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ABC VIERNES 12 8 2005 Opinión 7 El primer ministro Blair expresó bien esta idea al contraponer la voluntad constructiva de los británicos con la destructiva de los terroristas. Y subrayó que la primera es más fuerte que la segunda. No cupo en su mensaje referencia alguna a una injusticia que pudiese explicar la acción terrorista. La injusticia ha sido que decenas de londinenses hayan muerto por el mero hecho de subirse a un medio de transporte público. Esa es la injusticia que nuestros responsables políticos deben denunciar y combatir. Además, como descubrimos más tarde, los terroristas de Londres eran británicos. No habían sufrido en carne propia las injusticias y pobreza que tantos otros sí sufren bajo regímenes autoritarios. ¿Por qué murieron el 7 de julio cuatro terroristas británicos en nombre de unos agravios que no habían vivido nunca en primera persona? La injusticia existe en el mundo, pero su relación con el terrorismo no es evidente. Los responsables de la masacre londinense son prueba, una vez más, de que la ideología terrorista es una fabricación de una realidad paralela en la que los mitos y los legados históricos inventados sustituyen a la experiencia vivida en primera persona. Es una ideología del odio cuyo objetivo es fomentar ánimos de revancha criminal, independientemente de cuáles sean las realidades que deban justificar dicha revancha. Esto es algo que los españoles sabemos bien tras treinta años de terrorismo etarra. LA ESPUMA DE LOS DÍAS HEREDEROS DE BIN LADEN OS alevines de Bin Laden anduvieron practicando el tiro por Afganistán y ahora están buscando la ruina de Bagdad. Al Qaida es un protoplasma, una red de redes, pero también necesita implantación territorial al amparo de un Estado o de una convulsión como la de Irak. En eso está Abu Musab al- Zarqawi, lugarteniente y presunto heredero de Bin Laden, al frente de una estrategia de destrucción y muerte. Si no fuera ya bien conocida la doble vara de medir de la izquierda intelectual, uno todavía se estaría preguntando por qué se da tanta intensidad en la crítica a la intervención norteamericana y tan poco crédito a las personalidades del VALENTÍ exilio y de la oposición a PUIG Sadam Husein- -como el alcalde de Bagdad, por ejemplo- -que pugnan con heroísmo civil por acabar con el terror y vivir en democracia. Para la izquierda intelectual, quizás como regreso a la tesis de la democracia real frente a la democracia formal, el hecho de que los afganos y los iraquíes voten es una fruslería. En el Islam moderado y mayoritario comienzan a oírse las primeras condenas a los atentados del Islam radical. Ayer en The Times Salman Rushdie emplazaba a los mulsulmanes a unirse en torno a un proyecto- -una nueva Reforma- -que ingrese la fe coránica en la era moderna. La idea sería combatir no sólo a los ideólogos de la jihad también airear los polvorientos seminarios tradicionalistas del Islam. La tesis no es nueva y la costumbre es decir que el problema es el Islam radical y la solución está en el Islam moderado, pero ahí vemos inercias de gran peso, atavismos pleistocénicos y el tacto abrumador del miedo al terror. No chocan frontalmente dos civilizaciones pero sí por sus flancos, a semejanza de un encuentro de aerolitos. Como novelista tedioso entre los tediosos, Salman Rushdie aparece este año en la primera lista de obras seleccionadas para el premio Booker: oportunamente, es una novela que- -según las primeras críticas- -cuenta la transformación de un muchacho musulmán desde la timidez adolescente al fanatismo del terrorista islámico adoctrinado por un mullah radical. Del jordano Abu Musab al- Zarqawi se supone que a la larga sustituirá a Bin Laden. Irak será su pista inicial de despegue, si cunde de alguna manera su intento de convertir Bagdad en un gran agujero negro. En cualquier caso, Irak está siendo el gran campo de entrenamiento para la jihad dispuesta a lo que sea para atajar la nueva dinámica social e institucional de Irak. En el pavoroso traslado de Afganistán a Irak, las piezas propias de al- Zarqawi incrementan su cotización. En uno de sus mensajes, Bin Laden le ha definido como príncipe de Al- Qaida en Irak Sería otro principado