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ABC MARTES 9 8 2005 29 Los radares de la M- 30 imponen más de 53.000 infracciones por exceso de velocidad en seis meses La Comunidad realizó 24.680 inspecciones a industrias alimentarias y cerró once establecimientos Una tienda, repleta de clientes, ayer en la calle del Carmen DIFERENTE MADRID DAVID ORTEGA Vicerrector Universidad Rey Juan Carlos FOTOS: IGNACIO GIL Este hecho, unido a que hay 60.000 vehículos más circulando por la Comunidad, que se corresponden con los que se quedaron en casa en la operación salida del 1 de agosto- -un 3 por ciento más que en 2004- se hace sentir en la intensidad circulatoria. Ésta se ha reducido hasta el momento un 12,2 frente al 21,7 de media de agosto pasado, según datos de la Dirección General de Movilidad. Un descenso muy inferior al esperado, al menos, por el momento. Lo que sí se espera es que a partir del próximo fin de semana se marchen algunos de los que no lo han hecho aún, y que a partir de la segunda quincena el panorama varíe. Lo cierto es que cada vez son más las empresas y negocios que se mantienen abiertos porque su personal reparte su descanso estival en dos quincenas. Hay otros muchos que no pueden hacerlo, pero que recurren a las contrataciones temporales para suplir la ausencia de trabajadores, que han crecido un 15 radicionalmente se ha dicho que Madrid en agosto es una ciudad distinta. La habitual masificación del resto del año, se transformaba en una ciudad casi fantasmal, desértica y silenciosa. Los madrileños solíamos escapar de la gran urbe el mes completo, buscando principalmente ese ansiado mar que no tenemos. Sin embargo, aunque no radicalmente, las cosas han cambiado. El mes seguido de vacaciones en agosto ha dado paso a un periodo estival más fragmentado en quincenas, incluso en semanas, que pueden disfrutarse en julio o sep- T tiembre. Se prefiere espaciar el tiempo vacacional o, a veces, la exigente dinámica laboral no posibilita, en determinados puestos, un mes seguido de descanso. El resultado actual nos descubre un agradable Madrid en un punto intermedio- -ni lleno ni deshabitado- La ciudad se muestra más humana, menos ruidosa y agresiva, la cotidiana aceleración se convierte en parsimonia y sosiego. No sería mala cosa que los madrileños tratáramos de prolongar el espíritu y la actitud de agosto al resto de meses. A pesar de ser difícil, mejor nos iría a todos. En cierta medida, agosto es la palpable demostración que la vida humana en comunidad tiene sus límites cuantitativos, en lo que a número de personas se refiere. Los madrileños en agosto somos menos masa- -en términos orteguianos- -y más personas.