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ABC MARTES 9 8 2005 21 El primer ministro japonés convoca elecciones anticipadas tras perder un votación en el Senado Washington estudia la posibilidad de utilizar al Ejército en casos de terrorismo dentro de EE. UU. Un duro al frente del programa nuclear TEHERÁN. El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, nombrará al islamista radical Ali Larijani nuevo secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, en sustitución de Hasan Rowhani, según informó la agencia oficial IRNA. Así, Larijani reemplazará a Rowhani como máximo negociador iraní para asuntos nucleares. Larijani ha sido director de la televisión estatal iraní (IRIB) y fue uno de los candidatos conservadores a la presidencia del país en las últimas elecciones. El gobierno de Teherán, por otra parte, acusó a la Unión Europea (UE) de haber buscado sólo la suspensión de las actividades nucleares ultrasensibles iraníes sin haberle ofrecido nada a cambio, al justificar su decisión de reiniciar el enriquecimiento de uranio. En la carta entregada la semana pasada a la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) para anunciar el reinicio de la conversión de uranio, Irán acusa a los tres países negociadores (Alemania, Francia y Gran Bretaña) de haberse prestado a las presiones norteamericanas para privar a los iraníes de un derecho inalienable Policías británicos inspeccionan un coche en los alrededores del tribunal donde se produjo la vista REUTERS Primera comparecencia ante un juez británico de los imputados del 21- J La Policía prepara cargos contra una extensa lista de imanes radicales de organismos de derechos humanos, Tony Blair está dispuesto a reformar las leyes para ilegalizar varios grupos islamistas MARCELO JUSTO. SERVICIO ESPECIAL LONDRES. En medio de fuertes medidas de seguridad, comparecieron ayer ante un tribunal en el sur de Londres cuatro sospechosos de los atentados del 21- J. Muktar Said Ibrahim, Ramzi Mohamed y Yassin Hassan Omar fueron acusados de intento de asesinato, conspiración para asesinar, posesión o fabricación de explosivos y conspiración para usar explosivos. b Pese a las críticas limitaría a recordar a Teherán sus compromisos sin proponer, al menos en primera instancia, denunciar a Irán ante el Consejo de Seguridad. Y es que entre los 35 Estados representados actualmente en el brazo ejecutivo del OIEA no todos están de acuerdo en presionar a Irán. El Movimiento de los No Alineados (NAM) lleva dos años oponiéndose a resoluciones de castigo, bajo el argumento de que el enriquecimiento de uranio no está prohibido por la legislación internacional y de que Irán ha aumentado su grado de colaboración y permitido las inspecciones del OIEA. Igualmente, Rusia, con fuertes intereses económicos en la industria nuclear iraní, y China han puesto siempre reparos a resoluciones excesivamente duras. Por eso, y debido a la costumbre del OIEA de aprobarlo todo por consenso, sería difícil que saliera hoy adelante un texto de condena al régimen de los ayatolás. De aprobarse una resolución suave, sería la enésima vez que Irán se libra de la condena internacional en los dos años que el OIEA lleva tratando de concretar si su programa atómico, desarrollado en secreto durante dos décadas, tiene una finalidad militar. Durante todo ese tiempo, Estados Unidos ha tratado de sentar a Irán en el banquillo del Consejo de Seguridad El cuarto sosopechoso, conocido como Osman Hussain y también como Hamdi Issac, continúa detenido en Roma, mientras que un quinto miembro, Manfo Kwaku Asiedu, fue acusado de los mismos cargos, aunque no de intento de asesinato. Es la primera vez que comparecen ante un tribunal los presuntos responsables de los atentados del 21 de julio. Muktar Said Ibrahim está acusado por el atentado en un autobús en el este de Londres, Ramzi Mohamed por el de la estación Oval en el sur de la ciudad y Yassin Hassan Omar por el ocurrido cerca de la estación de Warren Street. Manfo Kwaku Asiedu estaba presuntamente a cago de un quinto atentado, pero en vez de ejecu- París alertó sobre las células paquistaníes antes del 7- J LAURA VILLENA. SERVICIO ESPECIAL PARÍS. Como si de un profeta se tratara, el servicio de información de la Policía francesa difundíó a fines de junio un informe confidencial, en el que se advertía de que el seguimiento de la comunidad paquistaní en Francia era esencial para prevenir todo acto violento según informó ayer el diario Le Figaro. El informe apuntaba, pocos días antes de los atentados en Londres, que el Reino Unido sigue bajo la tarlo abandonó la carga explosiva en un descampado. La audiencia, de carácter formal, se realizó en una sala contigua a la cárcel de máxima seguridad de Belmarsh donde están alojados los detenidos, y se limitó a presentar los cargos y notificar a los acusados que volverían a comparecer ante el tribunal el 14 de noviembre. En un día de mucha actividad judicial, otro presunto sospechoso de terrorismo, recientemente deportado de Zambia, también compareció ante el tribunal de Belmarch. Se trata de Baroon Rashid Aswat, británico musulmán, sobre quien pesa una petición de extradición de los Estados Unidos, que lo acusa de conspirar para proporcionar entrenamiento militar a combatientes en el yihad islámico en Afganistán. Cambiar la ley Mientras tanto, la policía está analizando la posibilidad de acusar con el cargo de traición a imanes radicales. Omar Bakri Mohammed, Abu Izzadeen y Abuy Uzair han liderado o están fuertemente vinculados, a dos grupos que podrían ser ilegalizados como parte de las duras medidas antiterroristas anunciadas el viernes por Tony Blair. El primer ministro británico dijo que si surgiera algún obstáculo legal a estas medidas, que ya han sido duramente criticadas por distintos grupos políticos y sociales, estaría dispuesto a reformar la ley de derechos humanos amenaza de proyectos decididos al nivel más alto de Al Qaida. Y éstos serían llevados a cabo por operativos que se apoyarían en la simpatías yihadistas en el seno de la importante comunidad paquistaní del Reino Unido Las veinte páginas que este informe dedica a esta comunidad en Francia- -entre 35.000 y 40.000 miembros- -aseguraban que la sociedad francesa no está a salvo ya que se conocen estrechos vínculos con Gran Bretaña.