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ABC MIÉRCOLES 10 8 2005 Opinión 7 nuel Azaña; lo que fue un error por partida doble. En primer lugar, porque ensalzó a un intelectual mediocre, de quien lo mejor que puede decirse, como hizo Lázaro Carreter, es que fue un utopista a quien el cielo castigó concediéndole el poder ¿Acaso no existía la figura egregia de Ortega y Gasset, como posible referente intelectual de la nueva derecha española? Y, segundo, porque, como señaló el ex comunista Jorge Semprún, en sus Memorias, aquel gesto demostraba que eran los valores de los vencidos de la Guerra Civil los que fundan la ley moral Además, aquellos gestos no tuvieron su reciprocidad en la izquierda, cuyos intelectuales criticaron el homenaje tributado por Aznar a Antonio Cánovas, en el centenario de su asesinato; y las beatificaciones de sacerdotes asesinados por los republicanos en la Guerra Civil. Lo que demuestra no sólo lo equivocado de esta estrategia, sino la escasa capacidad autocrítica de la izquierda. Su último desdén ha sido la retirada de la estatua de Franco sita frente a los Nuevos Ministerios, conservando, en cambio, las de Prieto y Largo Caballero, cuya responsabilidad en el estallido de la guerra civil es evidente, y que se encuentran en el mismo lugar. Desgraciadamente, se ha perdido la oportunidad de plantear una discusión seria sobre nuestro más próximo pasado, a semejanza del Debate de los historiadores protagonizado entre otros por Habermas y Nolte. Tampoco hemos contado con una figura como la de Renzo de Felice, capaz de someter a discusión racional los tópicos sobre el fascismo y la resistencia italiana; o la de un Furet, con su reinterpretación histórica de la Revolución francesa y de la utopía comunista. LA ESPUMA DE LOS DÍAS SOBRE EL VAGO ESTÍO D La derecha apenas contó con el apoyo de los intelectuales. ÁNGEL CÓRDOBA sólo renunció a la lucha por la hegemonía cultural, sino que padece un claro síndrome de autocrítica cuasimasoquista; y, en consecuencia, aceptó la visión del adversario. Prueba de ello fue, por ejemplo, su apoyo a la concesión de la nacionalidad española a los supervivientes de las Brigadas Internacionales, que fueron presentados ante la opinión pública nada menos que como voluntarios de la libertad Pero la manifestación más llamativa de esa actitud la protagonizó José María Aznar, al reivindicar la figura de Ma- Gobernó durante ocho años, pero, en la práctica, no reinó, porque el imaginario ideológico siguió en manos de la izquierda. Lo que explica, en parte, su derrota electoral. La lejanía del poder podría servirle para reflexionar sobre su necesario rearme intelectual. Pero ello sólo será posible si conoce y asume su verdadera historia, emancipándose de la caricaturesca construcción de la memoria histórica elaborada por la izquierda. Una historia llena de errores y de aciertos, como toda obra humana; pero cuyo balance es más positivo que el de su antagonista. Asumir su pasado con capacidad crítica y optimismo creador; tal es la reforma moral que necesita. PALABRAS CRUZADAS ¿Está a favor del endurecimiento de las sanciones de la DGT? AL ESTADO LE ENCANTAN LAS MULTAS STO de pedirle cuentas al Estado por cada uno de los desastres que provocamos los ciudadanos tiene una consecuencia muy desagradable. Y es que la única solución que se le ocurre a éste invariablemente es la sanción y la persecución. Pero de todos, no sólo de los locos e insensatos, y hacia todos los lados; por si acaso. Eso es exactamente lo que ocurre con esas multas desmesuradas, de hasta 1.500 euros, que penden sobre todos nosotros a partir de hoy. Las principales causas de los accidentes son la imprudencia y la irresponsabilidad y no el alcohol o la velocidad en sí mismos. Conducir con tres copas de vino es arriesgado si no se aumenta la precauEDURNE ción en la misma proporción en que se URIARTE pierden reflejos. Y lo mismo ocurre con el exceso de velocidad; algunos a 80 tienen más peligro que otros a 160. Y en cuanto a los irresponsables e imprudentes, el Estado no puede hacer milagros, ni a 1.500 euros; por aquello de la naturaleza. Merecen los más duros castigos cuando hayan provocado un accidente, pero dudo mucho de que las medidas disuasorias