de las tinieblas y el horror. L ÁNGEL CÓRDOBA sociedades. Nuestros avances sociales, nuestra prosperidad, nuestras libertades son fruto de nuestro esfuerzo y de nuestra organización. Lo que nos distingue de las apocalípticas sociedades que quieren imponer los terroristas son los avanzados bienes sociales que genera nuestro trabajo. Para romper nuestro progreso, los terroristas aspiran a romper la voluntad de los ciudadanos que construyen este progreso, romper la sensación de seguridad que les acompaña en el desempeño de sus labores cotidianas. No cabe más que un sentimiento de admiración hacia los españoles, británicos, iraquíes, norteamericanos, turcos, egipcios y tantos otros que, en los días siguientes a los atentados y en todo momento desde entonces, continúan con sus vidas cotidianas. Montarse en un Metro, un tren de cercanías o un autobús, ir al mercado o hacer cola en una estación de policía al día siguiente de un atentado es un acto de heroísmo. Heroísmo indispensable para vencer al terrorismo. Si los terroristas han pretendido atemorizar a los millones de usuarios del transporte público para intentar hacerles creer que sólo los héroes se montarían en un Metro cada mañana, lo único que han conseguido es convertirlos a todos en héroes. Héroes tanto más heroicos cuanto que no son conscientes de su heroicidad y simplemente continúan con su vida normal de todos los días. Su determinación es la de los héroes cotidianos. PALABRAS CRUZADAS ¿Se debe el buen dato del PIB a la herencia económica recibida del anterior Gobierno? Y AL ANTERIOR DEL ANTERIOR LAS TRES HERIDAS EGÚN Miguel Hernández, eran la del amor, la de la muerte y la de la vida. La última vez que gobernaron los socialistas también nos dejaron con tres heridas: corrupción, impuestos y paro. Por eso se esfuerzan en subrayar que la economía va estupendamente, y por eso el sonriente Rodríguez ha nombrado a Solbes, un tipo que no parece que vaya a robarnos la cartera y ponerlo todo patas arriba. Y no se trata de que la economía no vaya bien, porque los datos del PIB son los que son (con nueva contabilidad, claro) y porque ni siquiera los socialistas son capaces de arruinar la herencia recibida en poco tiempo. Se trata de que las ventajas de un largo ciclo expansivo, C. RODRÍGUEZ como los tipos bajos y el crudo barato, BRAUN que claramente ayudaron al PP, pueden terminarse, y allí se verá el riesgo de un Gobierno que de momento no está haciendo económicamente grandes locuras, pero que apunta maneras, en presupuestos y reformas, cuyo coste real futuro sólo cabe barruntar. Como no hay manera de saber exactamente lo que está pasando y cómo será dicho coste, la bolsa no afloja y tampoco afloja el Gobierno con eso del nuevo modelo de crecimiento fabulosa tomadura de pelo porque seguimos creciendo con el modelo de antes. E N economía las casualidades son complejas, poco fáciles de establecer. Especialmente las responsabilidades directas de los gobiernos en los procesos de crecimiento. La economía española va bien a pesar de los gobiernos (dirá, con razón, mi vecino de al lado) pero, también, por los gobiernos: el actual, el anterior y los anteriores del anterior. Los gobiernos suman y restan confianza, potencial de crecimiento, pero no son los actores últimos del mismo. Tienen más capacidad para empeorar que para enmendar, no son todopoderosos, siempre menos de lo que creen. No todos los gobiernos son igualmente indiferentes o responsables de lo económico. Los hay determinantes: el primero F. GONZÁLEZ de Adenauer en Alemania en 1948, los de URBANEJA Reagan y Thatcher en los primeros ochenta. Y en España el primero de Suárez (1977) el de los Pactos de la Moncloa y su consiguiente programa económico, decisivo para la modernización y liberalización de la economía. Más importante que el Plan de Estabilización en 1958, mitificado en la literatura económica castiza. El buen dato del PIB del primer semestre del año se debe al comportamiento de los agentes económicos: de empresarios e inversores, de familias y gobiernos, el actual y el anterior, que gestionaron ordenadamente unos presupuestos que suponen el 40 por ciento de la renta nacional. S ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate vpuig abc. es