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ABC LUNES 8 8 2005 Los Veranos 83 FACTOR 32 presión de que tanto saludo y exhibición los debemos al fotógrafo de la revista. F Por ROSA BELMONTE LAS CHICAS DEL GIN- TONIC Con biquinis azules se mueven en una lancha neumática para llevar combinados de ginebra a quien lo pide: Telegintonic armen Cervera ha saludado desde su barco. Con toda la amabilidad del mundo cada vez que alguien, desde una lancha insignificante, se lo pedía. El Mata Mua se acercó al campo de regatas antes de la salida. Esta vez, con sus alegres ocupantes en cubierta: los patinadores, los ciclistas y otros. Estaban como de exposición, como preparados para la inspección, como quienes se asoman a un balcón para ver pasar una procesión. Tita, tal que si fuera un mascarón de proa (en estribor) iba más tiesa que la Victoria de Samotracia en las escaleras del Louvre (que aprenda Carlota Casiraghi a meter la barriga) De rosa y vaporosa. Impecable. Saludando a la plebe (previa petición, eso sí, que una cosa es ser amable y otra, ser tonta) Era como si ella fuera la reina del Carnaval y se paseara en carroza y nosotros mirásemos el desfile. Saludaba a la plebe y a la realeza. El Bribón, con el Rey a bordo, también pasó al ladito del Mata Mua y la baronesa levantó la mano, pero ya sin ondearla, con respeto. El Bribón tenía a quien saludar antes de tomar la salida. Navegaban por la bahía tanto el Fortuna como el Somni, ambos con el nivel de ocupación tirando a completo. Como aprovechando la gasolina. Inciso. Este año los fotógrafos salen a bronca casi diaria. El sábado, cuando Iñaki Urdangarín se tiró al mar desde el Somni, los chicos de la cámara volvieron a acercarse al barco recibiendo una reprimenda tanto de Doña Sofía como de la Infanta Cristina. A mí me daría miedo ser fotógrafo. Mucho más que encontrarme de noche a C María Patiño. Fin del inciso. Retomo a la baronesa, que el sábado por la noche cenó en Flanigan, en Puerto Portals, con José Antonio Olivar, subdirector de ¡HOLA! (próximamente en sus pantallas quiosqueras, el Mata Mua) Vaya, me da la im- lanigan es como un chiringuito. Vale, un chiringuito de alto standing, pero chiringuito al fin. Nada que ver con el Tristán, pese a gastar éste comedor sin paredes al estilo de un lodge en Kenia. El Tristán está unos metros más allá y el precio muchos metros más allá. Flanigan es un chiringuito de exposición. Casi todo en el concurrido Puerto Portals es de exposición. Sobre todo los barcos. Tan cerca, tan lejos. Pasas al lado del Pitina (el barco de Florentino Pérez) y puedes echar un vistazo al salón y a la televisión de plasma encendida con un partido de fútbol (las televisiones de plasma parece que las hubieran inventado para los barcos de los ricos) A mí eso no me parece serio. Un rico al que se le ve la riqueza a un palmo no es un rico comme il faut Otros tienen la precaución de colocar una especie de lona en popa para guardar su intimidad, pero como la mayoría no lo hace, uno pasa por el puerto y parece que mira a los pandas del zoo. Sólo falta un cartel: No dar de comer a los ricos De comer no, pero gintonics sí que dan en el campo de regatas. Las chicas de Bombay Saphire (con biquinis azules, por supuesto) se mueven en una lancha neumática desde el catamarán base hasta los distintos barcos de la zona llevando combinados de ginebra a quien lo pide. Telegintonic, que no sólo caldo se puede llevar a un barco. E stoy verdaderamente preocupada. ¿Será verdad que el Príncipe Carlos de Inglaterra se ha puesto un postizo? Los observadores de la casa de Windsor han dado la voz de alarma (que hay que estar desocupado) Unos dicen que puede ser un postizo, otros que un implante. Qué misterio. Lo que me toca las narices (aunque sólo tengo una) es que de todo lo que hacen los hombres tengan la culpa sus mujeres. La baronesa Thyssen, a bordo del Mata Mua ERNESTO AGUDO Tres camareras del Bombay Sapphire llevan gin- tonic a las embarcaciones ERNESTO AGUDO