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ABC MARTES 9 8 2005 Opinión 5 MEDITACIONES EL COCHE FANTASMA N O es de extrañar que en la Junta de Castilla- La Mancha la respuesta a las llamas fuese tan tardía. Cero en reflejos. Ayer- -en vísperas de que comience en las Cortes de Toledo la Comisión de Investigación sobre el trágico siniestro- -se airearon, como aquellas señales de humo de antaño, las llamadas de auxilio que se hicieron al 112. Una de ellas alertaba sobre la existencia de un vehículo que vertía gasolina cerca del incendio. Como el mundo de las casualidades suele levantarse sobre terrenos pantanosos cuando hay tanto en juego, será mejor insistir en buscar una causalidad a la liebre ayer soltada. Es más que probable que en este coche fantasma, de cuyo atisbo de existencia nos enteramos un mes después de la catástrofe, salgan a pasear a toda mecha quienes intentan salvarse de la quema. MARCO AURELIO LEER Y PENSAR QUE VIENEN LOS CIMBRIOS HOMO VIATOR. PROLEGÓMENOS... DE GABRIEL MARCEL Ediciones Sígueme Salamanca, 2005 334 págianas 20 euros D Vivir soñando Siempre se debe volver a los maestros del pensamiento. Releerlos es leerlos de nuevo; nunca volver a lo mismo, a lo ya sabido. Esta colección de escritos de Gabriel Marcel, de varia procedencia, elaborados en su mayoría durante la ocupación nazi de Francia, son obra de la reflexión y viven ajenos al resentimiento y al odio. Nacen de la esperanza e invitan a ella, a vivir soñando Aunque repudió el calificativo de existencialista, su filosofía es existencial, itinerante, en camino, pues ser es estar en camino. El alma es viajera, y la peregrinación, una forma de vida. Debe leerse con especial atención su ensayo Situación peligrosa de los valores éticos Pues en esas seguimos y estamos. Homo viator. Prolegómenos a una metafísica de la esperanza es una lección de amor a las cosas humanas, a unas realidades que sólo tienen consistencia cuando son referidas a un orden suprahumano. En estos tiempos de sacrilegio generalizado, hay que leer con pausada devoción a quien reivindica con rigor la dimensión de lo sagrado. Con Marcel, es imposible leer sin pensar. IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA IVISAR un nuevo orden constitucional al final del túnel tiene que hacerle sentir al PSOE la presión de todo un sistema de montañas. Cada vez que vislumbramos otra faceta del cambio constitucional la presión hace saltar una plancha, asas o remaches, de la vieja armazón del PSOE como pilar institucional que sostuvo una determinada forma de entender y equilibrar el Estado. De una parte, existe el atractivo de Zapatero como aventura electoral de duración todavía indefinida, el halago de su talante a capas recientes del electorado; por otro lado, no es desdeñable la vieja conexión entre el PSOE de siempre y franjas de votantes que recelarán de la mutación constitucional cuando- -por ejemplo- -oigan una advertencia explícita de Alfonso Guerra. Más en concreto, la fidelidad de los votos socialistas del cinturón industrial de Barcelona no razona de acuerdo con los arranques del VALENTÍ maragallismo. PUIG Las negociaciones alegres de Presupuestos del Estado, modelo territorial o Constitución no tan sólo pueden enajenarle al PSOE los votos que convencionalmente se consideran de centro a la larga también implica una desfiguración del PSOE en algo distinto, algo que va mucho más allá de lo que valgan los ocho escaños de ERC o de lo que pueda Zapatero pactar con la versión del PNV según Imaz. Casi toda esta estrategia pivota sobre la pretensión de aislar al PP, llevarle a la pira funeraria y aventar sus cenizas sobre las cabezas triunfantes de una nueva coalición de poder que aclamaría pasajeramente la gesta del nuevo césar. El paso previo habría sido ir deshilachando la Constitución, ir tirando del hilo, perder hilachas por uno y otro lado. La tentación es enorme, aún pensando que las pilas del zapaterismo pueden quedarse descargadas a mitad de camino. De todos modos, el resultante es otro PSOE: es otra la naturaleza de lo que va del 11- M a ese mapa político de España en el que Cataluña está en manos del tripartito, el PSOE anda con el BNG en Galicia o flirtea con Imaz en el País Vasco. El resultado final no se alcanza sin alterar antiguas normas y comportamientos que hasta ahora se inspiraban en el espíritu de 1978. En términos orteguianos, ese horizonte conduce al particularismo en progresión sistemática: en términos más inmediatos, obturar al máximo el ejercicio de la alternancia como hasta ahora la entendíamos genera inestabilidad, aunque parezca paradójico. Situados ante el envite que Zapatero en días alternos plantea a la Constitución, ahí tienen las gentes del PSOE un dilema moral a semejanza de aquellos monárquicos que, estando en mayoría, votaron la Primera República. Aludiendo a la actuación de la tribu cimbria en un episodio romano, dijeron que votaban así por preferir una república posible, después de acatar la monarquía cuando fuese necesaria. Por eso se les llamó los cimbrios Cabe un paralelismo entre aquellos cimbrios -de caducidad bastante breve- -y el comportamiento de los socialistas que, al aceptar lealmente el bien del poder más permanente, echen por la borda no poca parte de la mejor historia del PSOE. Dilema cimbrio tangible en todo caso si no se extingue la fe en la gracia y suerte de Rodríguez Zapatero. Beneficio cimbrio el poder, pero tan solo hasta que la propia sociedad ensaye nuevas variables, soplen nuevos vientos, flaquee el euro o ERC, BNG o Imaz reivindiquen otra cosa. Ha sido tanto el barullo de estos meses que olvidamos el rechazo mayoritario al plan Ibarretxe. Lo que fuera un hito quedaba enterrado bajo los cascotes de las tensiones epidérmicas y las fagocitaciones instintivas de la partitocracia. En su lugar, aparece ese tótem engañoso y zalamero que está convocando a los cimbrios socialistas en potencia para que busquen lo posible y pierdan la memoria de lo necesario. vpuig abc. es