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ABC MARTES 9 8 2005 11 El juez dejó sin protección a la mujer asesinada en León días después de ser agredida delante de sus hijos Cuarenta de los inmigrantes que llegaron a Algeciras en el barco negrero padecen sarna Un exaltado esgrime una pistola durante un tumulto a las puertas del Juzgado Agentes de paisano detuvieron al individuo, que portaba un arma de fogueo sin cartucho en medio de un enfrentamiento entre allegados de la víctima y una veintena de mujeres que mostraba su apoyo a la Guardia Civil C. M. AGENCIAS MADRID ROQUETAS. Desde primeras horas de la mañana, el exterior de los Juzgados de Roquetas se convirtió en un plató de televisión al aire libre por el que desfilaban parientes y amigos de Juan Martínez Galdeano. La expectación estaba servida, dado que a la una de la tarde estaba previsto que comenzaran a declarar el teniente al mando del cuartel y dos de sus subordinados, que habían llegado a las dependencias judiciales varias horas antes. Los amigos del fallecido exhibían octavillas en las que podían leerse lemas como, ¿Es esto un Estado democrático? No al trato de favor o Somos todos iguales La tensión era más que evidente, igual que el despliegue policial a modo de cordón. Unos esperaban que la juez dictara auto de prisión para el teniente, dado que el abogado de la acusación no descartó que saliera en un furgón otros, de uniforme, aguardaban mirando al suelo a que se empezara a limpiar su nombre. Poco antes de las tres de la tarde, la plaza del Juzgado tornó en escenario de disputa entre las dos posturas que se viven y se perciben en Roquetas, cuando una veintena de mujeres apareció con pancartas de apoyo a los nueve guardias civiles imputados. Algunos de los allegados del fallecido se exasperaron al leer frases como, Ánimo, tenéis la conciencia b El incidente se produjo tranquila o Viva la Guardia Civil y se abalanzaron sobre las pancartas y sobre quienes las portaban. En mitad del tumulto, un individuo se sacó de entre sus ropas una pistola y provocó momentos de confusión y miedo. Varios agentes de Seguridad Ciudadana del cuartel y policías locales redujeron al alborotador y lo condujeron a dependencias policiales, entre gritos de partidarios y detractores de los funcionarios, enzarzados en su guerra particular y en su cruce mutuo de acusaciones. Según fuentes de la Guardia Civil, el detenido por un supuesto delito de amenazas es Luis A. F. nacido en Madrid hace 65 años y vecino de Roquetas. No tiene ninguna vinculación con el Instituto Armado, aunque según fuentes de la investigación se le relaciona con grupos de extrema derecha FOTOS: EFE, REUTERS Y AFP Arriba, de izquierda a derecha, la juez Estefanía López a su salida del juzgado; un grupo de mujeres en apoyo de los guardias civiles y, finalmente, las personas que se lanzan sobre ellas. Abajo, los agentes desarman al exaltado Silencio del detenido En un primer momento se informó de que la pistola esgrimida por Luis A. F. era simulada aunque después se comprobó que se trata de un arma de fogueo, una pistola Super P 229 que no portaba cartucho en su interior. Al parecer, el individuo disparó contra el suelo antes de ser detenido, pero esta versión no ha sido confirmada oficialmente. No explicó a los agentes por qué sacó el arma ni qué relación tenía con el caso cuando lo trasladaron a los calabozos de la Policía Local, antes de ponerlo a disposición judicial. Horas después del sofoco y la confusión por este incidente- -un funcionario rodó por el suelo con el arrestado- los abogados informaron de la decisión judicial, que decepcionó a los allegados de la víctima. cia ve que no tiene pulso, se le pone roja la zona de los hombros y un agente le hace la reanimación, otro le toma el pulso, le quitan los grilletes, etc Tras la declaración de los tres funcionarios, tuvo lugar una comparecencia entre las partes en la que participó el fiscal jefe de Almería, Juan Oña, junto a la fiscal del caso. En la misma el ministerio público hace constar que hay cincuenta lesiones, especialmente una grave como la rotura de esternón, un delito de homicidio y posible delito de trato degradante Según el fiscal, la reacción más agresiva es la del teniente utilizando medios no reglamentarios y considera que no dirige la reducción del detenido con la proporcionalidad que es exigible a la fuerza legítima del estado y que incluso va más allá que sus subordinados Respecto del posible delito de homicidio, afirma el fiscal que cualquier conclusión en el momento es prematura porque se precisa completar el informe de la autopsia y pruebas testificales que aún no se han practicado. A la vista de estos argumentos, decide Oña solicitar la prisión provisional para el teniente y otro agente- -que también utilizó la defensa extensible- -para garantizar la práctica de las pruebas restantes. La acusación pidió prisión sólo para el teniente, se sumó a las calificaciones del fiscal y añadió un posible delito de encubrimiento para todos los imputados.