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78 Los Veranos MARTES 9 8 2005 ABC EN PORTADA (Viene de la página anterior) un final marcado por el reloj. Un reloj implacable que centra la acción del primer acto, cuyas agujas serán banderillas de muerte en la simulada faena torera del segundo- -se ha sustituido el ballet original por una pantomima- -antes de convertirse en ruleta y desaparecer, dejando desnudo el espacio último. Todo ello para mayor lucimiento de la soprano Anna Netrebko, que refrendó la posición conseguida en el mismo escenario de Salzburgo hace tres años con su intervención en el Don Giovanni que marcó el retorno de Harnoncourt a la ciudad de Mozart. La representación in crescendo de esta Traviata tuvo un cierto aire de partida de tenis, en la que cada protagonista podía acabar siendo el ganador. Así, ante un apenas perceptible problema de fiato de Netrebko, que le impidió el fraseo requerido en su primera intervención, despuntaba Rolando Villazón, el tenor mexicano debutante en plaza, que conoce el papel de Alfredo por activa y por pasiva después de haberlo interpretado en los mejores teatros del mundo, y que con el de ahora se anota otro importante éxito en su fulgurante carrera. Aunque en el balance final las mayores ova- ciones que se escucharon en el cuarto de hora exacto de aplausos, fueron para la cantante rusa. Quien no estuvo a la altura a la que acostumbra fue el barítono Thomas Hampson, con deficiente pronunciación italiana como Germont padre. Hampson, que en su faceta de investigador y purista ha querido incluir hasta la última coma de lo que Verdi escribió para su papel, como el dúo que sigue a su famosa aria De Provenza il mar tuvo en contra además una forzada sobreactuación que hizo menos creíble el personaje, tan alejado de su físico de galán. Una pequeña pega del montaje, que tal vez se corrija en la Ópera Estatal Viena, adonde pronto podría viajar, es la propia estructura del ciclorama, que puede a veces, cuando los cantantes no emiten de frente, enviar al público sonidos distorsionados. Los coros, todos en traje masculino negro y camisa blanca, bien movidos como el resto del reparto, con la excepción mencionada, estuvieron impecables en su trabajo de masa. Como lo estuvo igualmente la Filarmónica de Viena en manos de la batuta debutante de Carlo Rizzi, sustituto del originariamente previsto Marcello Viotti, recientemente fallecido, a cuya memoria se dedicó la representación. Anna Netrebko, entre Verdi y Christian Dior JULIO BRAVO Cuentan de ella que en una velada en el Metropolitan Opera House de Nueva York apareció con un vestido de terciopelo de Dolce Gabbana de más de 2.400 euros, un abrigo de visón de Louis Vutton de 8.500 euros, un bolso de Escada y unas sandalias de Prada valoradas en más de 500 euros. Anna Netrebko, con treinta y tres años la nueva gran diva de la ópera internacional, es una fashion victim Lo ha confesado sin rubor a menudo. Christian Dior, John Galliano, Manolo Blahnik, Escada o Mark Jacobs son para ella nombres tan queridos, o más, que los de Giacomo Puccini, Giuseppe Verdi o Piotr Illich Chaikovski. Con una imagen más cercana a la de una modelo que a la de las sopranos tradicionales, es la cantante de moda, la diva por excelencia de nuestros días, hasta el punto de merecer la atención de alguno de los grandes totem de la televisión estadounidense, como Jay Leno, en cuyo programa cantó O mio babbino caro de Gianni Schicchi Es también una de las artistas más mimadas de Deutsche Grammophon, con quien ya ha grabado dos discos de recitales. En Alemania su popularidad es extraordinaria; cuarenta millones de personas la vieron en diciembre del pasado año en el programa Wetten Dass y se han vendido en aquel país más de cien mil copias de sus discos. Se ha interpretado a sí misma en la película de la Disney Princesa por sorpresa 2 Al contrario que su compatriota y tocaya Anna Kournikova- -otra fashion vic- Anna Netrebko es la nueva gran diva de la ópera internacional tim procedente de un mun Guerra y paz junto con la do ajeno a la moda, en su cacompañía del Kirov. Joshua so el tenis- Anna Netrebko Kosman, crítico del San sí ha logrado triunfos sobre Francisco Chronicle escriel escenario. Nacida en Krasbió de ella que simplemente nodar, una localidad del sur lo tiene todo: una voz de de Rusia, ha cantado en los asombrosa pureza, preciprincipales teatros de todo el sión y potencia, mundo: desde el Meuna extensa tesitutropolitan de Nueva La soprano ra, imaginación, York hasta el Covent rusa ha vuelto perspicacia e ingeGarden de Londres, nio, unido a un bria triunfar en llante carisma que pasando por la ÓpeSalzburgo, ra de Viena o La Scahace imposible fila de Milán. En el donde se le jarse en otra cosa Teatro Real de Maha calificado cuando ella actúa drid cantó hace cuaNetrebko de milagro haAnna a triunfar tro años la ópera vuelto en Salzburgo. Su primera aparición en el festival, en 2002, le valió el calificativo de milagro Su carrera ha sido un constante ascenso en los últimos años; ha tenido que dejar de salir por la noche- la primera vez que estuve en Nueva York fui a la discoteca Webster Hall hasta las cuatro y media -y no podrá salir a escena con un vodka de más. Era mi cumpleaños- -cuenta al recordar una representación de juventud de La novia del Zar y bebimos vodka en los camerinos. Cuando salí para cantar la escena de la locura, estaba completamente borracha. Fue la mejor escena de la locura que he EPA cantado nunca Un gran reloj, leit motiv de la producción EPA Rolando Villazón y Anna Netrebko, en la escena final de la ópera