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ABC JUEVES 11 8 2005 Deportes 75 PRETEMPORADA DEL REAL MADRID EN AUSTRIA El capitán se muestra como el más competitivo. Su excelente capacidad anaeróbica y aérobica le permite desarrollar una gran intensidad y recuperarse con prontitud Raúl marca el ritmo TEXTO JULIÁN ÁVILA. ENVIADO ESPECIAL Luxemburgo, en una sesión preparatoria en Austria AFP Luxa exigió compromiso, unión y responsabilidad El lunes reunió a la plantilla y se puso en plan duro cuando trató el tema de la disciplina J. A. IRDNING (AUSTRIA) Vanderlei Luxemburgo no es el mismo de la temporada pasada. Ha cambiado sus hábitos. Ya no es el entrenador circunstancial que llegó en el mes de enero con la competición rodando. Hoy es el jefe y marca las líneas del camino de su proyecto desde el primer momento. Este fue el discurso que plasmó en la reunión que mantuvo con los jugadores el pasado lunes. Les convocó por la noche en un salón del hotel para marcarles las directrices de la temporada. Fue duro y contundente en su exposición. Tomó la palabra, explicó el trabajo que están realizando durante la pretemporada y lo que harán hasta que comience la Liga. Exigió compromiso, unión y responsabilidad. Y pidió a los jugadores los títulos de la Liga, la Liga de Campeones y la Copa del Rey. Reconoció que la empresa no será fácil, pero hizo ver que todas las competiciones eran prioritarias. Con ello quiso IRDNING (AUSTRIA) La pretemporada blanca no presenta un perfil montañoso. Lo marca el libro de ruta del cuerpo técnico porque la competición se anuncia compacta e intensa. No lo acepta ni entiende así Raúl. Desde que subió al primer equipo hace once años se ha mostrado muy exigente con su preparación física. En Irdning, Raúl marca el ritmo dentro y fuera del campo. Sus exhibiciones en las sesiones de entrenamiento servirían para grabar un vídeo y ponerlas como un ejemplo. Desde el primer momento se ha mostrado muy superior al resto. Lógico. Se cuida como pocos en el verano y su peso y niveles de grasa se acercan muchísimo a los que manejará en el resto de la temporada. Llega tan fino a la pretemporada que las agujetas son un ser extraño para su cuerpo. Es disciplinado como ninguno y siempre arranca con una ventaja sobre el resto de los compañeros. En resistencia, nadie le aguanta dejar claro que la Copa del Rey no puede ser afrontada con desidia o como si se tratase de un segundo plato. Con la plantilla aún sin cerrar, el entrenador recalcó que si alguno de los presentes no estaba dispuesto a darlo todo, desde la titularidad o desde el banquillo, lo mejor era que abandonase el club porque no va a permitir el pasotismo ni la relajación en el vestuario. Se puso muy duro cuando abordó la parcela de la disciplina. Señaló que no va a permitir gestos de rebeldía. Si se come a las dos de la tarde, todos los jugadores deben estar dentro del comedor a las dos, no a las dos y diez. No quiere retrasos en los entrenamientos y, por supuesto, darlo todo desde el primer momento. No está permitido ahorrar energías en el trabajo diario ni en los partidos, porque tomará medidas. Los jugadores escucharon atentamente la charla, muchos de ellos con la mirada clavada en el suelo, y nadie hizo observación alguna. Y el cuerpo técnico lo sabe. En el primer entrenamiento Raúl dejó sus credenciales con un trabajo notable en un carrusel de nueve ejercicios combinados. Puso la rúbrica con unas series de resistencia. Sólo aguantaron su ritmo Zidane, Baptista, Míchel, Roberto y Beckham. El día siguiente, viernes, con algunos jugadores atrapados por la agujetas, se salió en un test físico de dos series de 1.000, 500 y 250 metros. En su grupo viajaron Zidane, Baptista, Beckham, Roberto, Raúl Bravo y Diogo. Al final, sólo aguantó su ritmo Bravo. Fue espectacular la última serie que disputaron a tope los dos raúles con los compañeros detrás, a veinte metros. Dos días más tarde, se repitió el ejercicio. En el primer kilómetro se mantuvo compacto el grupo; en el segundo, Raúl acabó en cabeza. Ese puesto no lo abandonaría en las dos series de 500 ni en la de 250. Sólo aguantó su rueda Gravesen. Es un todoterreno con mucho equipamiento. Su balance cardiorespiratorio es muy bueno, casi óptimo. Ronaldo sería un buen corredor de 60 metros; Beckham, un buen ochocentista; el perfil de Raúl le permitiría destacar en 1.500 o 5.000 metros. Su excelente capacidad anaeróbica le permite desarrollar mucha intensidad en espacios cortos. Ideal para el fútbol, porque una acción no lleva más de cuatro o cinco segundos de fuerza. También es muy buena su capacidad aeróbica, que le permite recuperarse con prontitud de esos esfuerzos. El umbral de sus pulsaciones está en torno a las doscientas por minuto. Su corazón es pequeño y bombea sangre con mayor rapidez. Pide trabajo extra Es fuerte en la hierba y en la arena de la playa, un terreno desconocido para él y que ha importado el nuevo cuerpo técnico. Un ejemplo. El preparado físico, Antonio Mello, le puso de cobaya junto a Roberto Carlos en el primer contacto con esta superficie. Después de dos series intensas de saltos, giros, equilibrios... cumplió con nota mientras muchos de sus compañeros buscaban la puerta del vestuario pidiendo árnica. Un Raúl sudoroso le comentó a Mello que cuando acababa el calentamiento para comenzar los ejercicios. El técnico sonrió sorprendido, mientras el resto de jugadores juraba en arameo. El desafío se resolvió con otra serie al circuito diseñado. No se cansa jamás. Está educado para trabajar duro y es un ejemplo para el resto. Se interesa por todo y siempre está fisgando en los ordenadores de los técnicos para conocer sus resultados. Ronaldo, el más rápido en las pruebas de velocidad En la sesión matutina del entrenamiento de ayer, los jugadores hicieron un control de velocidad sobre 30 metros. Dos células fotoeléctricas registraron sus pasos en los puntos de 10 y 30 metros para medir el tiempo de reacción y los otros veinte metros lanzados. No hubo sorpresas. En las dos series, el más rápido fue Ronaldo, por debajo de los cuatro segundos. Detuvo el reloj en 3,88. Con más peso, a dieta, con botas o descalzo, el brasileño continúa ofreciendo las mejores prestaciones cuando se trata de ejercicios explosivos. Owen fue el segundo mejor velocista, con 3,92. Sorprendió la tercera posición del canterano Álvaro Arbeloa, con sus 3,96. Roberto Carlos acabó cuarto. Clavó el reloj en los cuatro segundos. Quinto fue Iker Casillas, con 4,02. Nada más acabar la carrera, los jugadores se interesaban rápidamente por los tiempos grabados en el ordenador. Unos protestaban y otros hacían gestos cantando victoria. Todos felicitaron al triunfador. Hay que darle una alegría a Ronaldo comentó Baptista. Y es que el 9 está muy aburrido por culpa de la lluvia, que le ha impedido disfrutar de otro de sus deportes preferidos, el golf. Ni Zidane ni Raúl Bravo hicieron la prueba porque ambos continúan recuperándose de sus respectivas lesiones.