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84 Los Veranos JUEVES 11 8 2005 ABC MENÚ DEL DÍA MURCIA. SABORES DEL MAR MENOR CARLOS MARIBONA a riqueza de la huerta y la peculiaridad de los pescados y mariscos del Mar Menor hacen de la murciana una cocina con identidad propia y bien definida. También los arroces alcanzan en esta región un protagonismo singular, sobre todo el célebre caldero, guiso que, como la paella, toma el nombre del recipiente en que L se elabora, y que ofrece el sabor de los extractos marinos con la contundencia de las ñoras. En la larga lista de excepcionales productos del Mar Menor destacan las lubinas y los salmonetes, estos en plena temporada y que se preparan a la plancha, fritos o con ajos. También los langostinos, menos conocidos que los de Vinaroz o Palmaos. Pero la diferencia la marca el mújol, al que en Murcia se da un trato especial y que a la sal es una delicia. Por cierto, ya saben que los murcianos se atribuyen la paternidad, en pugna con los malagueños, de los pescados a la sal. Desde luego en esta costa los bordan. No olviden tampoco las sardinas de Mazarrón, de donde proceden las célebres moragas, cubiertas de sal gorda y cocidas en la playa. Siempre preparaciones sencillas, elementales casi, pero suculentas. Algunos de los mejores pescados los hemos tomado en la Casa del Mar, en el puerto pesque- ro de Lo Pagán, donde además hacen buenos calderos, y en Miramar, en el puerto de Cabo de Palos, con vistas fantásticas del Mediterráneo. También rinden culto a los pescados del Mar Menor -meros, doradas, gallopedros- -en Virgen del Mar, en el paseo marítimo de Mazarrón. Y para los que prefieran Mil luces tiene esta noche Las Perseidas, esos escombros de cometa que dan nombre a las más aclamadas lluvias de estrellas fugaces, alcanzarán su plenitud esta madrugada. Vendrán menos, pero acompañadas de una tormenta de deseos y de una presencia estelar, Marte rte se ha querido unir en esta ocasión al festival astronómico del verano. El planeta, situado en la constelación de Ares, ha llegado a un pacto con la Luna: ella, en fase de cuarto creciente, se ocultará tras el horizonte Oeste poco antes de la medianoche; él se dibujará al Este como una radiante estrella roja y ocupará lugar de palco en el cielo para pedir más de 40 deseos a la hora. La presencia de esa autoridad destacada es la gran novedad de las Perseidas de 2005, un fenómeno que pese a repetirse cada mes de agosto, sigue recabando la atención de astrófilos y del común de los mortales. Es la lluvia de estrellas fugaces por excelencia, la arraigada entre la gente, la que aventaja en fama a las Leónidas de mediados de noviembre y a las habituales (y solitarias) de cada noche, pero... ¿por qué? Ma TEXTO: ÉRIKA MONTAÑÉS Popularidad trasnochada José Ángel Docobo, director del Observatorio Astronómico Ramón María Aller de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) da dos sencillas razones. La primera, eminentemente astronómica: Las Perseidas han ocasionado desde antaño las mayores tormentas de estrellas que se conocen, llegando, incluso, a contemplarse miles a la hora El segundo motivo obedece a una cuestión más pragmática: ¡Es agosto, estamos (o están) de vacaciones! Los destellos comenzarán a partir de la medianoche, cuando la Luna esté en cuarto creciente y facilite su observación Ocasión única pues para que, pertrechados de cantimploras y termos de café, en un lugar alejado de las luces de la ciudad, tumbados boca arriba y mirando hacia el Este, los más trasnochadores de hoy o los más madrugadores de mañana (por ser la noche más clara de la semana) disfrutarán de la ceremonia en su plenitud. (Nota: los rezagados podrán asistir también a la cita en la noche del viernes al sábado, aunque la intensidad de la luz será menor) ¿Quiénes son esas tales Perseidas? Fue en el año 36 d. C. cuando, aún sin nombre, algún soñador miró al cielo y acertó a avistarlas por primera vez. Parecían provenir de un punto situado en la constelación de Perseo, así que el nombre llegó solo. No fue hasta 18 centurias después cuando se halló al progenitor que las alumbraba: los estadounidenses Lewis Swift y Horace Parnell Tuttle descubrieron el cometa que adoptaría para siempre los apellidos de sus mentores. Y... ¡Eureka! El as- AP trónomo italiano Schiaparelli advirtió casi de forma simultánea que el cometa Swift- Tuttle no se entendía sin las Perseidas y mucho menos al contrario. Enigma resuelto: las segundas son los residuos cometarios que arroja el primero y que, en fricción con las capas más bajas de la atmósfera a