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46 MIÉRCOLES 10 8 2005 ABC Toros PACO CAMINO Histórica figura del toreo No le conté lo del trasplante de hígado ni a mi madre, antes me muero El Niño Sabio de Camas estrena vida a los 65. Camino, uno de los más grandes toreros de la historia, habla por vez primera para un medio escrito tras hacerle un quite por chicuelinas a la muerte. A la familia y a los amigos les dijo que estaba en un yate en Italia TEXTO: ZABALA DE LA SERNA FOTO: SIGEFREDO Apenas ha cumplido cuarenta días con un hígado nuevo que le ha salvado la vida de una voraz hepatitis C diagnosticada en 1980. Nadie sabía nada. Sólo su mujer y su hermana Charo. La rumorología traía, como siempre, las noticias funestas por delante, y los programas de lo rosa y el morbo se batían los micrófonos por cazar la noticia y adelantarse incluso a la muerte. Paco Camino se enfrentaba al negro toro con la serenidad de tantas tardes de cornadas- -treinta cruzan el mapa de su cuerpo- -y sangre, la sangre contaminada que le transfundieron hace cerca de cuarenta temporadas, tal vez en la dureza de 1961- -cuatro visitas al quirófano- crucificado por las astas fieras en Madrid, Pamplona, Bilbao y Salamanca. -Lo ha llevado en silencio, maestro. -Yo decía que estaba en un yate por ahí (risas) En Italia. Me llamaban los amigos y les decía que estaba veraneando. A Rafi, a todos... ¿Y todo el mundo se lo creía? -Claro, porque sólo estuve en la UVI cinco días nada más. Hasta que no salí no se lo dije a nadie. -Y cuando se lo contó a Rafa y a Marián, ¿cómo se lo tomaron? -Mal... Mal tampoco, pero me reprochaban cómo no se lo había dicho antes. Pero era para que nadie sufriera. Y menos mi madre, que tiene ochenta y nueve años. Yo no le podía dar un disgusto así. Antes me muero. Tampoco se trataba de algo a vida o muerte. Me explicó el médico que eran muchas venitas, no sé qué, no sé cuántos... Once horas de quirófano. ¿Habrá sido la cornada más grave con aquella de Aranjuez que le atravesó el pecho? -No. Ésta es bastante más fácil, porque entraba yo consciente de lo que era. Las otras eran por obligación. Estaba más tranquilo que la mar. Me tomaban la tensión y tenía 7- 14 antes de operarme. A mí no me da miedo el quirófano, está uno ya acostumbrado. ¿Cuántas cornadas ha sufrido? -Para lo que he toreado, poco. Muy poco. Veintiocho, veintinueve, treinta... Ahora, que cuando me han cogido me han dado fuerte. Igual que a Ordóñez, tampoco se escapaba cuando lo cogía uno. Hay gente que ha tenido más. -Diego Puerta. -Puerta, fíjese, cincuenta y tantas... No pasaba nada. Es el precio. Si no, se pone el toreo muy barato. Esto tiene que ser muy difícil, cuanto más difícil, pues mejor. Paco Camino se recupera con ilusión, vitalidad y la naturalidad de siempre ¿Cuándo le diagnosticaron la hepatitis C? -En 1980. Pero estaba parada. Estos tres últimos años ya me indicaron que había que ir pensando en un trasplante. Me fui al Doce de Octubre y me puse en la cola hasta que ha llegado el mío. ¿La espera se ha hecho larga? -A lo último sí. Estaba aburrido ya, a punto de irme a Estados Unidos. Pero me contaron que el doctor Moreno era un monstruo. Me encontraba bastante cansado, todo el día sentado, sin ganas de salir ni de ir a los toros. No era yo. Un par de veces me llamaron del hospital. Una por si fallaba uno de los de la lista; la segunda llamada ya fue la mía. ¿La lista de espera fue rigurosa? -Fue lo primero que me advirtieron: Tú eres fulano de tal, pero aquí no vale Anda que no he dado vueltas. Que vengas, que si pruebas, que no esté a más de cuatro horas de Madrid por si hay suerte. Por eso no fui este año a la OPERACIÓN Yo decía que estaba en un yate en Italia. Me llamaban los amigos y les decía que estaba veraneando. A Rafi, a todos... LISTA DE ESPERA Fue lo primero que me advirtieron: Tú eres fulano de tal, pero aquí no vale Por eso me he perdido la Feria de Abril LA MEDALLA DE BELLAS ARTES No me ha inquietado nunca. Si me la daban, bien, y si no, también. Tengo mi carrera escrita Feria de Sevilla ni a las Fallas, porque había que estar pendiente. -Éste va a ser su año. Un hígado nuevo y la medalla de oro de las Bellas Artes. Ya era hora de que se acordaran de usted. -A mí me da igual. No me ha inquietado nunca. Si me la daban, bien, y si no, también. Lo que sí agradezco es a la gente que lo ha pedido por mí. Tengo mi carrera escrita. ¿Para qué quiero yo una medalla más o menos? -Con la medalla y el trasplante, le han demostrado lo que le quieren y le recuerdan. -No pensaba yo en tanto cariño ni en tanta alegría. Me han llamado de todos los sitios, de América, de Perú, de Colombia; personas que no he conocido en mi vida, que es lo bonito. -Imagino que de México especialmente, donde es como un dios. -Los que más. La televisión, las radios... Además las noticias eran más