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24 Internacional MIÉRCOLES 10 8 2005 ABC Nagasaki exige el fin de las armas nucleares en el 60 aniversario de su tragedia El primer ministro Koizumi promete que Japón nunca tendrá arsenal atómico de la ciudad pide la retirada de los soldados norteamericanos que aún siguen en Japón, mientras las víctimas se cuestionan si dicho ataque era necesario PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Con una misa católica, un minuto de silencio y un estremecedor alegato contra las armas nucleares, la ciudad japonesa de Nagasaki recordó ayer la devastación que sufrió hace 60 años, cuando Estados Unidos lanzó sobre esta urbe nipona otra bomba atómica sólo tres días después del ataque contra Hiroshima. Siguiendo los multitudinarios actos de homenaje que comenzaron el fin de semana en esa población, cerca de 6.000 personas se concentraron en el Parque de la Paz, a pocos metros de donde cayó el artefacto, para honrar a las más de 70.000 víctimas que provocó El Gordo como fue apodada dicha bomba A en honor de Churchill, el entonces primer ministro británico. Además, los asistentes aprovecharon la ceremonia para exigir el desmantelamiento de los arsenales atómicos en los nueve países del mundo que disponen de este tipo de armamento- -Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte- En su discurso, el alcalde de Nagasaki, Iccho Itoh, se mostró especialmente crítico con EE. UU. Comprendemos vuestra rabia y vuestra preocupación tras el horror vivido durante los ataques terroristas del 11- S pero, ¿ha aumentado vuestra seguridad por la política de vuestro gobierno de mantener 10.000 cabezas nucleares, llevar a cabo repetidamente críticas pruebas atómicas y por el objetivo de desarrollar nuevas mini- bombas atómicas? pregunb El alcalde tó el regidor, quien demandó la retirada de los 50.000 soldados norteamericanos que aún permanecen en Japón tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Por su parte, Junichiro Koizumi, el primer ministro japonés, viajó a Nagasaki, a pesar de la crisis política que está teniendo lugar en el país, para presentar sus condolencias a las víctimas y reiterar su promesa de respetar los tres principios nucleares en diciembre de 1967, Japón se comprometió solemnemente a no fabricar, poseer o dejar entrar en su territorio ningún tipo de armas nucleares. Las plegarias de los supervivientes Por su parte, una de las 50.000 supervivientes que aún no han fallecido, la septuagenaria Fumie Sakamoto, juró por las almas de todas las víctimas seguir pidiendo de manera infatigable que Nagasaki sea el último lugar de la bomba A Vi a la gente con el pecho tan reventado que sus corazones seguían latiendo frente a mí recordó Sakamoto como parte de su estremecedor relato, volviendo así a reabrir el debate sobre si dicho ataque era necesario tras la hecatombe de Hiroshima. Con un Japón acosado por EE. UU. en el Pacífico y por Rusia en Manchuria (China) numerosos historiadores suelen criticar que Washington recurriera de nuevo a tan destructivo artefacto y sostienen que el bombardeo se podía haber evitado, ya que la rendición del imperio del sol naciente era sólo cuestión de tiempo. Dicha capitulación, que selló el fin de la Segunda Guerra Mundial, se firmó seis días después del ataque sobre Nagasaki a pesar de que varios generales del Ejército nipón insistieron en seguir luchando hasta el final para evitar a toda costa el deshonor de la derrota. Una mujer reza por las víctimas durante la celebración de ayer AFP La Virgen bombardeada de Murillo, nuevo símbolo de la paz P. M. D. PEKÍN. Desde hace siglos, Nagasaki se enorgullece de ser la cuna del cristianismo en Japón y de albergar una de las diócesis con más fieles del Lejano Oriente. Pero la barbarie nuclear no hizo distinción alguna entre credos y, de los 12.000 feligreses con que contaba la parroquia en 1945, 8.500 murieron en el ataque. Por ese motivo, uno de los actos de homenaje más emotivos y multitudinarios celebrados ayer tuvo lugar en la catedral de Urakami, que fue arrasada por la bomba atómica y en cuyo interior se encontraban en ese momento 30 personas. Presidiendo el altar dentro del templo había una imagen de la Virgen María que, milagrosamente, sobrevivió a la explosión. La figura, tallada en Italia con el modelo de la Inmaculada Concepción de Murillo y regalada a esta iglesia en 1920, sufrió algunas quemaduras, pero su busto fue encontrado por un monje entre los escombros varios meses después. Con las cuencas de los ojos vacías y con una expresión que parece reflejar todo el dolor sufrido en Nagasaki, esta Virgen bombardeada se ha convertido ya en un símbolo de la paz y del movimiento antinuclear. No en vano, los ciudadanos de Nagasaki ya se han movilizado para que esta Virgen sea declarada Patrimonio de la Humanidad.