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70 MARTES 9 8 2005 ABC Deportes Lauryn Williams, un soplo de aire fresco en la velocidad femenina Se convierte en la nueva campeona mundial con tan sólo 21 años MANUEL FRÍAS. ENVIADO ESPECIAL HELSINKI. Lauryn Williams, 21 años, se ha convertido en la nueva reina de la velocidad mundial cuando casi nadie apostaba por ella en la final de ayer. Todos los ojos miraban de soslayo a Christine Arron, la mujer que ha sumado por victorias todas sus apariciones esta temporada en la Liga de Oro y a la que se le presentaba en Helsinki la última oportunidad de convertirse en campeona del mundo después de los fiascos consecutivos de París (ante los suyos) y Atenas. La próxima competición dentro de dos años quizás será demasiado tarde para ella. Otros miraban a la bahameña Chandra Sturrup, 34 años, dos años mayor incluso que la francesa y que llegaba aquí con la vitola de ser la más rápida de la temporada con un buen 10.84. Trevor Graham, entrenador también de Justin Gatlin, quería tener en su cuadra a los dos campeones del mundo en ejercicio y sólo le faltaba el triunfo de Sturrup. Pero nadie reparaba con las atletas colocadas en los tacos de salida en Lauryn Williams, pese a que había avisado en las semifinales, disputadas unas horas antes, con un crono de 11.03 que superaba a los de Sturrup y Nesterenko, la campeona olímpica. El triunfo de Christine Arron en la otra serie con 10.96 (la única que bajó de 11) le quitó cualquier protagonismo. Pero Arron perdió todas las opciones de victoria en la salida de la final, que se produjo en medio de una torrencial lluvia, iniciada durante la presen- tación de las atletas. La francesa tardó más que nadie (0,165) en poner su cuerpo en movimiento. Una eternidad para una prueba que se puede decidir por milésimas de segundo. En la pista dio, incluso, la sensación de que se había quedado parada. Sturrup fue la más rápida en los tacos y dominó la carrera durante su primera mitad, aunque en ese momento aún no había nada decidido porque todas las marchaban muy juntas. Incluso Arron venía recuperando terreno. PERFIL Lauryn saca el visado para los Williams M. FRÍAS Cambio final decisivo Pero a Lauryn Williams le quedaba una marcha más en la reserva. Con ella dio un último acelerón, que la situó delante de todas pocos metros antes de llegar a la línea de meta. Y el estadio se vino abajo. Acababa de nacer una nueva estrella y, además, había aparecido una nueva generación también en el sector femenino. Los 21 años de Lauryn son un seguro de futuro. La estadounidense ganó con una marca de 10.95. No pasará a la historia por ella. En medio de la tromba de agua que caía en ese momento tampoco se podía esperar más. La medalla de plata fue para la jamaicana Verónica Campbell (10.95) y la de bronce, para Christine Arron (10.98) que logra así su primera medalla en un Mundial después de haber sido campeona de Europa en 1998 y de tener la tercera mejor marca mundial de todos los tiempos (10.73) Chandra Sturrup acabó cuarta (11.09) y la campeona olímpica, Yulia Nesterenko, última (11.13) EN PÉRTIGA NO HAY AFRICANOS JAVIER MORACHO Ú ltimamente oigo muchas lamentaciones de los atletas que se quejan por las excesivas nacionalizaciones de los africanos, lo que les hace perder muchas posibilidades de victoria, sin recordar que cada cual es libre de buscarse las mejores condiciones económicas para ejercer su profesión. Se olvidan, también, de que en la selección española hay atletas nacionalizados. Las quejas se centran en que hay pruebas, como los 10.000, en las que más del 80 por ciento de los atletas son nacidos en África, pero ignoran que para correr la equipación es muy barata, una de las razones por las que hay tantos africanos. Pero no ocurre lo mismo en otras modalidades. Por ejemplo, entre los 60 inscritos en pértiga no hay ningún africano. La razón: cada atleta viaja con seis pértigas, que suelen costar 1.000 euros cada una. El material de un saltador de pértiga en condiciones normales viene a suponer unos 15.000 euros. Cuando estuve en Kenia vi que en la pista de atletismo del centro de entrenamiento de Nairobi, junto al estadio Moi, no había cajetín de pértiga al ser ésta una actividad demasiado cara. Ya saben, si quieren competir sin africanos, pásense a pértiga. Más del 80 por ciento son europeos y estadounidenses y no hay ningún africano. Estamos en un Mundial y tienen que participar los mejores. A partir de ahora, cuando los padres de Lauryn Williams quieran desplazarse al extranjero para ver correr a su hija ya no necesitarán una suscripción popular para hacer el viaje, como sucedió en Atenas, cuando los Juegos Olímpicos. Entonces, un grupo de aficionados promovieron una colecta entre los vecinos para obtener los 20.000 dólares que los Williams necesitaban para el traslado. Y no para ir a un hotel de lujo, sino porque su padre está sometido a un tratamiento de diálisis y no podía dejar de recibirlo en la capital griega. Lauryn, que pese a su edad ha aprovechado bien el tiempo y es ya una experta en finanzas, correspondió al sacrificio de sus progenitores con la medalla de plata (11.22 entonces) cediendo únicamente ante la bielorrusa Nesterenko, catorce años mayor que ella. Aunque en realidad, todas eran más veteranas que ella en aquella final. Lo mismo ocurría esta vez, pero Lauryn no se ha detenido, no ha mirado a los lados y ha ido derecha a la línea de meta, dando un paso más a su carrera deportiva, que comenzó en el año 2000 cuando con 16 años se proclamó campeona júnior en su país. Dos años más tarde, era campeona absoluta americana y otro después, del mundo. Casi nada. Para estar ayer aquí, en la final, Lauryn fue tercera en los 100 metros de los trials superando por una centésima de segundo a Gail Devers. Ayer se acordaba de esa centésima, que le ha permitido acceder al trono de campeona mundial. La progresión de la discípula de Amy Deem no ha cesado desde que se dedicó de manera más profesional al mundo del atletismo: 11.33, en 2002; 11.12, en 2003; 10.96, en 2004, y 10.91, en 2005, su mejor marca personal (5 de julio en la reunión de Lausana) Y, desde ayer, es la reina de la velocidad. Lauryn Williams, la más rápida Sihine y Bekele, plata y oro en 10.000