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ABC JUEVES 11 8 2005 Opinión 7 brepasar la frontera de lo constitucional. Segunda: el tacticismo de CiU y ERC que, vía ofrecimiento de emociones patrióticas, quieren asegurarse el voto nacionalista. Tercera: el sectarismo de un nacionalismo catalán, que, inasequible al desaliento, está empeñado en la estrafalaria idea de la construcción o reconstrucción nacional de Cataluña invocando, incluso, unos supuestos derechos históricos que, amén de preconstitucionales y antidemocráticos, remiten directamente a los señores medievales y al absolutismo del XVII. Cuarta: la torpeza del socialismo catalán que, al coquetear con el nacionalismo, se ha quedado sin discurso alternativo y, por lo que parece, compuesto y sin novia. Quinta: la falta de liderazgo de un Maragall que- -por convicción, interés o desidia- -practica el dontancredismo. LA ESPUMA DE LOS DÍAS PARADOJAS DE CAMPANARIO E ción de la independencia. Y para muestra ahí está el botón de la propuesta de nueva Constitución presentada por ERC que incluye el derecho de secesión. ¿Una broma? Cuidado con las bromas de ERC. ¿Por qué ha ocurrido lo que ha ocurrido? El plan Ibarretxe para Cataluña es la consecuencia de cinco variables que se complementan e impulsan mutuamente. Primera: el Instituto de Estudios Autonómicos de la Generalitat de Cataluña elabora, en primera instancia, un texto inicial que raya la inconstitucionalidad, y CiU y ERC encuentran en dicha propuesta rupturista la excusa perfecta para so- ¿Qué puede ocurrir? Que nadie espere ningún milagro del Consejo Consultivo de la Generalitat que se ha de pronunciar sobre si el nuevo Estatuto contiene indicios de inconstitucionalidad. Puede decir que sí y puede decir que no. Y también, sacando a colación la llamada lógica vulgar, puede argumentar que si es cierto que la Constitución reconoce los derechos históricos únicamente para los territorios forales, ello no significa que no los reconozca para las demás comunidades autónomas. O sea, ni sí, ni no, sino todo lo contrario. Es decir, la decisión final del Parlament será estrictamente política. Hoy todo son incógnitas. ¿Harán los socialistas catalanes alguna componenda con ERC- -indirectamente con CiU- -para salvar los muebles del tripartito? ¿Se consolidará el frente nacionalista formado por CiU y ERC y, en consecuencia, el nuevo Estatuto descarrilará y quizá se llegue a unas elecciones anticipadas el resultado de las cuales podría ser un Govern nacionalista que presionase aún más a lo que denominan Madrid? ¿Dinamitará ERC desde dentro el nuevo Estatuto a cambio de más poder para sí y suficiencia financiera para Cataluña? ¿Cuáles son las concesiones que el talante- -y las alianzas políticas- -del sonriente Rodríguez Zapatero está dispuesto a aceptar? En cualquier caso, descarrile o no el nuevo Estatuto, o se apruebe uno nuevo en clave más o menos soberanista, ha de quedar claro que los síntomas de lo que he denominado síndrome de Barcelona- -la búsqueda del privilegio, la marginación paulatina de lo español y la reivindicación de la soberanía- -no cesarán. Ahí reside la mitad del problema. La otra mitad está en el papel de tonto útil que algunos se empeñan en jugar. Antes o después les pasarán la factura al cobro. PALABRAS CRUZADAS ¿Servirán los acuerdos PSOE- PNV para acelerar el fin de ETA? EL PNV NO ES EL MEJOR SOCIO PUES CLARO QUE SÍ Q UE no nos vendan la burra de que el posible acuerdo con el PNV significa un importante peldaño en la lucha contra ETA, porque la historia reciente demuestra que al PNV lo que le va es el coqueteo con el entorno etarra para ver si ahí pesca votos batasunos, y la historia reciente demuestra también que el PNV negocia con los socios de ETA cuando le conviene, la prueba es cómo se pusieron cuando se ilegalizó Batasuna y de qué manera se han partido el pecho para evitar que se ilegalizara Aukera Guztiak. No se lo han partido a favor de las nekanes porque no ha hecho falta, ahí ha tenido el PCTV el apoyo no comprendido del Gobierno y del fiscal general. Ellos sabrán por qué y para qué, es una cuestión que a muchos todavía se nos escapa. El PILAR único pacto que ha sido eficaz para poner a CERNUDA ETA contra las cuerdas ha sido el llamado Pacto Antiterrorista que Zapatero debe conocer bien porque fue invento suyo. Pero se lo cargó intentando además echar la culpa a los populares, decisión de la que algún día tendrá que rendir cuentas y que además ha provocado tensiones entre los socialistas vascos. Ahora nos vienen los de Zapatero