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20 MARTES 9 8 2005 ABC Internacional Dos técnicos iraníes transportaban ayer un recipiente de uranio concentrado en una de las instalaciones de la central nuclear de Isfahán AP EE. UU. y la UE acusan a Irán de generar una grave crisis al reactivar su actividad atómica Comienzan en la central de Isfahán las actividades de conversión de uranio prohibidas por la ONU b Los inspectores del OIEA llegan a Teherán para vigilar los trabajos, mientras las máximas autoridades del organismo estudian hoy en Viena posibles represalias ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS CORRESPONSAL VIENA. Lo anunciaron, lo advirtieron y lo han hecho. Ni las amenazas de la Unión Europea (UE) ni las llamadas de atención de Naciones Unidas (ONU) han detenido la decisión iraní de retomar su programa de fabricación de combustible nuclear. Ayer, técnicos iraníes de la central de Isfahán comenzaron los trabajos previos a la obtención de hexafloruro de uranio del que, a su vez, se obtiene el uranio enriquecido que sirve de combustible a las centrales nucleares, pero también a las armas atómicas. Mohamed El Baradei, director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) confirmó en Viena por la tarde lo que las autoridades persas ya habían anunciado por la mañana: técnicos iraníes habían inyecta- do el uranio en bruto del que se obtiene el gas de hexafloruro en la cadena de producción, aunque sin activar aún el proceso. Toda la operación se realizó bajo la supervisión de inspectores del OIEA, que llegaron ayer a Isfahán para controlar la reactivación de esta central nuclear e instalar cámaras que vigilen sus actividades. En los próximos días, estos técnicos levantarán los sellos de plomo del resto de las instalaciones. Según informó este organismo de la ONU a ABC, los inspectores permanecerán en Isfahán sólo hasta mañana para comprobar que las cámaras funcionan correctamente. Luego, la actividad se supervisará desde Viena con visitas esporádicas de personal del OIEA. Reacción en cadena Nada más conocerse la reanudación de los trabajos de Isfahán, la Casa Blanca habló de una violación de los acuerdos de Irán con sus socios europeos, e insistió en su tesis de que el dossier iraní tendrá que ser tratado a partir de ahora por la comunidad internacional a través del Consejo de Seguridad de la ONU. El gobierno británi- co, por su parte, se declaró profundamente inquieto y las autoridades francesas- -por medio de su m inistro de Exteriores- -se refirieron a la grave crisis abierta por la decisión iraní de reanudar parte de las actividades de enriquecimiento de uranio Los precintos en la central de Isfahán fueron instalados en noviembre, cuando Irán acordó con Alemania, Francia y Reino Unido, en nombre de la UE, suspender su programa de enriquecimiento de uranio a cambio de un paquete de medidas compensatorias. Sin embargo, el pasado día 1 de agosto Irán anunció que reiniciaría parte del proceso de producción de combustible nuclear. La reacción de la UE fue doble. Por un lado, advirtió a los ayatolás que esa decisión supondría el fin de las negociaciones y convocó una reunión urgente del OIEA. Por otro, los europeos ofrecieron el viernes a Irán una serie de incentivos económicos a cambio de que Irán renuncie a un programa propio de combustible nuclear y garantizar así que sus experimentos atómicos no tengan una orientación militar. Irán rechazó esta oferta el sábado y manifestó que no renunciará a disponer de un programa atómico completo de uso civil. La troika europea lleva una semana advirtiendo a Irán de que reanudar el enriquecimiento de uranio supone el fin de las negociaciones y elevar el caso al Consejo de Seguridad de la ONU para que dicte sanciones. Resolución suave Sin embargo, parece que estas advertencias no van a concretarse en medidas contundentes. Según las fuentes diplomáticas consultadas por ABC, los europeos están preparando una resolución bastante suave para que sea votado por la Junta de Gobernadores del OIEA que se reúne hoy en Viena. Esas mismas fuentes calificaron el tono de ese borrador como de petición más que de exigencia y explicaron que se El régimen de los ayatolás confía en Rusia y en China para evitar una resolución de castigo