los curen. Apostaría a que el año que viene por estas fechas el balance de accidentes será muy semejante. Y yo temeré igual al loco de turno con ganas de suicidarse y, encima, temblaré casi lo mismo por la salud de mi cuenta corriente. NECESARIAS, PERO NO SUFICIENTES L endurecimiento de las sanciones por infracciones de tráfico es necesario, pues está demostrado que reduce los índices de siniestralidad. Además, homologa nuestra legislación con la de los países que mejor han combatido un mal que tanto daño causa. Incluso, sin salir de nuestras fronteras, sólo el celo en la vigilancia ha producido notables resultados el pasado fin de semana en Madrid. Además, el fracaso de las campañas preventivas amedrentadoras y presuntamente educativas es notorio. Más aún el del autocontrol. Son, pues, necesarias. Mas no son suficientes ni están exentas de reparos, pues incurren en cierto paI. SÁNCHEZ ternalismo y exceso de celo preventivo CÁMARA que casi penaliza a quien no incumple las reglas de tráfico. Tampoco servirán de mucho si no van acompañadas de otras medidas, como la mejora de la red de carreteras y otras que fomenten la conciencia cívica y el respeto al Derecho. Por lo demás, de poco sirven las normas si su incumplimiento es, como es notorio, masivo. No tiene mucho sentido endurecer las sanciones cuando no se aplican de hecho las normas menos duras que ya estaban vigentes. Pocas leyes, pero estrictamente cumplidas. E E ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate EBE ser muy anticuado: no habla de wi- fi, ni de sinergias; ni siquiera discute sobre grandes magnitudes. El título suena algo cursi en estos tiempos de soberbia tecnológica. Sin embargo, bajo el hermoso rótulo de Ideas de los castillos Ortega ofrece en sus Notas de vago estío (El espectador V, 1926) las mejores páginas de filosofía política escritas en español a lo largo del siglo XX. Allí se encuentra la famosa distinción entre liberalismo y democracia y se llega a una conclusión apasionante para quienes amamos al mismo tiempo a las piedras y a las libertades: El liberalismo es el fruto que, sobre los alcores, dieron los castiBENIGNO llos Nostalgia del viajePENDÁS ro, ruinas de un pasado que se idealiza. Amigos y vecinos de columna discuten estos días- -con buenos argumentos- -sobre las grandezas y miserias del veraneo. Al final, todos queremos volver a la infancia. Supongo que también les ocurre a los políticos. Parecen muy enfadados cuando una mala noticia (con las buenas nunca pasa) interrumpe sus vacaciones. Tardan días en reaccionar, semanas incluso. Preparan medidas urgentes y prometen más coordinación Acusan a la oposición de crear alarma social. Vuelven por donde han venido. Hasta la próxima. Agosto, prolongando el final de julio, nos trae un exceso de enseñanzas sangrientas como diría Macbeth. Desastre humano y ecológico en Guadalajara: Zapatero llega tarde. Crisis del pollo contaminado: la ministra de Consumo se toma diez días de reflexión. Muerte en Roquetas de Mar: veremos cuándo comparece el ministro del Interior. Y así, de precedente en precedente, el espíritu del Carmelo se adueña sin remedio de la política española. Se hunden las casas, pero no importa: a pasar página y a negociar el Estatuto. Llamamos política a la retórica de palabras vacías, a la lucha por el poder, al juego de tácticas y estrategias. La gestión importa poco. Parece más bien una molestia inoportuna. Sin embargo, los ciudadanos tienen muy claro su orden de prioridades. Les importa la economía, la sanidad, la educación, el medio ambiente, la vida de cada día: esto es las policies en el sentido anglosajón. Hacer muchas cosas y hacerlas bien, trabajar todo el tiempo, hacer más fácil la convivencia. Programa para una política austera y razonable, lejos de discusiones identitarias y de disputas mezquinas. Aquí y ahora: el Estado de las Autonomías debe mejorar con urgencia la concurrencia entre las diferentes Administraciones. La gran reforma pendiente es la eficacia. Pero eso exige, incluso durante el vago estío, trabajo duro y rigor en la tarea. ¿Se acuerdan de la poesía ingenua de Hans Christian Andersen? Con las cuentas soy un poco lento. En ellas siempre hay que llevarse uno, y llevarse uno es muy difícil