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84 Los Veranos MARTES 9 8 2005 ABC MENÚ DEL DÍA VALENCIA. TODO SOBRE EL ARROZ CARLOS MARIBONA n nuestro recorrido por la costa mediterránea hemos visto cómo el arroz es elemento común en casi todos los restaurantes costeros. Pero al llegar a Valencia se hace más patente la cultura en torno a esta gramínea. El arroz es desde hace siglos el alimento básico de los valencianos, que son los que mejor y mayor provecho han E sabido sacar de este cereal sobre el que han montado una cocina sencilla en la que caben todos los ingredientes imaginables. Pendientes como estamos de la cocina marinera, nos interesan los arroces con frutos del mar, sobre todo los de crustáceos y moluscos, que son los que mejor combinan con este cereal: langostinos, cigalas, gambas, almejas, mejillones o escopiñas. De entre los muchos arroces posibles nuestro favorito es el abanda, en el que el pescado, tras dejar todo su sabor, se sirve aparte. Aunque sigue siendo cierto que en Valencia los mejores arroces no son los de los restaurantes sino los que se hacen en casa, no se pierdan los de Casa Salvador, en el estany -estanque- -de Cullera. Un lugar delicioso donde preparan más de veinte tipos diferentes. También están muy buenos los arroces, secos o caldosos, de La Rosa, en la playa de Malvarrosa, donde además hay una amplia variedad de guisos tradicionales marineros como el de raya o el suquet. La otra gran especialidad valenciana es la fideuá, caldereta con ba- se de fideos, que, según dicen, tiene su origen en Gandía. Una de las mejores la hacen en Emilio, en plena playa. A dos kilómetros de Gandía, en ESCENAS DE LA ACTUALIDAD El astronauta Stephen Robinson en el momento de la reparación del Discovery REUTERS Carlos Iglesias y Ángel de Andrés, Benito y Manolo en Manos a la obra ¿Pero no notaba usted que le patinaba un poco el bendis? -No, si el caso es que sí. -Claro, vienen tarde y con prisas, porque ahora querrá tenerlo usted para este mes... ¿Y va a costarme mucho esto? ¡Hombre, esto es como los quirófanos, en cuanto entra uno allí y abre ya no se sabe lo que se va encontrar dentro; pero, póngase en lo peor! -Ya. Digo, ya, en lo peor ya estoy puesto. Stephen Robinson salió a protagonizar ese hecho histórico con la misma herramienta que salían Benito Lopera y Manolo Jumilla (Carlos Iglesias y Ángel de Andrés López) en aquella teleserie titulada En todos los trabajos se fuma No deja de ser curiosa la imagen en que Robinson repara con paciencia absoluta el Discovery y su semejanza con otras más mundanas como las interpretadas por Benito y Manolo en Manos a la obra E. RODRÍGUEZ MARCHANTE futuro siempre lo pilla a uno mirando para otro lado. Stephen Robinson convertía en noticia de los telediarios unas imágenes que sólo se habían visto en las películas de Kubrick, Lucas o Spielberg. Claro que, por muy ob- El vio que parezca hay que avisar de que 2001 ya es pasado. Veíamos en directo la primera chapuza en pleno vuelo espacial, a pie de obra, precedida de un paseo por el abismo estrellado ¡ejem! La velocidad es de vértigo, de ir con el pelo revuelto, pero las imágenes son serenísimas, a cámara lenta, como las de un mimo o un koala... Como siempre que sale alguien de paseo al hiperespacio, la orquesta toca música de algún Strauss, el Así habló Zaratustra de Richard o El Danubio Azul de Johann, todos los terrícolas estamos pendientes de la peligrosísima maniobra, la intriga nos tiene pegados al suelo. Luego, al día siguiente lee uno las crónicas, que si salió con una sierra y unas tijeras, que si cogió el trozo con los dedos y tiró, que ¡hala, ya está! y toda esa intriga sideral parece más bien el último parte del taller del coche: -Pues esto va a ser de la junta de la culata. -Sí. Yo le doy y le doy, pero no tira. -A ver. ¡Pero, hombre de Dios, cómo trae esto así!