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ABC MARTES 9 8 2005 Los Veranos 87 EL RUMOR DE LA FRONTERA A sus 86 años, sigue trabajando en su rancho, cocinando y cuidando del segundo de sus hijos, de 50, a quien la guerra de Corea convirtió en un bebedor compulsivo. Descendiente de mexicano y texana, desde chamaco anda en la vida ranchera Margarito López, peyotero lton. La mansión que François LaBorde levantó en Río Grande City hace un siglo, con planos trazados en París, ha sido restaurada con tanto celo que hasta los fantasmas de los asesinados bajo su techo han sido reclutados por el hotel. No fue por miedo que optamos por dormir en Zapata, río arriba: una de las muchas ciudades sin centro ni alma, aunque en su caso el antiguo casco urbano yace bajo las aguas del lago Falcon. Las palabras prometen y el motel Oso Blanco prometía alivio en una noche tórrida. La piscina vacía y el aire ausente de la recepcionista debió habernos alertado. Porque las cucarachas son peores que fantasmas: tuve que ensañarme para dar cuenta de tres, de piel tan elástica que parecía plástico. Aunque taponamos todos los agujeros, el temor a sus patas viscosas sobre la piel inerme nos tuvo en un duermevela de pesadilla. Partimos cuando el negro empezaba a virarse azul, estorbando la pitanza de las carroñeras que se desayunaban con los cadáveres de roedores y pájaros que coches como el nuestro habían segado durante la noche. Oi TEXTO: ALFONSO ARMADA FOTO: CORINA ARRANZ TEXAS San Antonio Goliad Del Río Golfo de México Corpus EE. UU. Christi Eagle Pass Oilton Mirando City Laredo Piedras Negras Los Ébanos Nuevo Laredo vo McAllen Brownsville El Cenizo Río Grande Reynosa Matamoros City N U E V O L E Ó N México Oilton: Viejos ingenios petroleros y de gas justifican el nombre de un lugar donde el peyote alucinógeno brota. la frontera Margarito se encontraba sentado a la puerta de la estafeta de Oilton. Aplicación medicinal A sus 86 años, sigue trabajando en su rancho, cocinando (su esposa, Isabel, murió hace dos años) y cuidando del segundo de sus hijos, de 50, a quien la guerra de Corea convirtió en un bebedor compulsivo. Descendiente de mexicano y texana, no habla inglés y desde chamaco anda en la vida ranchera. Una baja a los 66 le hizo peyotero, después de que un tren arroyara su camioneta en el paso a nivel de Mirando y salvara el pellejo de milagro: Estuve tres días con San Pedro y me mandó de vuelta. Todavía no había llegado mi hora se ríe con su boca desdentada. Ahora sólo recoge hongos cuando le dejan sus ochenta vacas. Me llaman indios de Arizona, de Nuevo México, de Oregón... Deben añadirle algo, porque cuando lo tomo yo no siento nada. Pero es medicina. Si me lo froto por el cuerpo, me alivia los dolores. Al principio sabe amargo, como la primera cerveza. Pero te acostumbras A los botones de un cactus del que se extrae la mescalina se refirió el cronista de Indias Fray Bernardino de Sahagún. Pese a los 90 casos que la Inquisición instruyó en México, los apaches extendieron su uso al norte del río Grande y hombres de una pieza como don Margarito preservan el trance. Cactus alucinógeno A pesar del madrugón, cuando llegamos a Mirando City ya habían salido Salvador Johnson y su hermano Gerardo Pichón a cosechar Lophophora williamsii un cactus alucinógeno que emplean cerca de 250.000 integrantes de la Iglesia Nativa Americana para exacerbar sus sacramentos. El peyote sólo florece en esta parte del sureste texano y en la Sierra Madre Occidental mexicana. Aunque prohibido por la agencia federal antinarcóticos, una ley de 1994 autoriza su posesión y uso a las tribus reconocidas como tales en Washington. Johnson es uno de los seis recolectores con licencia. Otro es Margarito López. Fue una suerte que la constable Annette Muñoz hubiera elegido esa mañana para probar la nueva taquería de la carretera de Hebbronville cuando preguntamos por don Margarito. Sheriff del pue- Margarito López a sus 86 años sigue con la dura tarea de su rancho blo por Mirando, Aguilares, Bruni y Oilton, Muñoz abandonó el banderín republicano porque la mayoría de los residentes son demócratas. A menos que me enamore o el pueblo me retire la confianza, pienso jubilarme aquí dice con dulce firmeza la sheriff de 50 años. Amo esta tierra donde hay personas como el señor López. Mi caballo se encabritó y se enredó en una cerca. Apareció el señor López, le habló en una lengua que sólo ellos entendían y al momento le estaba comiendo en la mano A tipos como Margarito López y a la inteligencia de los caballos celebra Cormac McCarthy en su Trilogía de