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6 Opinión VIERNES 12 8 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA PERCIVAL MANGLANO ANALISTA DE ASUNTOS INTERNACIONALES DE GUARDIA EN LAS ALMENAS LGUNA razón tiene que haber para que, ya en el ecuador del mes de agosto, los escritores habituales en los periódicos diarios podamos ser clasificados, sólo, en dos grandes grupos: jóvenes impetuosos con hambre de triunfo y carcamales que hemos hecho de la observación y el análisis de la actualidad una costumbre de vivir. Jaime Campmany, el llorado maestro, me lo decía siempre por estas fechas desde su refugio canicular italiano: Observa que las firmas del verano son, cuando muy jóvenes, sexagenarias Así sigue siendo, quizás porque el reto del no pasa nada tan esterilizador, es fecundo para los animales de pluma. M. MARTÍN Digo lo de más arriba FERRAND para dejar demostrado que, aunque sólo sea por deformación profesional, comprendo las tribulaciones que debe de padecer la secretaria de Política Territorial del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, la joven promesa que, con vocación de pared de frontón, le devuelve al PSOE todas las pelotas que, por si cuelan, lanzan al aire sus portavoces más o menos ocasionales y casi siempre oportunistas. Soraya S. S. está de guardia y, atenta al más mínimo dicho socialista, les replica con energía. Incluso, cuando no hay nada que replicar, ordeña del aire cualquier asunto cogido por los pelos y, en un mal entendimiento de la propaganda partidista, le sacude con él al primer socialista que se le ponga a mano. Como todo el mundo sabe, para celebrar el arranque de la Semana Grande de San Sebastián, los pluriformes miembros de Batasuna han convocado para pasado mañana una manifestación a la que el propio Arnaldo Otegi ha puesto lema: Ahora el pueblo, ahora la paz Con buen sentido y en uso de la Ley, el departamento de Interior del Gobierno vasco ha prohibido el festejo perpetrado por el ilegalizado grupo independentista. Al hilo de esa provocación de Otegi y de la, en esa ocasión, correcta actuación del Gobierno autonómico, Soraya S. S. encorsetada entre el caso Roquetas y las llamas de los incendios caniculares, deduce que la política antiterrorista de José Luis Rodríguez Zapatero no es acertada y que, como consecuencia de su oferta de diálogo a ETA si la banda decidiera abandonar las armas, su brazo político se ha envalentonado Zapatero tiene, por sí mismo y por la acción- -o la inacción- -de su Gobierno- ¡tan cortito, tan escaso! -suficientes culpas para poder ordenarlas, según caprichos, cronológica, temática o alfabéticamente; pero responsabilizarle del envalentonamiento de Otegi y sus cómplices parece excesivo. La crítica política, que debe ser libérrima, exige el mínimo rigor que marca la realidad. Una guardia en las almenas del castillo popular de la calle Génova debe ser, con la que está cayendo, aburrida y cansada. Aún así, gastar la pólvora en salvas no mejorará el prestigio y la fuerza de los, por el momento, exclusivistas de la Oposición. A UN HOMENAJE A LOS HÉROES COTIDIANOS El autor alaba la respuesta de los ciudadanos ante los ataques terroristas de Nueva York, Madrid y Londres, que intentaban romper la sensación de seguridad y sembrar el pánico en la vida cotidiana. Superar esa sensación es, para él, tarea de héroes L objetivo terrorista es convertir lo cotidiano en terrorífico. El precedente de muerte y destrucción que causa un atentado pretende extender la idea de que un acto tan cotidiano como es el de coger un metro, un autobús o un tren de cercanías para ir al trabajo es una práctica de alto riesgo. Los atentados de Londres del pasado 21 de julio- -en los que las bombas en los metros y autobús no llegaron a explotar- -son buena prueba de ello: la amenaza terrorista es tanto más seria cuanto que son los propios terroristas quienes deciden si las bombas explotan o no. El 11- S llevó el terror al lugar de trabajo. Estar sentado en la oficina o agachado luchando con una fotocopiadora atascada puede ser el preludio de una tragedia si por la ventana puede entrar un misil en forma de avión que haga desplomarse el edificio entero. Si con el 11- S el terrorismo quiso demostrar que nadie podía sentirse a salvo en su lugar de trabajo, en Madrid y en Londres ha querido dejar patente que tampoco lo puede estar yendo al trabajo. E Como en tantas otras ocasiones, el terrorismo islamista se solapa aquí también con el de ETA. Los dos han sembrado de terror la vida de gente que se encontraba en situaciones de pura rutina diaria, gente como los clientes de la tienda de Hipercor, los dormidos moradores de la casa cuartel de Zaragoza o los pasajeros de la furgoneta en la Plaza de la República Dominicana. Se solapa también, evidentemente, con el terrorismo en Irak donde la muerte acecha en la cola de reclutamiento de la Policía, en el mercado, a la salida de la mezquita o en el remolino de niños que recibe caramelos de soldados norteamericanos. Nuestras vidas están marcadas por los actos cotidianos. El ser humano es un animal de costumbres que encuentra seguridad en actos que repite constantemente. Nos sentimos cómodos siguiendo rutinas diarias que prevemos serán las mismas que las que fueron ayer y serán mañana. Queremos que las sorpresas sean las menos posibles y, cuando ocurren, que sean agradables. El terrorismo aspira a aterrorizarnos aniquilando la sensación de seguridad que nos da la rutina. Siembra nuestras vidas de sorpresas destructivas. Sorpresas que matan hoy y amenazan con hacerlo mañana. Quiere sembrar el miedo en el corazón de nuestra vida en sociedad, un corazón que late normalmente a un ritmo previsible, rutinario. Desea alterar el pulso de este corazón hasta lograr infartarlo. La rutina profesional es objetivo terrorista también en cuanto que ésta es la base de los logros de nuestras -Que la Guardia Civil no se vea empañada por los guardias torturadores, y que tampoco éstos queden impunes a costa de la buena imagen de la Benemérita.