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ABC JUEVES 11 8 2005 Los Veranos 87 EL RUMOR DE LA FRONTERA En Nuevo Laredo existe una mujer que no se achica frente a las dificultades de ejercer el periodismo. La editora de El Mañana es una abuela de 65 años que posee esa belleza cinematográfica que no envejece nunca Doña Ninfa Nue TEXTO: ALFONSO ARMADA FOTO: CORINA ARRANZ TEXAS vo Laredo. Antes de conocerla, su nombre parecía cargado de ecos caribeños, de un personaje extraviado de Cien años de soledad Después de haberla escuchado hablar apasionadamente del periodismo que es preciso hacer en México contra viento y marea, contra el gobierno y los hampones, contra el miedo y el neocapitalismo, Gabriel García Márquez pasa a otro plano y Ninfa Deándar, editora del diario El Mañana de Nuevo Laredo, cobra una dimensión que nada tiene que ver con el realismo mágico, como tampoco Pedro Páramo de su compatriota Juan Rulfo. Aunque ni se lo ponga ni lo exija, el doña es de justicia para una cabeza que atesora belleza, valor e inteligencia Sin levantar la voz, gusta de palabras netas engastadas en sintaxis caudalosa: Lanzarte a hacer verdadero periodismo es jugarte la vida. En el sistema político mexicano o Ahora ya te convensabemos por cen, o te qué nos quiecompran, o ren matar. La te matan No es su calibertad de so, ya que expresión está ni se ha decoartada por jado conel poder vencer por el poder, no se ha dejado comprar por nadie y ha sabido sortear los peligros inherentes a contar la verdad y tratar de cambiar el mundo que aprendió del mejor maestro posible y disponible: su padre, Heriberto Deándar. Entusiasta propagandista de las mejores fibras de la revolución mexicana y ejemplo de coraje civil y fe en el periodismo, en el fronterizo Nuevo Laredo fundó primero Verbo Libre y, en 1932, El Mañana En la ciudad donde el narcotráfico y la corrupción se han convertido en las últimas décadas en carne de la misma calavera, doña Ninfa se ha mantenido fiel a los preceptos de su progenitor. Ejemplo de independencia en el fiero norte mexicano, Deándar y sus herederos extendieron la voz de El Mañana a Reynosa y Matamoros. Hermanos, nietos, hijos y sobrinos nutren una saga Golfo de México Goliad Corpus EE. UU. Del Río Christi Eagle Nuevo Laredo Pass Mirando City Piedras Negras Nuevo Laredo Los Ébanos Laredo McAllen Brownsville El Cenizo Río Grande Reynosa Matamoros City N U E V O L E Ó N San Antonio México Doña Ninfa, heroína del periodismo en un territorio hostil y complicado para la prensa de editores y periodistas que sigue pensando que con la tinta se puede mejorar el estado de las cosas, domesticar el miedo. Ha sufrido cárcel, bombas, tiroteos... Si hubiera que nombrar a una nueva especie resistente a los avatares de la frontera, Ninfa brava valdría. Editora insólita en cualquier latitud, su presencia evoca a la legendaria Katharine Graham, que desde el Washington Post no se arredró ante la quemazón de la verdad y las presiones del poder y envió a la ignominia y a la tumba política a Richard Nixon. Entristecida por el estado en que se encuentra su querido Nuevo Laredo, se siente amordazada Hace un año asesinaron a Roberto Mora, su combativo director. Doña Ninfa es de las que creen que el neoliberalismo impulsado por el ex presiden- te Carlos Salinas de Gortari empobreció a la clase media mexicana, hizo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, imitando lo peor de una sociedad muy descompuesta, como es la estadounidense. Nos tiene entrapados el tener. Muchos nos acusan de haber destapado la caja de Pandora, pero yo creo que hay que seguir exprimiendo hasta que salga toda la pus. Ahora ya sabemos por qué nos quieren matar. El fantasma de la violencia está adquiriendo un rostro. Todo tiene Muchos nos una causaliacusan de hadad. La ber abierto la esencia del caja de Pandoperiodismo es la búsra, pero hay queda de la que exprimir verdad, hasta que salaunque la libertad de ga toda la pus expresión esté ahora muy coartada por el narcotráfico y el poder, que son la misma cosa. El mal es muy fuerte, tiene muchas metralletas, pero el bien es más grande Al oírla, parece lógico que esta abuela de 65 años, que conserva una belleza clásica y cinematográfica- -de cine en blanco y negro, que no envejece nunca- siga fiel al espíritu de su abuelo revolucionario y de su padre, que puso en El Mañana las esperanzas de un cambio eternamente aplazado en México, y acabe citando al Quijote, un libro que Heriberto Deándar les hacía leer y releer: No podíamos dejar pasar cinco años sin leerlo. Cervantes es periodismo puro. Don Quijote fue a entrevistar a todo su pueblo recuerda con brillo en los ojos doña Ninfa: Tras una dictadura de 72 años, México todavía debe despertar