo más hondo del corazón al que se añora con ansia y una pena infinita que rasga por dentro. Más si cabe, cuando- -como es el caso del viejo Duhrir- -la tierra evocada a golpe de llanto se ve desde la azotea de casa, apenas a un tiro de piedra, pero no se puede pisar salvo riesgo de que te peguen un tiro. tas listas para presentar en cuanto sea posible ante la Oficina de la Propiedad de la Tierra El departamento abierto por la Autoridad Nacional Palestina para reintegrar dunum y dunum de suelo de Gaza- -equivalente cada uno a 1.025 metros cuadrados- eso sí, a quienes demuestren que fueron sus titulares. Los verdaderos dueños ¿Que si van a ser devueltas a sus dueños? Sí La respuesta seca del funcionario que atiende en la pequeña agencia impulsada desde los ministerios de Justicia y Asuntos Civiles, que maneja mientras habla libros legales y recoge carpetas cuajadas de formularios en árabe, abre la puerta al sueño de los que esperan. Un comité de expertos adscritos a los dos ministerios promotores será el encargado de estudiar los casos y una Corte especializada sancionará los derechos de cada uno en función de las leyes Palestinas explica con desgana, mientras advierte que sólo el 5 por ciento del territorio que quedará vacío con la evacuación de los colonos- -aproximadamente una quinta parte de la geografía de la Franja de Gaza- -pertenece a manos privadas. A priori, habrá que comprobar mucho. Ese pequeño cinco por ciento de la estadística, que encierra la ilusión grande del abuelo Durhir, atesora papel ancestral: el firmado cuando en 1922 los británicos decomisaron a algunos ya las tierras de la discordia porque no podían satisfacer los impuestos que pedía Su Majestad, el papel de la época del dominio egipcio que se las devolvió, los recibos rotos, las facturas ajadas, las hojas partidas de tanto doblar y desdoblar... la historia escriturada de sus tierras- que son uno más de la familia, se ama tanto que uno no la vende si no es por enorme, enorme necesidad que acabó el mismo día que entraron los judíos. Proyectos de futuro El otro 95 por ciento era tierra estatal- -despierta de repente el funcionario- -y revertirá en el dominio público: el Ministerio de Planificación está revisando ya sus proyectos en esta región con el objetivo de definir objetivos de aprovechamiento ciudadano: colegios, hospitales, viviendas... alojamientos turísticos Que la Autoridad Nacional Palestina también tiene sus propios sueños, de paz y de seguridad, pero también de convertir Gaza y sus playas- las más bellas del Mediterráneo predica en otro momento Diana Botto, consejera de Prensa del presidente Abu Mazen, en un nuevo oasis para el esparcimiento. La reanudación de las obras, paradas hace siete años, de un descomunal hotel de la lujosa cadena Marriot al filo de la costa, es la prueba de que en la imaginación de los palestinos, hoy todo es posible. Un horizonte arrebatado La historia de este maestro, con los ojos surcados de arrugas de tanto mirar al horizonte que le quitaron, es la de cientos de palestinos. Aquellos a los que la voracidad conquistadora desplegada por los judíos desde 1967 arrebató sus propiedades de una patada. Los mismos que hoy no se hacen demasiadas preguntas sobre si la decisión unilateral de Ariel Sharón de retirarse de los asentamientos va a servir de coartada para seguir añadiendo kilómetros al muro de la vergüenza. De cortina de humo para amarrar a cambio bien fuerte las colonias de Cisjordania. La oportunidad, todavía difusa, de recuperar los bienes de sus mayores, tiene a estas gentes envueltas en una nube de emoción y abrazadas a los papeles amarillos que certifican que son los dueños legítimos de terrenos confiscados, hojas registrales, remo- Hasta 55.000 agentes plantarán cara a los colonos reacios a abandonar Gaza nada para muchos se repite una y otra vez. Con tono muy cortés, pero firme. Los mandos les insisten en la distancia, megáfono en mano, que las personas a evacuar no son enemigas, son israelíes. Este otro estribillo, que corea casi todo el país al unísono, se repite todavía más veces para que nadie lo olvide. El 95 por ciento de las tierras que dejen los colonos pasarán a estar bajo el control estatal de la ANP Los titulos de propiedad palestinos sobre sus tierras se remontan a 1922, en el periodo colonial británico Infiltración terrorista Nada se deja al azar. Se ensayan todos los escenarios posibles. Se bautizan las tiendas de campaña con nombres para todos los gustos: puntos calientes; sinagogas; escuelas; guarderías... Un especial cuidado merece la supuesta infiltración de unos terroristas palestinos en uno de los asentamientos a evacuar. Los actores invitados, dos soldados, un hombre, una mujer, vestidos con uniformes del ¡Ejército de los Estados Unidos! Era lo más a mano que teníamos para diferenciarnos de ellos explica un oficial algo inquieto por tanta curiosidad, mientras unos y otros se disparan con balas de fogueo. El ensayo general toca a su fin. Todo ha salido bien. Ahora sólo falta, a partir del fatídico 15 de agosto, superar la prueba del algodón. Un niño palestino ondea la bandera de su país frente al asentamiento judío de Neve Dekalim, celebrando la retirada de Gaza