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22 Internacional MARTES 9 8 2005 ABC Histeria colectiva y mochilas transparentes ANDRÉS TORRES MADRID. A pesar de que el ritmo londinense nunca se detiene, la capital británica parece seguir atenazada por la paranoia. Ésta es la conclusión que se deduce de las sensaciones que transmiten muchos de los turistas y residentes españoles en Londres. En la estación de Aldgate East, uno de los trágicos escenarios del 7- J, al menos cinco policías custodian cada una de las cinco bocas de metro. Los autobuses cambian súbitamente sus recorridos por seguridad y multiplican el tiempo invertido en alcanzar su destino. Y se acabaron las bromas para los amantes de eludir el pago en el transporte público, tan típico de la picaresca española. Un turista de nuestro país pasó cuatro horas en la comisaría del aeropuerto de Heathrow (zona 6 de metro) por acceder al mismo con un billete únicamente válido para la zona 2. Pudo volver a casa, pero fichado por Scotland Yard, y tras haber sido sometido a pruebas de ADN, a través de la extracción de su propia saliva. En este maremágnum de locura colectiva existe espacio para lo más cool en Londres: mochilas transparentes con la efigie de Bin Laden bajo el signo de prohibido. Además, hoy por hoy, ni metro ni autobuses, el último grito londinense es moverse en bicicleta. Un cartel en el metro londinense con la leyenda: ¿A quién pertenece esta mochila? Si sospecha, notifíquelo La psicosis terrorista liberada tras la fatídica mañana del 7 de julio amenaza al turismo y al comercio. El gasto de los turistas ha caído un dos por ciento; de mantenerse esta tendencia el sector perdería 300 millones de libras anuales, la mitad en Londres El glamour londinense resiste el embate del terrorismo TEXTO: MARCELO JUSTO SERVICIO ESPECIAL FOTO: AP LONDRES. A corto plazo el impacto del 7- J no será importante y se concentrará en el turismo. A largo plazo dependerá de que no haya nuevos atentados. Si la campaña terrorista continúa, cambia la historia. En ese caso, podremos ver un impacto más serio sobre la economía británica indica a ABC Philip Whyte, economista senior del EIU, la Unidad de Inteligencia de la revista The Economist. Los especialistas consultados por este diario coinciden en que Londres seguirá el mismo modelo de recuperación de Madrid tras el 11- M: un impacto inicial, seguido por la vuelta a la normalidad tres o cuatro meses más tarde. La desaceleración que viene experimentando la economía del Reino Unido no tiene nada que ver con el terrorismo. La gigantesca deuda privada individual, que supera el trillón de libras, ha contraído el consumo, verdadero motor del milagro británico Los analistas calculan que sin ese motor, el crecimiento del PIB se limitará este año a entre un 1,5 y un 2 por ciento. El impacto del terrorismo es sobre todo sectorial. Según Dan Bridget, miembro de la Cámara de Comercio de Gran Bretaña, los atentados están afectando al comercio y al turismo. No tienen ningún impacto sobre el sector financiero o la industria declara Bridget a ABC. El impacto en el turismo, que aportó 18.000 millones de libras a la economía británica el año pasado, es indudable. Poco después de los atentados del 7 de julio, los principales actores del turismo- -ABTA (Asociación de Agencias de Viajes Británicas) VisitBritain (la oficina de turismo) y la compañía aérea British Airways- -formaron un Comité de Reacción Urgente para analizar la situación del sector después de los atentados. Vaticinios económicos El Comité encargó al Oxford Economic Forecasting un centro de elaboración de predicciones económicas, una evaluación del impacto terrorista sobre el sector. El centro identificó durante las dos semanas siguientes al siete de julio una caída del 2 por ciento en el gasto efectuado por los turistas. De mantenerse esta tendencia, el sector perdería unos 300 millones de libras, de los cuales la mitad correspondería a Londres. Esta evaluación no toma en cuenta los atentados del 21 de julio. Pensamos que estos nuevos atentados tendrán un impacto muy serio sobre Londres y el resto del país indica a ABC Ellio Frisby de Visit Britain En gran medida el impacto dependerá del porcentaje de turistas estadounidenses que elijan otro destino debido a la amenaza terrorista. La expe- riencia demuestra que los turistas norteamericanos son los que más gastan, pero también los más afectados por atentados terroristas. El turismo europeo es mucho más resistente a este tipo de hechos, pero tiene un poder adquisitivo mucho menor que el estadounidense puntualiza Phillip Whyte. El comercio del West End, el centro londinense que factura unos 500 millones de libras anuales, depende en gran parte de este mar de turistas procedentes de EE. UU. Los analistas creen que esta área se verá afectada porque muchos londinenses evitarán un viaje de compras al centro dada la vulnerabilidad del transporte público. Esta conducta afectará al West End, pero no tendrá tanto impacto en la economía total. Los consumidores londinenses simplemente cambiarán de sitio. Un factor positivo es que Londres es una ciudad acostumbrada a este tipo de amenaza. Durante los años 70 y 80 el Ejército Repúblicano Irlandés- -IRA- -realizó una campaña de aten- El metro ha registrado una caída del 30 por ciento de pasajeros, lo que podría afectar a la economía a largo plazo tados en el Reino Unido, pero el impacto en la economía fue insignificante. Sin embargo, hay muchas diferencias. El terrorismo de Al Qaida tiene como objetivo primario causar la máxima muerte posible de civiles, razón por la cual el transporte público es uno de sus blancos favoritos. Según los especialistas, una caída en la confianza pública en el transporte público, tendría un impacto en la economía, porque se perderían muchas horas de trabajo. Hay indicadores de que esto ya está sucediendo. A pesar del impuesto especial que hay para circular en coche por Londres (8 euros) durante el día, muchos no han dudado en usarlo, contribuyendo al congestionamiento de la ciudad. El servicio de metro registró una caída de un 30 por ciento en los pasajeros que usan este medio de transporte desde los atentados. Muchos prefieren la saludable alternativa de la bicicleta. Por supuesto, en este clima el presupuesto de seguridad va a tener que aumentar. La Policía ya ha advertido que el gigantesco despliegue de sus fuerzas está teniendo un impacto en su financiación. Se habla de crear un impuesto especial para financiar la guerra contra el terrorismo pero, de concretarse, esto será una gota en el océano del gasto fiscal británico, absorbido sobre todo por Salud y Educación.