con que hay que pactar con el PNV; les ha salido mal la jugada con ERC- -como era previsible- -y necesitan socios que apoyen sus iniciativas más polémicas. Que lo digan así de claro, pero que no nos cuenten que los acuerdos con el PNV son buenos para la lucha contra ETA. No es cierto. A estas alturas de la película no voy a decir lo contrario de lo que llevo proclamando desde hace meses: es muy buena cosa que el Gobierno negocie con el PNV, es bueno para descrispar situaciones crispadas y es bueno también para hacer frente común y quizá definitivo contra ETA. A nadie se le escapa que si los socialistas deciden amigarse con el PNV es por razones de supervivencia, pero también porque conviene políticamente para cerrar determinadas brechas. Por ejemplo, la del plan Ibarretxe, que no está enterrado ni mucho menos; con un acuerdo PSOE- PNV puede resurgir de sus cenizas con nuevo estilo y sin asperezas que hoy lo hacen inviable. Estamos hablando además de negociar con el PNV, un partido democrático aunFERNANDO que muchos se empeñen en decir lo contraJÁUREGUI rio. Y estamos hablando de la posibilidad de que los socialistas lleguen a gobernar con el PNV; pues bien, habría que recordar que esa experiencia no fue mala y que Atutxa, entonces consejero de Interior en el gobierno de coalición, puso todo su empeño en acabar con la banda terrorista. Quizá pueda ocurrir lo mismo si se repite la historia. Un último apunte: los peneuvistas radicales, los más afines a Batasuna, son contrarios a la negociación con el PSOE. Todo un dato a tener en cuenta. A lo mejor no les gusta ese tipo de gobierno precisamente porque saben que puede ser mortal para los que se entienden con la banda terrorista. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate L verano es tiempo para recuperar lecturas desperdiciadas en su día como consecuencia de la distracción que nos provoca tanta lectura obligada e inútil en época de negocio (de no ocio, literalmente) Y a juzgar por la absoluta oportunidad con la que se presentan ante nuestros ojos, mal grado de su extemporaneidad real, uno estaría autorizado a afirmar que son ellas, esas lecturas, las que nos han elegido a nosotros, que han estado aguardando un momento de sosiego en nuestras obnubilaciones para aparecérsenos en el momento adecuado a fin de que su digestión produzca, junto al mayor placer, el mejor aprovechamiento. EDUARDO Félix Ovejero es profeSAN MARTÍN sor en la Universidad de Barcelona y, antes de que el gravísimo pecado de prestar su firma a un manifiesto contra algunas de las políticas nacionalistas del gobierno catalán le valiera, junto al resto de los firmantes, ser vilipendiado y estigmatizado (y hasta amenazado de muerte en algún caso, afortunadamente aislado) por intelectuales orgánicos del tripartito y por la prensa oficiosa del principado (que lo es casi toda) había producido un ensayo Naciones, fronteras y ciudadanos Claves de la Razón Práctica) que, publicado dos meses antes, no estaba contaminado por las desgraciadas contingencias de aquel linchamiento. Como presintiendo lo que vendría más tarde en la loca cabalgada hacia el absurdo que está suponiendo la discusión del estatut (el texto desarrolla en realidad ideas expuestas en una conferencia dictada un año antes) Ovejero se ocupaba en su texto del supuesto derecho a la secesión. Resumo muy escuetamente una de sus tesis: por qué reconocer a determinadas comunidades dentro de un espacio político- jurídico el derecho a separarse cuando no esté de acuerdo con las normas dictadas por la mayoría, si ese mismo derecho no se reconoce a los individuos. La pertenencia a un espacio jurídicopolítico (a un estado) no es el resultado de un contrato libremente aceptado, como sostiene el liberalismo clásico desde Locke. No se elige pertenecer a un estado, se elige dentro del estado se decide dentro de las fronteras, no se deciden las fronteras. Y ese no derecho de elección convierte precisamente a ese espacio en el lugar de la democracia donde nadie puede ser excluido y de donde nadie puede excluirse salvo que se violen las reglas y no porque exista un derecho a entrar y salir El demos no se puede decidir democráticamente porque es anterior a la democracia. De todo lo cual se infiere la siguiente paradoja: que los nacionalismos, que pertenecen al tronco de las doctrinas comunitaristas, para defender el núcleo de su programa máximo, deben recurrir a los postulados que, en el plano de los individuos, defienden los liberales más enragés Todo es bueno para el convento. Y para el campanario.