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24 Internacional MARTES 9 8 2005 ABC Los portugueses admiran la legislación española que prohíbe edificar sobre territorio quemado hasta 30 años después del incendio, mientras contemplan cómo se queman sus bosques a un ritmo siete veces superior al de su vecina España Días de ira y fuego en Portugal TEXTO: BELÉN RODRIGO CORRESPONSAL LISBOA. La imagen de ciudadanos desesperados huyendo de las llamas, tirando cubos de agua en las casas para salvar sus pertenencias, gritando y llorando se repite un verano más en Portugal. Junto con la población víctima del fuego aparecen siempre incansables, los bomberos. Unos y otros se enfrentan a los interminables incendios que asuelan de norte a sur el país y que ayer mismo se han cobrado su última víctima, un hombre de 70 años que murió asfixiado combatiendo las llamas que consumían su vivienda. En lo que va de año, según el informe facilitado por la Dirección General de los Recursos Forestales, han ardido en Portugal 68.166 hectáreas tras registrarse 20.061 fuegos. De ellos 4.353 incendios y 15.708 fogatas. De todos los incendios contabilizados, un total de 89 se consideran grandes fuegos y abarcan el 73 del área calcinada (49.969 hectáreas) En el 2004 la superficie total que ardió fue de cerca de 120 mil hectáreas. En 2003 el área quemada se extendió a lo largo de 425 mil hectáreas, la mayor registrada en los últimos veinte años. Buscar culpables El debate sobre los responsables de los incendios vuelve a apasionar a la opinión pública. Periódicos, radios y televisiones no se cansan de mostrar el desolador escenario que se enseñorea por todo el territorio. Recogen la opinión de los expertos y organizan debates para llegar a soluciones. Según datos facilitados por la Liga para la Protección de la Naturaleza (LPN) en un comunicado, Portugal tiene siete veces más incendios por cada mil hectáreas que España, veinte veces más que Italia y veintidós más que Grecia La organización pide que se sensibilice a la población y se muestra atónita al oír cómo los responsables piden cuidado al quemar rastrojos cuando se trata de una actividad totalmente prohibida durante el período crítico de incendios Lo cierto es que el programa de prevención de fuegos es insuficiente. Tras el verano de 2003, con veinte muertos en la batalla contra el fuego, el Gobierno de José Manuel Durão Barroso elaboró un Libro Blanco con 52 propuestas para evitar incendios de las que apenas se ha aplicado el 10 A pesar de que en estos últimos dos años el Ejecutivo ha cambiado de color, tampoco el equipo socialista liderado por José Sócrates ha sabido actuar, ha cometido los mismos errores que criticó cuando estaba en la oposición y se ha limitado a activar el plan de combate trazado por su antecesor, el socialdemócrata Pedro Santana Lopes. Los portugueses admiran la ley española que no permite construir sobre suelo quemado durante los treinta Un hombre trata de controlar las llamas que cercan su vivienda en la localidad portuguesa de Raposeira años siguientes al incendio. Con casi setenta detenidos como sospechosos por provocar incendios, el ministro de Administración Interna, Antonio Costa, ha explicado ante las cámaras de la televisión estatal que se debe perfeccionar el criterio de medidas de represión impuestas a los sospechosos. EPA Ayuda de la UE Por ser miembro de la Unión Europea, Portugal puede pedir ayuda a otros países. Hace tan sólo dos años, el más trágico de los últimos tiempos, llegaron a este país medios aéreos españoles e italianos. No obstante, 2003, fue un año negro de fuego y de humo en el que fallecieron veinte personas víctimas de los incendios y más de 400 mil hectáreas- -un campo de fútbol mide algo menos que una hectárea- -fueron pasto de las llamas. Para esta temporada, según confirmó a ABC el general Ferreira do Amaral, nos tememos que no podremos contar con la ayuda de España porque allí también van a sufrir las consecuencias de las altas temperaturas y la falta de precipitaciones Un panorama que no ha hecho sino confirmarse. País de piedra El biólogo Jorge Paiva, en declaraciones al Diario de Noticias, se queja de la falta de educación ambiental en Portugal y asegura que corre el riesgo de convertirse en un país de piedra. Defiende que las consecuencias de los incendios son devastadoras y que todo este escenario es fruto de malas políticas forestales, excesiva plantación de eucalipto y deshumanización de las montañas. Y es que en Portugal hacen falta cortafuegos y limpiar la maleza que en algunos lugares alcanza los dos metros de altura. En este caso el Gobierno no es el único culpable pues el 85 de los bosques portugueses son de propiedad privada. En lo que va de año ya han muerto cinco personas como consecuencia de incendios, una cifra muy provisional según el Servicio Nacional de Bomberos y Protección Civil, que recuerda que son varias las personas dadas como desaparecidas. La región de Castelo Branco, próxima a la frontera española, ha sido una de las más castigadas el pasado fin de semana. En ella se encuentran las llamadas Aldeas Históricas un conjunto de doce pequeñas poblaciones de gran atractivo turístico. Una de ellas, Castelo Novo (en el concejo de Fundão) ha visto arder cuatro de sus casas y una parte de su población ha sido evacuada quedando refugiada en la zona baja de la aldea. Planes de ataque El Plan Operacional Nacional para el combate de Incendios Forestales de 2005 lo presentó el 8 de marzo el secretario de Estado Adjunto al primer ministro de la Administración Interna, Paulo Pereira Coelho. Según el documento, Portugal cuenta este año con un dispositivo de respuesta compuesto por un centro nacional y 18 centros de distrito de operaciones de socorro, seis bases de apoyo logístico, dos permanentes de helicópteros, 32 centros de medios aéreos, 449 cuerpos de bomberos y 41 aeronaves (29 helicópteros ligeros, seis helicópteros pesados y seis aerotanques) El plan incluye 3.924 bomberos y 917 vehículos. Según un experto, la nación corre el riesgo de convertirse en un país de piedra por falta de educación ambiental en sus ciudadanos